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CRÓNICA DE MÚSICA

Sílvia Pérez Cruz, sin ataduras en Cap Roig

La artista emocionó en el regreso a su casa de Palafrugell con el variado repertorio de su disco 'Vestida de nit'

César López Rosell

Sílvia Pérez Cruz, en el festival de Cap Roig.

Sílvia Pérez Cruz, en el festival de Cap Roig. / JOSÉ IRÚN

Era el regreso a casa de Sílvia Pérez Cruz y el cierre de la gira de ‘Vestida de nit’. Expectación en Cap Roig y repaso, sensible pero no sensiblero, a un repertorio con raíces familiares y que apela sin ataduras a la variedad de géneros que han marcado su carrera. Cada vez más artista, ha dado otra vuelta de tuerca  al tratamiento de las canciones  dotándolas del color especial que aporta el excelente quinteto de cuerda que le acompaña, cómplice en la idea de dar más prioridad a la emoción de la música que a la fidelidad al estilo. Un controlado tótum revolútum, con el que la intérprete da rienda suelta a su capacidad de llegar con espectaculares giros a los límites de su bellísimo registro.

“Os conozco a casi todos”, exclamó una dicharachera intérprete al saludar a los espectadores, supuestamente de Palafrugell, que llegaban con el concierto ya iniciado. Había, sí, muchos seguidores de su pueblo natal que conocían su trayectoria desde niña, cuando cantaba temas como ‘Alfonsina y el mar’, pero también otros venidos de lejos. De sus padres, el desaparecido Càstor Pérez y Gloria Cruz, es la habanera que da título a su último disco y a este tour. Una aureola de desbordada nostalgia flotó cuando Sílvia la interpretó en el primer bis.

La artista se sentía cómoda y no paró de comunicarse con el público de Calella de Palafrugell y bromear con sus músicos

Tras asombrar con ‘Estrella’ de Enrique Morente, y sorprender con su preciosista versión de ‘Tonada de la luna llena’ de Simón Díaz acompañada en pizzicato, Sílvia esbozó las líneas del espectáculo y presentó a sus músicos. “Llevo ya cuatro años con ellos y son tan estupendos intérpretes como buena gente, algo muy importante para abordar esta aventura”. Aunque  dijo que no le gusta sentirse profeta en su tierra, si concedió que le ilusionaba enormemente interpretar ante su gente un trabajo, “nacido de una canción de mis papás y hacerlo frente a este mar que tanto amo”.

La artista se sentía cómoda y no paró de comunicarse con el público y bromear con sus músicos: Joan Anton Pich (violoncelo), Miguel Ángel Cordero (contrabajo), Elena Rey y Carlos Montfort (violines) y Anna Aldomà (viola). También contó anécdotas sobre el proceso de algunas canciones, como es el caso de ‘Ai, ai, ai’ escrita para la película ‘Cerca de tu casa’, que ella protagonizó y con la que ganó un Goya. “El productor me dijo que ya no tenía presupuesto para comprar los derechos de una pieza de Shakira”, resumió entre risas. De la misma cinta interpretó ‘Verde’ y la estremecedora canción de denuncia ‘No hay tanto pan’, para la que pidió aún más aplausos de los muchos, junto con algunos bravos, que ya le habían dado.

Elegancia infinita

Pérez Cruz transitó con una elegancia infinita y una incontestable vis dramática por el fado, la bossa nova, el tango, el corrido mexicano, las baladas y los temas de composición propia. La peruana ‘Mechita, ‘Por tu amor me duele el aire’ (sensible poema de Lorca musicado por Javier Ruibal), la sobrecogedora ‘Estranha forma de vida’ de Amália Rodrigues, el ‘Hallelujah’ que inmortalizó Leonard Cohen y que ella hace completamente suyo, la aclamada ‘Corrandes d’exili’ de Pere Quart o la deslumbrante ‘Cucurrucucu’, alargada en un ejercicio canoro sin límites, son una  muestra de lo mucho que ofreció en casi dos horas y media ¡Y qué decir de su ralentizada pero sensual adaptación de la popular ‘Lambada’!

Fue una noche presidida por la emoción pero también por el arte. Después de ‘Vestida de nit’, aún ofreció una página de desamor con el bolero ’20 años’ y otra épica con ‘Gallo rojo, gallo negro’, de Sánchez Ferlosio, propinas de auténtico lujo. Como ella.