Ir a contenido

Pianista ilicitano pone música a poemas de Miguel Hernández a ritmo de jazz

EFE

El pianista, compositor y director de la Orquesta Barroca Valenciana, el ilicitano Manuel Ramos, ha puesto música a varios poemas de Miguel Hernández a ritmo de jazz, 'swing' o pasodoble, coincidiendo con 75 aniversario de la muerte del literato.

Títulos como "Nanas de la cebolla", con toques de jazz, y "Me tiraste un limón", con tintes de balada, además de los versos de "Como el toro", al compás de pasodoble, son algunas de las creaciones con las que el legado de Miguel Hernández ha saltado a las partituras en forma de homenaje y de la mano de Manuel Ramos.

Una nueva versión de algunas obras clásicas de Miguel Hernández a las que, según ha afirmado a Efe el compositor, no han "movido ni una coma de los originales, simplemente" han "querido añadirle la música".

Se trata de un trabajo escrito para piano y voz con el que, ha asegurado su autor, "se va a conocer a un Miguel Hernández distinto".

"Nos adentraremos en el mundo más romántico, intimista y fantástico" de él y fuera del tono político "para que pueda tocarse en cualquier lugar del mundo", ha revelado el músico, quien ha añadido: "Queremos que el espectador vea la fuerza de la poesía y la aisle de la política".

Junto a Ramos, la cantante Oriana Quintero es la encargada de poner su voz a estos versos que dan forma a un CD que incluye diez poemas cantados y dos recitados y acompañados de música.

El proceso de composición ha llevado su tiempo: Ramos seleccionó aquellos poemas que tuvieran ritmo métrico y con el piano fue modulando hasta darles la forma que él quería y luego ser probados por la cantante.

"Le he hecho un traje a medida para que la música saque lo mejor de ella", ha indicado.

El Ateneo Cultural de Madrid será testigo hoy, por primera vez, de una parte de este trabajo, con motivo del acto de presentación del sello conmemorativo del poeta.

El próximo 3 de noviembre se presentará en el Centro Cultural de las Clarisas de Elche, donde residió la viuda de Miguel Hernández, Josefina Manresa, y posteriormente en Alicante -donde fue enterrado-, Orihuela -su ciudad natal- y Quesada (Jaén)- donde se halla ahora el legado del literato-.