CRÓNICA

Un 'Dido y Eneas' de gran belleza

La Academia Barroca Europea de Ambronay cautiva a Peralada con la calidad de su versión de la ópera de Purcell y con 'Didon'

Una de las escenas de ’Dido y Eneas’. 

Una de las escenas de ’Dido y Eneas’.  / MIQUEL GONZÁLEZ

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César López Rosell
César López Rosell

Periodista

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Belleza, emoción, delicadeza y un nivel interpretativo de primera. La apuesta del Festival de Peralada, jugándosela con la prestigiosa Academia Barroca Europea de Ambronay, pasará como una de las citas más estimulantes de la programación de la iglesia del Carme de esta edición. Una buena elección, sin duda, la de esta versión semiescenificada de 'Dido y Eneas', primera ópera de Purcell y una de las joyas del barroco, así como la de abrir la velada con extractos de 'Didon', de Henry Desmarest, obra estrenada cuatro años más tarde que la anterior pero presidida por la misma temática del amor imposible entre la reina de Cartago y el héroe troyano.

La representación  discurrió en medio de una atmósfera de espectacular cromatismo musical y expresividad actoral

La joven formación de músicos y cantantes, conducida con maestría por Paul  Agnew, mostró un sorprendente dominio de la técnica instrumental y vocal de este repertorio, y una gran compenetración en los movimientos escénicos y las coreografías diseñadas por el músico escocés, director asociado de Les Arts Florissants de William Christie y reconocido tenor. El tratamiento de las arias, dúos, coros y piezas instrumentales de la ópera de Purcell fue, en todo momento, el adecuado para servir a la musicalidad y dramatismo de la partitura. También la interactuación entre instrumentistas e intérpretes, con efectistas toques de humor en algunas de las páginas y bien diseñadas danzas.

UN CANTO AL AMOR

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Desde la obertura hasta el impresionante lamento final, 'When I am laid in earth', escenificado con una composición en la que la suicidada Dido es presentada con la imagen de una 'pietà',  la representación discurrió en medio de una atmósfera de espectacular cromatismo musical y expresividad actoral. La orquesta, con 12 instrumentistas de cuerda y un clave, rayó a gran altura y, entre el equilibrado reparto de voces brilló especialmente la soprano Kerstin Dietl, sin olvidar a la valenciana Aurora Peña. Todos demostraron estar preparados para asumir retos de similar envergadura al de Peralada partiendo de su envidiable nivel formativo.

Todas las virtudes exhibidas en la más preparada representación de 'Dido y Eneas', ya habían sido apuntadas con 'Didon', ópera trágica que no se representa demasiado y que sigue el camino marcado por Jean-Baptiste Lully en la ópera francesa. Del inglés se pasó al idioma galo con magníficos resultados. A ello contribuyó la inteligente elección de los pasajes realizada por Agnew poniendo el foco en personalidad y carisma de la reina cartaginesa. Un canto al amor, con dioses por medio, servido con arrebatadora belleza.