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Sesión de hipnosis curativa

El prestigioso cantautor Bonnie 'Prince' Billy presenta su colaboración con los psicodélicos Bitchin Bajas en Barcelona

Juan Manuel Freire

Bonnie ’Prince’ Billy & Bitchin Bajas.

Bonnie ’Prince’ Billy & Bitchin Bajas.
Bonnie ’Prince’ Billy, durante un concierto en la Aliança delo Poblenou. 

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En la colaboración entre Bonnie 'Prince' Billy, músico de culto donde los haya, y los algo menos conocidos Bitchin Bajas no hay un protagonista. El hombre también conocido como Will Oldham no es, no quiere ser el principal reclamo del concierto conjunto de mañana, lunes, en Razzmatazz 2 (21.15 h.).

El disco 'Epic jammers and fortunate little ditties' (2016) fue el resultado de una comunión absoluta mecida por el abandono y la intuición. Si queremos hablar con Oldham, nos avisan, hemos de hablar con Crain Cooper, de Bitchin Bajas, a lo que accedemos no solo sin problemas, sino con interés. Oportunidad de comparar dos versiones de una misma historia.

Cero inconsistencias al comparar los relatos de uno y otro sobre cómo se conocieron. Dan Koretzky (cojefe del sello de ambos, Drag City) creyó que se entenderían, aunque sus músicas fueran casi opuestas: Oldham es conocido por sus guitarras despojadas y letras complejas, mientras que los psicodélicos Bitchin Bajas lo son por su densidad sónica y carencia de voces. Sea como sea, Koretzky intuía que algo podía pasar. Pronto llegó una semana de conciertos, no tanto después la idea de un disco conjunto.

Galletas de la fortuna

Su amor compartido por la intuición fue uno de los factores clave en el nacimiento de la amistad y colaboración musical entre Oldham y Crain. Dice este último: "Nuestra confianza en la intuición fue importante. Por otro lado, está la paciencia. Somos personas que no aceleramos las cosas". Crain admite que, sea como sea, también hubo ciertas dudas: "Nosotros no usamos voces, se nos hacía raro. Pero él encontró una forma de hacerlas encajar en nuestro estilo".

El estilo repetitivo de Bitchin Bajas, que bebe tanto del rock experimental alemán de los 70 como de los modos melódicos de la música clásica india, requería voces que envolvieran como un mantra. "Eso no era algo tan extraño en mí", apunta Oldham. "Si repaso mi carrera, puedo recordar momentos en que he usado la repetición de versos. 'Dios es la respuesta/ Dios es la respuesta/ Dios es la respuesta…', en 'Pushkin'. O 'Si esperas otro día/ Yo esperaré un día/ Si esperas otro día/ Yo esperaré un día…', en 'Agnes, Queen of Sorrow'. Una sola frase repetida muchas veces acaba cobrando una resonancia extraña, revelando un nuevo significado en cada repetición".

Las frases repetidas por Oldham en el disco provienen de los mensajes de galletas de la fortuna que colecciona desde tiempos remotos. "Trabajar con Bitchin Bajas me dio la oportunidad de darles un uso. Monté hojas y hojas con esas frases, organizándolas temáticamente, y empezaron a salir letras. Son frases a veces inescrutables, quizá por estar escritas por gente que no domina el inglés; se nota un poco en las construcciones. A pesar de eso o quizá por eso, son poderosas". Según Crain, "Will hizo un buen trabajo con esas galletas".

Momento de liberación

Un disco (y concierto) como el de Billy & Bitchin, combinación de ciclos sonoros hipnóticos con mensajes afirmativos, es el perfecto bálsamo para estos días de ansiedad generalizada. Dice Crain: "Hay gente que va a la iglesia. Para mí hacer música es el equivalente de eso". Y añade Oldham: "Los conciertos están yendo muy bien. Incluso entre gente que no sabe bien a lo que viene, los efectos son evidentes. Es como si se levantara una carga de tristeza".

En Barcelona, el concierto se repartirá en tres partes: una protagonizada por Bitchin Bajas, otra por Bonnie 'Prince' Billy (con la participación de su esposa Elsa, seguramente en el arpa de boca), y una sesión conjunta al estilo de 'Epic jammers and fortunate ditties'.