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FESTIVAL DE PERALADA

Dulce éxito de la ópera de la diabetes

Alberto García Demestres triunfa en Peralada con el estreno de 'La straordinaria vita di Sugar Blood'

César López Rosell

Alberto García Demestres durante su actuación en Peralada.  

Alberto García Demestres durante su actuación en Peralada.   / Jordi Mestre

Alberto García Demestres (Barcelona, 1960) es un autor capaz de explorar los territorios más insólitos. Inquieto y preocupado por los temas que afectan a la sociedad ha asumido esta vez dedicar su ópera número 11 a la diabetes, una enfermedad crónica con la que él mismo convive. El público, que llenó la noche del jueves la iglesia del Carme de Peralada, aplaudió con entusiasmo el estreno de ‘La straordinaria vita di Sugar Blood’, obra con libreto de Cristina Pavarotti, hija del célebre tenor al que se dedicó la función.

Fue una de esas noches, en la que  los participantes de la producción ofrecida en versión concierto dentro del Memorial Luis Polanco, han  brillado a gran altura. Los bravos para Demestres fueron tan merecidos como las aclamaciones dedicadas al Cor Vivaldi y a su director Òscar Boada y al resto de un reparto en el que figuraban Sara Blanch, Antoni Comas, Mireia Pintó y Neus Roig, además del actor Pere Ponce y el cómplice pianista Ricardo Estrada.

DIABETIS EN LA INFANCIA

Demestres, quien recibió de manos de Isabel Suqué Mateu la Medalla de Honor del Festival por su colaboración con la muestra, no podía ocultar la satisfacción que sentía por el éxito de esta ópera que se desarrolla durante cuatro años de la vida de Sugar, una niña que pone buena cara a su enfermedad a pesar de recibir cada día su dosis de insulina. Lisa Campos le puso cuerpo y voz a la protagonista con notable carisma escénico, en el periodo de los 10 años a los 12 años. La dulce Ariadna Ruiz hizo el recorrido por los 13 años y una desenvuelta Núria Prats asumió el rol de la  adolescente de 14 años, destacando en la interpretación de su plegaria de amor por el joven Matteo.

Las tres niñas interactuaron con los intérpretes y otras solistas del Cor Vivaldi, mostrando un buen nivel de canto y una notable vis dramática. Todas superaron con nota las dificultades que para ellas tenía una partitura con influencias de Puccini, de la ópera italiana  y de la música contemporánea elaborada por un autor que compone muy bien para las voces y que sabe dotar de belleza melódica a los momentos de la obra que así lo exigen.

Junto a ellas, Blanch (madre soprano de la niña), volvió a demostrar su  ascendente progresión con agudos siempre bien colocados, un fraseo luminoso y una gran expresividad. Comas (abuelo diabético de la niña), volvió a exhibir su solidez para adaptarse a este tipo apuestas. Pintó (enfermera y sastre), Roig (Matteo) y Ponce, el padre espía a lo 007 de Sugar que aparece en los vídeos, completaron un elenco de primera.

POSTRE SIN AZÚCAR

‘Cocco e cocomero’ es el pasaje del sueño de la niña en el que el rey de los postres, Jordi Roca del Celler de Can Roca, le revela los secretos de una receta dulce pero sin azúcar con coco y sandía.  “Carnosa, refrescante, cremosa, jugosa y ligera” y con “la suave fragancia de los cítricos” el dulce creado para la ocasión, fue degustado en presencia del cocinero por los espectadores, que antes probaron la hoja comestible de la partitura elaborada con obleas.

Fue también relevante el dúo de la madre, mientras se prepara para cantar ‘La bohème’, y Sugar sobre la separación de sus padres. La música de esta obra, del cuarteto de ‘Rigoletto’ y otras se asomaron en la partitura. ‘Ictus day’, una especie de misa con un arranque a lo ‘Agnus Dei’ aludiendo al propio ictus sufrido por el autor e interpretada  ‘a capella’ por el coro fue otro gran momento de la velada, sin olvidar la ingeniosa plegaria de la zanahoria o la explosión de alegría final cuando la niña se recupera del coma diabético que ella misma se provocó con una abusiva  ingesta de alimentos tras sentirse rechazada por Matteo.

Medicina, educación alimentaria y reflexión sobre las renuncias a las que obliga la diabetes, excepto a la del amor, aparecen en esta lúdica y emotiva obra de gran calado social. Solo falta que alguien se anime a financiar su recomendable puesta en escena en los teatros y las escuelas.

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