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FESTIVAL DE VERANO DE BARCELONA

Wajdi Mouawad: "Des mourants' es el final de una investigación sobre el lenguaje teatral"

El autor libanés regresa a BCN como actor, director y autor con un díptico sobre la vida y la muerte inspirado en la mitología griega

Marta Cervera

El actor, autor y director Wajdi Mouawad.

El actor, autor y director Wajdi Mouawad. / CLAIRE DELFINO/ PARIS MATCH/GETTY IMAGES

Han pasado siete años desde que Wajdi Mouawad (Dayr al-Qamar, 1968) creó 'Seuls', espectáculo unipersonal protagonizado por el autor y director libanés creador de la aclamada trilogía formada por 'Litoral', 'Incendis' y 'Boscos'. Este viernes regresa en solitario al Lliure con 'Inflammation du verbe vivre', obra que se completa con 'Les larmes d’Oedipe', escenificada por tres actores una hora después, esa misma noche. En ambas recurre a la mitología griega para reflexionar sobre los eternos dilemas del nuestra sociedad.

¿De dónde surge la idea del díptico 'Des mourants'? Quería que el espectador pudiera viajar, la misma noche, a dos obras cuyos personajes se enfrentan de forma directa a la muerte. 'Seuls', creado en el 2008 me llevó a realizar espectáculos de una manera distinta. Fue el principio de una búsqueda formal. Empecé a investigar con el vídeo, los sonidos y los decorados  como si fueran elementos de escritura. Antes los usaba solo como algo decorativo para envolver al texto y al actor pero a partir de 'Seuls' empecé a crear una polifonía de escrituras a partir de distintos elementos.

'Inflammation du verbe vivre' también es un espectáculo en solitario. ¿Qué hay de diferente? Esta obra representa el final de esa investigación sobre la escritura teatral, de hallar una forma más real de conectar con el público y por eso me he ocupado de todos los apectos del montaje: las filmaciones, el sonido, todo. Es una adaptación muy libre de 'Filoctetes', de Sófocles. Como en 'Seuls', estoy solo en escena, con la diferencia que aquí tengo una pantalla donde se proyecta una película. Durante dos horas interactúo continuamente con ella, para establecer una relación entre ficción y realidad, uno de los temas de esta obra sobre un hombre que ha perdido de vista el sentido de la existencia. Cree que los muertos pueden ayudarlo y como Ulises, inicia un viaje. Muere, pero solo un poco, para poder hacer preguntas a los muertos. Pero cuando pasa del otro lado descubre que algo inesperado.

¿Qué representa la otra parte del díptico, 'Les larmes d'Oedipe’? Es la cara opuesta de 'Inflammation du verbe vivre'. Escénicamente es completamente diferente. Los actores en ella se mueven tras una pantalla, como sombras chinas. Esta pieza surgió a raíz de algo que ocurrió en Grecia mientras filmaba imágenes para 'Inflammation': la policía mató a un joven manifestante durante las protestas por la crisis. El caso inflamó Grecia y me impactó. ¿Qué diría un héroe griego sobre esto? ¿Qué pasa cuando el Estado político se vuelve ciego respecto a sus ciudadanos? Y eso me llevó a Edipo. ¿Qué diría él respecto a la muerte de este joven? La obra ofrece un diálogo entre ambos personajes. Es una lenta agonía explicada a través de un lenguaje donde la palabra tiene un peso enorme, una especie de oratorio a tres voces, más musical y menos espectacular que 'Infamation'. 

¿Qué supuso este viaje a Grecia? Me ha afectado de forma muy profunda. Me ha servido para constatar que realmente hay una Europa del Sur, con la que me identifico, y otra del Norte, donde me siento extranjero. Todos los exilios que he vivido me habían hecho creer que, al final, no importa tanto donde estás. Este viaje, sin embargo, me ha permitido reconocer que hay cosas en la cultura que si influyen en uno.

¿Ha cambiado su manera de hacer teatro desde que reside en Francia? Cuando vivía en Quebec, mi manera de trabajar estaba influenciada por EEUU y las series de televisión. Ahora es un poco más abstracta, más depurada. También ha afectado a mi escritura que ahora es menos lírica y más concreta.

¿Cuál es su próximo reto? Voy a reencontrarme con una epopeya con muchos personajes que intentan conciliar su pequeña historia particular con el devenir de la gran historia de nuestro mundo. Pero, en esta ocasión, saldré del círculo de mi tribu. Dejo ese mundo árabe, del Líbano y Oriente Medio para meterme en la cuestión israelí. Hasta ahora nunca me había atrevido porque no me sentía legitimado. Pero he decidido lanzarme.

Siga, siga. Es la historia de una familia oprimida por la historia y transcurre entre Nueva York, Berlín y Tel-Aviv. El espectáculo gira entorno de una  pregunta ¿Cómo convives con el enemigo? ¿Cómo seguir adelante si descubres que tu ser más querido lo es? Contrariamente a todo lo que he hecho hasta ahora he sentido la necesidad de respetar la lengua original de los personajes. En esta historia ninguno habla en francés. He escrito en francés, como siempre hago, pero he hecho tenido que traducirla a cuatro idiomas: hebreo, alemán, árabe e inglés.

Los ensayos serán una torre de Babel. No ha sido fácil reunir a actores sirios, alemanes, israelís y americanos. Es un proceso muy diferente y lleno de emoción porque quiero que cada intérprete aporte cosas de su propia experiencia personal, de su historia. Estoy dedicándole todo mi tiempo de cara al estreno en París el 17 de noviembre. Será muy potente.

  

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