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CRÓNICA DE MÚSICA

Todos juntos con Imany

La cantante francesa rindió al Palau haciendo participar al público en la inauguración del 15º Mas i Mas Festival

ROGER ROCA / BARCELONA

Imany, en el Palau de la Música

Imany, en el Palau de la Música / ELISENDA PONS

Pregunta: en el año 2017, ¿dónde pueden sonar una canción de Queen, otra de The Fugees, otra de Terence Trent D’Arby y otra de Whitney Houston sin que nade ponga cara de extrañeza? Pues probablemente en una boda, en una emisora de las que solo pinchan clásicos contrastados y en un concierto de Imany. El viernes, en el Palau de la Música, la cantante francesa metió varias versiones de canciones archiconocidas entre su repertorio y le funcionaron divinamente. Con una extravagante versión de 'Bohemian rhapsody' que no se sabía muy bien si iba en serio o en broma arrancó las primeras palmas espontáneas de la noche, con 'Ready or Not' de The Fugees pidió al público que le hiciera los coros mientras ella cantaba prácticamente a capela y el público respondió con entusiasmo. Luego animó a quien quisiera a levantarse y bailar, pero o bien el Palau impone demasiado o el pulso de la música de Imany no era lo suficientemente contagioso para que nadie se desmelenara. Eso sí, cuando volvió a pedir la colaboración del público para cantar, la sala respondió como una sola voz. La Barcelona del 2017 es más de coral que de pista de baile.

Imany volvía al Palau para inaugurar el el 15º Mas i Mas Festival cuatro años después de su estreno en la ciudad para inaugurar el mismo certamen, cuando era prácticamente una desconocida en nuestro país. Desde ese estreno ha grabado un segundo álbum y ha tenido un golpe de suerte gracias a un remix de una canción suya que se ha colado en las listas de éxitos de países como Austria, Polonia y Rusia. Pero en esencia la Imany del 2017 es la misma cantante que debutaba en Barcelona en el 2013: una voz profundísima, un repertorio más bien corto que se mueve entre el soul y la canción romántica y mucha habilidad para meterse al público en el bolsillo. Pidió que le hicieran coros, animó a hacer palmas, bajó a la platea a brincar, bailó de rodllias sobre el escenario y le pidió a sus músicos subidones como si ella fuera Chris Martin y ellos Coldplay, aunque fueran más bien una de esas bandas tan profesionales y tan anónimas que acompañan a las estrellas en las galas de televisión.

Sentirse parte de la fiesta

En definitiva, Imany puso todo de su parte para que cualquiera se sintiera parte de la fiesta. Y funcionó. Porque daba lo mismo que algunas de sus canciones fueran absolutamente desconocidas para gran parte del público -algo por otra parte lógico, puesto que sus discos no tienen distribución en nuestro país-. Lo que Imany ofreció en el Palau fue la posibilidad de formar parte de algo, de darle forma entre todos a las canciones. Incluso si esas canciones eran éxitos de toda la vida que harían poner los ojos en blanco a cualquier 'millennial'. No era el caso de su público en Barcelona. Para los estándares de cualquier concierto, los coros finales de la canción 'Silver lining (Clap your hands)', se hicieron largos. Viendo al público del Palau cantar, nadie lo diría. Une y vencerás

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