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Pablo Derqui: "Calígula es un torpedo, una bomba"

El actor protagoniza la obra de Albert Camus en el Teatre Grec, de jueves a domingo, en un montaje dirigido por Mario Gas muy aplaudido en Mérida

Camila Tovar Trujillo

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MARTA CERVERA / BARCELONA

Pablo Derqui (Barcelona, 1976) debuta en el Teatre Grec con 'Calígula', de Albert Camus, uno de esos personajes que te encumbra o te hunde. El actor barcelonés triunfó en Mérida hace una semana, a tenor de las críticas y la ovación que él y sus compañeros recibieron en el estreno del montaje dirigido por el experimentado Mario Gas.

¿Cómo van los nervios? Pasamos muchos nervios antes de actuar en Mérida, un escenario que impone. Y ahora también los tenemos porque actuamos en casa y siempre te exiges más.

Pero si ha tenido críticas maravillosas. Las buenas críticas siempre son bienvenidas pero también son un poco tramposas. Lo que ocurre es que a veces crean demasiadas expectativas y tampoco sabemos si las vamos a poder cumplir. Lo mejor es que la gente vaya al vernos sin previsión de nada, pero eso es difícil. En cualquier caso, nuestra intención era mostrar el texto lo más limpio posible y eso lo hemos conseguido. Es una obra muy potente y espero que la gente la disfrute. Pero todavía estamos verdes, estamos aún sedientos de público.

EFE / JERO MORALES

Mónica López y Pablo Derqui, en un momento de la representación de 'Calígula'.

Calígula es un gran reto. Es uno de estos papeles que son referentes en el teatro moderno y, como tal, da un poco de miedo, de vértigo. Pero, por otro lado, como buen personaje, es una gran oportunidad. Como Hamlet, por ejemplo, Calígula es un personaje que nunca te puedes acabar. En este sentido tanto Hamlet como Calígula son insondables. Son preguntas lanzadas todo el rato y lo que hay que conseguir es soportarlo, aguantarlo lo suficientemente bien como para que esas preguntas lleguen lo más limpias posibles y que el espectador se vaya a casa con ellas.

¿Cuánto tiempo llevaba hablando del proyecto con Mario Gas? Hará cosa de un año empezamos a pensar en ello. Él quería hacerlo y yo también. Había como una salvaguarda porque yo con Mario me lanzo a ciegas: sus montajes están siempre bien acabados, bien servidos. Tiene mucha experiencia y mano izquierda. Sabía que con él iba a estar bien acompañado en escena. 

¿Había ya trabajado antes con sus compañeros en 'Calígula'? Los conocía a todos, aunque había coincidido en montajes con bastantes de ellos, pero no con todos. Es la primera vez que actúo con Bernat Quintana y con Ricardo Moya. Con el resto ya había trabajado. Mario se preocupa siempre de crear una pequeña gran familia, que todos estemos lo mejor avenidos posible para que todo se aguante. Aunque 'Calígula' no es un monólogo, mi personaje que está mucho en escena y debe estar muy bien sustentado por el resto. Mario y todo el equipo han hecho un gran trabajo en este aspecto. 

¿Cómo se ha preparado para este complejo y difícil rol? He intentado no ver otros montajes porque es algo que no me ayuda. Pero, inevitablemente, he visto un poquito el primero que hizo Rodero. Los actores somos testigos de nuestra época. Rodero no sería el mismo con 40 años en el 2017 que en 1963. Todo cambia y la manera de interpretar, también. Me he centrado en el texto, que es muy potente. No he seguido ningún otro patrón o referente anterior.

¿Cómo ha desarrollado empatía hacia tan destructivo personaje? He intentado quererle un poco. La idea es entenderle y, sobre todo, que se le entienda. Los grandes papeles formulan grandes preguntas que has de responder y que a todos nos tocan. En este caso son preguntas que aún no tienen respuestas. Camus las lanzaba en 1940 y pico. Era un momento de desapego de la vida para él, de decepción tras dos guerras mundiales. Hoy en día todavía resuenan.

JOAN CORTADELLAS

El reparto de 'Calígula', con Pablo Derqui tercero por la derecha y Mario Gas en el centro con americana blanca.

¿Por ejemplo? Somos hijos de una época en la que predomina el mercado. Las víctimas tienen un precio o un nombre. Hay muertos de primera, segunda y tercera categoría. Todas esas cosas son muy vigentes hoy en día. Seguimos preocupándonos más de los muertos en un atentado aquí que de aquellos que mueren en el Mediterráneo cuando todos son iguales, y todos dejan familias. Pero jerarquizamos porque es inevitable. Y eso que sí que es condenable, entre comillas, si vivimos en una época en la que hay prejuicios morales. Calígula habla de todo eso, de ahí su vigencia. Calígula es un torpedo, una bomba que extermina, pero lo hace con esa conciencia aguda de la falsedad moral con la que vivimos.

Después de Calígula necesitará vacaciones. Habrá un parón de dos semanas después del Grec y estoy deseando que llegue. Busco posibilidades de hacer una escapada con amigos para oxigenar la cabeza. Es que ha sido muy intenso. Ahora, en los últimos tres meses de preparación, el estrenos en Mérida ante miles de personas, ahora el Grec. ¡Buf! Muy fuerte.

Esta temporada le hemos visto, entre otros, en 'L'ànec salvatge' en el Lliure, en las series 'Nit i dia' y 'L'ànec salvatge''Nit i dia''Pulsaciones'Ahora mismo intento rebajarlo un poco. Quiero medir mejor los tiempos. Todo ha sido un poco precipitado, aunque bienvenido, eso sí. Quiero dosificarme mejor para no perder fuelle, oxígeno y gasolina. El año que viene queda 'Calígula', que aún no sé la vida que va a tener e implica un desgaste fuerte. 

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¿Cómo lleva popularidad de la tele? En televisión, como en teatro, me guío por el mismo patrón: busco buenos papeles. Pánico no me genera la popularidad que puede reportar la televisión. Quizá porque ya es algo que he superado. No me asusta la popularidad, lo que me preocupa es hallar buenos roles, personajes donde realmente pueda aportar algo. De un tiempo a esta parte, los productos están cada vez mejor diseñados y más pensados. Se da cada vez más valor al guión.

¿Cuesta compaginar televisión y teatro? Compaginarlo me da igual. Lo único que me preocupa es interpretar personajes interesantes. Son dos trabajos diferentes. En la televisión has de interpretar de forma más medida porque tienes una lupa que amplía cualquier detalle. No es lo mismo actuar ante 3.000 personas que ante una cámara, aunque quizá te vean ocho millones. La interpretación es diferente. Yo haría más tele si pudiera, o cine. Lo único que quiero son papeles buenos.