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pantallas

Hasta que lleguen los dragones

Mikel Lejarza

El actor Peter Dinklage, uno de los protagonistas de Juego de tronos.

El actor Peter Dinklage, uno de los protagonistas de Juego de tronos.

Tranquilos, queda poco para el estreno de Juego de tronos. La historia que mejor representa la pasión por las series de ésta década, comenzó un 17 de abril del 2011, y hace ya tiempo que camina libre, por delante incluso, de las novelas que la inspiraron.

Con House of cards convertida en una parodia de si misma y Homeland sin su capacidad de sorpresa inicial; con los zombis convertidos en videojuego y una cierta saturación general ante la abundancia de producto y la imposibilidad de abarcarlo todo, la serie creada por David Benioff y D. B. Weiss es quizás el último evento de carácter global proveniente de la ficción que hay en la actualidad.

Veremos que nos depara la nueva temporada, pero su campaña de lanzamiento ha vuelto a marcar diferencias con el resto, asi que en unos días los dragones volverán a volar, y los Lannister y los Stark sustituirán al menos parcialmente los debates sobre Madrid y Barca, ahora que estamos sin fútbol.

Hasta entonces, podemos aprovechar para repasar algunas de las notables series que el curso ya finalizado ha ofrecido y que quizás nos hayamos perdido. Les recomiendo dos que han cumplido ya con su tercera temporada: Fargo y The Leftovers. La primera, creada por Noah Hawley, escritor de cinco interesantes novelas, guionista y productor de Bones, The unusuals y My generation, así como de la película The alibi.

En su última entrega, Fargo no solo ha mantenido las claves heredadas de la película de los hermanos Coen que la inspiró y que han hecho de ella uno de los productos más inteligentes y divertidos de la televisión actual, sino que ha vuelto a deslumbrar por sus tramas en las que intriga y humor se mezclan con tanta libertad como sencillez dotando a la serie de una personalidad única. Como en anteriores temporadas el paisaje y el casting han vuelto a ser parte esencial de la serie.

Los dos hermanos interpretados por Ewan McGregor; el maravilloso malvado a quien da vida el británico David Thewlis (el Remus Lupin de las películas de Harry Potter) y por encima de todos, Carrie Coon, la actriz del año en cuanto a televisión se refiere. Porque también ella ha sido la principal protagonista de The Leftovers esta temporada, aunque lleva en la serie desde el principio con un papel secundario.

La ficción ideada para HBO por Damon Lindelof, creador de Lost, y Tom Perrota autor de la novela del mismo título en la que está basada; es extraña, fascinante, difícil, pero va sobrada de emoción, belleza y cuenta con una banda sonora inmejorable. Tanto el último episodio de Fargo, como el de The Leftovers, tienen a Carrie Coon como protagonista principal y sus interpretaciones bastarían para que esta actriz menuda, de aspecto sencillo, fogeada en el teatro (fue nominada a un Premio Tony en 2012 por su actuación en la obra ¿Quién teme a Virginia Woolf?) ganara todos los premios del año.

Steven Spilberg, que continua siendo el más listo de la clase, ya se ha dado cuenta y la ha contratado para su próxima película, donde coincidirá con los actores Bob Odenkirk (Better call Saul) y con Matthew Rhys (The americans). Y es que el cine ve la televisión.