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FESTIVAL DE VENECIA

Aronofsky desata el caos en la Mostra

El director provoca airados abucheos y encendidos elogios con la radical 'Madre!', protagonizada por Jennifer Lawrence y Javier Bardem

Nando Salvà

TIZIANA FABI

Aronofsky desata el caos en la Mostra
Michelle Pfeiffer, Jennifer Lawrence y Javier Bardem, en la presentación de Madre! en la Mostra.

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De todas las candidatas este año al León de Oro, ninguna ha llegado a la Mostra más envuelta que 'Madre!' no solo de expectación sino también de secretismo. Todo, o casi, lo que el director Darren Aronofsky ha dicho de ella en las últimas semanas es que es como "un misil nuclear lanzado contra un muro". Ahora que la película ha visto finalmente la luz, sabemos a qué se refería. En este momento, a causa de ella hay en el seno del certamen una guerra desatada entre quienes querrían escupirle en la cara y quienes le darían un abrazo.

'Madre!' está protagonizada por una mujer y un hombre que no tienen nombre (en los créditos se alude a ellos como "madre" y "Él", respectivamente). Se han instalado en una casa de campo para que él, un poeta (Javier Bardem), encuentre la inspiración de nuevo. Ella (Jennifer Lawrence) está centrada en rehabilitar el magnífico edificio. Un día un extraño (Ed Harris) llama a la puerta, y al día siguiente lo hace también su esposa (Michelle Pfeiffer). Y, a partir de ese momento, una serie de cosas realmente perturbadoras, cada vez más, empiezan a suceder.

Dicho de otro modo, 'Madre!' es un descenso gradual a los confines de la locura, que incluye los momentos más extraños, brutales y sangrientos jamás vistos en la filmografía del autor de 'Cisne negro' (2010). Lo que sucede a lo largo de él puede definirse como un infierno dantesco, o como la versión contemporánea de una plaga bíblica por la que transitan fans ultraviolentos y terroristas y hedonistas compulsivos y necrófagos.

¿Cuál es el significado de todo ese caos? ¿Es una proyección de lo que sucede en la mente de madre, una manifestación externa de su paranoia? Casi seguro que sí. ¿Es la película en su conjunto una gran metáfora? Sin duda. ¿De qué? Varias interpretaciones son posibles. Según la que el propio Aronofsky propone, esta película habla de cómo la Madre Tierra es víctima de los estragos causados por la mano del hombre. "Si alguien trata de destruir nuestra casa la defendemos con uñas y dientes. Pero la Tierra también es nuestra casa, y ante su destrucción no hacemos nada", confirmaba hoy el director.

Venganza contra una exnovia

Otra posibilidad, una que Aronofsky nunca reconocerá, es que la película hable de las manías, la histeria y la psicosis que la obsesión por la maternidad y el embarazo causan en la mujer o, en concreto, causaron en la actriz Rachel Weisz, con la que vivió una tormentosa relación y tuvo un hijo; que sea, pues, la venganza de un hombre contra la que fue su novia, ejecutada con la inestimable colaboración de su pareja actual (Lawrence y Aronofsky han hecho pública su relación). De ser esa la lectura correcta, a Aronofsky hay que reconocerle la capacidad de autocrítica. En la piel de Bardem, Él es un hombre consumido por el ego para el que nada ni nadie es remotamente capaz de competir con la importancia de su trabajo.

En última instancia, sin embargo, lo que sobre todo importa acerca de 'Madre!' no son los significados que encierra sino la contundencia con la que sacude emocional y físicamente, y que en la Mostra ha llevado a unos a desgañitarse abucheando y a otros nos ha hecho sentir hipnotizados, mareados, aterrorizados y eufóricos por haber visto el tipo de película única, radical e inmensamente inventiva que da sentido a festivales como este.

Koreeda se cuestiona la verdad

También presentada a concurso, 'El tercer asesinato' representa para Hirokazu Koreeda un desvío de los dramas familiares que lo han hecho famoso. Cuenta la historia de un hombre que, tras pasar 30 años en prisión por un doble homicidio, confiesa haber matado a su jefe. Que es culpable de este nuevo crimen es evidente; el cometido de su abogado es evitarle la pena de muerte. El problema es que el reo cambia una y otra vez su versión de lo sucedido. El argumento de 'El tercer asesinato' es innecesariamente enrevesado y su capacidad para generar tensión dramática, escasa. Por otro lado, imitar a John Grisham es lo último que el japonés pretende; prefiere reflexionar con gran espíritu humanista sobre la falacia de un sistema judicial que descuida la justicia y sobre lo perjudicial que descubrir la verdad puede llegar a ser para el bien común, y para preguntarse si un ser humano es realmente quién para juzgar a otro.


Dado el declive en el que la carrera de Jim Carrey lleva tiempo sumida, se entiende que quiera recordar los buenos tiempos. En el documental 'Jim & Andy', presentado fuera de concurso, el actor rememora la filmación de 'Man on the Moon' (1999), 'biopic' del cómico Andy Kaufman por el que ganó el Globo de Oro. La película combina imágenes de archivo de aquel rodaje, en el que Carrey le hizo la vida imposible al director Milos Forman, con fragmentos de entrevista en los que el actor habla de Kaufman y de su carrera alternando los aires de importancia con la falsa modestia. "No tengo ningún interés en mi carrera", asegura en una escena, pese a que la mera existencia de esta película demuestra lo contrario.