CRÍTICA DE CINE
Crítica de 'Baby driver': vistosa y resultona, pero...
La fórmula de rock y acción en el nuevo filme de Edgar Wright es buena y funciona durante un rato, hasta que se acaba volviendo previsible
Baby driver ★★
Edgar Wright, imaginativo y también pirotécnico, ha forjado su estilo entre la comedia, la fantasía y la acción trabajando codo con codo con los comediantes Simon Pegg (también coguionista) y Nick Frost en 'Zombies party', 'Arma fatal' y 'Bienvenidos al fin del mundo', aunque su mejor película la haya hecho sin ellos, la irónica meditación sobre el superheroísmo adolescente 'Scott Pilgrim contra el mundo'.
En 'Baby driver' la historia flaquea y no están Pegg y Frost para redimirla a partir del gag más grotesco o corrosivo. La fórmula del filme es buena y funciona durante un rato, pero después se vuelve previsible: acción y música, persecuciones de coches y estándares de rock, gesto cómico y réplica dramática.
El personaje que da título al filme es un joven experto al volante que participa en atracos a bancos y escucha siempre música con auriculares para atenuar el zumbido de sus oídos, secuelas de un accidente de coche cuando era pequeño. Rock y velocidad, una fórmula triunfadora que necesita, en este caso, de mayor empaque en la historia y la configuración de los personajes. También una mejor definición entre drama, acción y comedia.
'Baby driver' es una película tan resultona como opaca. La selección musical define igualmente su vocación 'mainstream': se escuchan, o se citan, temas de Queen, Eagles, Beck, The Champs (y su famosa Tequila) y Golden Earring (Radar Love), aunque también salen a colación T. Rex, temas del sello de soul Stax Records y se reivindica la excéntrica 'Hocus pocus' del grupo holandés de música progresiva Focus.
Hay escenas punteadas solo a partir de la música: existen porque existen esas canciones. Otras son puro fuego de artificio con coches, derrapes y trombos. El envoltorio es vistoso, pero dentro no hay personajes sino figuras incorpóreas con pocos alicientes cómicos, el fuerte de Wright.
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