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RELATOS

'Afores', de Ramon Mas: los secretos de 'Twin Puigs'

Ramon Mas crea un universo misterioso, claustrofóbico y lleno de secretos en dos pueblos que podrían estar en Osona

Ernest Alós / Barcelona

Ramon Mas.

Ramon Mas. / RICARD FADRIQUE

En un pueblo adosado a una urbanización inacabada, construida sobre una masía en la que sucedieron hechos muy turbios en el pasado, la vida parece que es normal. Ruinmente normal. Pero no lo es. Parece que la relación de los de Puigsech con los de Daltabaix, con un rito de iniciación adolescente que pasa por enfrentarse a pedradas, es una manifestación de las típicas rivalidades locales, pero el vínculo entre ambos pueblos casi gemelos es mucho más retorcido. Los vecinos parece que guardan los habituales secretos de cualquier pequeña localidad: infidelidades, resentimientos, algún premio de lotería nunca confesado… Pero no, ocultan algo mucho más inquietante. Y aún más oscuro es lo que se esconde bajo las rocas de ese paisaje y en pasadizos que discurren bajo las casas más viejas del pueblo.

Ese es el mundo que ha creado Ramon Mas, el editor que desde su sello Les Males Herbes pugna por normalizar el género fantástico y de ciencia ficción en catalán (y el humor tirando a animal, de propina) y que ahora se ha sometido al criterio de un colega, Josep Cots, de 1984, para publicar el libro que quiere iniciar un ciclo narrativo en Puigsech: ‘Afores’ (Edicions de 1984). En esta primera aproximación, ocho relatos estrechamente relacionados entre sí que suman un breve volumen de 139 páginas. En su siguiente proyecto, una novela-novela. Ese Puigsech quiere que sea su Knockemstiff, Ohio. O su Twin Peaks, por qué no. O ese pueblo inquietante con salvajes tradiciones ancestrales, “con una estructura mítica propia”, de ‘La mort i la primavera’ de Mercè Rodoreda, una de las referencias, junto con ‘Els sots feréstecs’ de Raimon Casellas o la obra de Prudenci Bertrana, que incluye en la tradición literaria catalana que carga en su bagaje. Junto con ‘El día que llegaron los marcianos’, el clásico de Frederik Pohl del que toma la estructura: en este último caso, varios relatos de la vida gente normal unidos por el hecho de que transcurren en paralelo a un hecho extraordinario que rompe esa normalidad, el avistamiento de una nave alienígena.  En ‘Afores’ un hecho trágico, un suicidio.  

Vivir en un pueblo

“Podrían ser el pueblo en el que me he criado y el de al lado”, dice sin mucho énfasis Mas. Es decir, Sant Julià de Vilatorta y Folgueroles. “El paisaje, y un sentimiento de fondo, si que están en el libro”, admite. Ese sentimiento de fondo es inquietante, sí. Aunque Mas ve una clara ventaja en crecer, con 14 o 15 años, en un pueblo de, digamos, mil o dos mil habitantes. “Tienes toda la sociedad a tu alrededor, si hay 30 adolescentes te relaciones en el instituto con todos ellos, tanto con el inmigrante como con el millonario, mientras que en la ciudad creces rodeado de la gente de su clase social”, reflexiona. “En la ciudad hay más incomunicación, incluso cuesta más tener amigos. En el pueblo te encuentras con la gente a todas horas, y parece que la conozcas mucho, todo el mundo lo cree, pero en el fondo siempre te preguntas qué les pasa de verdad a los otros, porque todo sucede hacia adentro”, añade.

Parecería que se trata de crónica social, de reflexión sobre el territorio. Pero no, puntualiza Mas. “’Afores’ es en parte costumbrista y en parte fantástica”.

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