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María Frisa sigue a flote

La autora de literatura juvenil, que sufrió un linchamiento virtual por supuesta incitación al acoso y al machismo, publica '75 consejos para sobrevivir a las redes sociales'

ELENA HEVIA / BARCELONA

 La autora de literatura juvenil María Frisa en un hotel de Barcelona. 

 La autora de literatura juvenil María Frisa en un hotel de Barcelona.  / JUAN LUIS ROD

María Frisa es una autora de libros infantiles irreverentes y gamberros, unos libros primos hermanos de la serie 'El diario de Greg', con el aliciente de que en ellos las expresiones y las fobias tienen un carácter más cercano y desde luego también un gracejo mucho más personal. Para un adulto, meterse en ‘75 consejos para sobrevivir a…’ (ahí puede ponerse el cole, el instituto, los exámenes o que se tercie), la serie de Frisa, es como poner la oreja frente a un grupo de niñas de 12 años, a las que va dirigida, exagerada pero real. Las niñas y los niños que de verdad los leen suelen hablar de risas, de bromas, de meteduras de pata, de odios terribles y de amistades a prueba y sobre todo, que quede claro, de risas. En fin, unos libros de ficción nada cursis.

De ahí que, a Frisa, la recepción de sus novelas protagonizadas por una niña, Sara Berlanga, solo le habían dado alegrías, especialmente en sus visitas a escuelas donde en el contacto con los niños se sentía bien leída y querida. Hasta que un mal día, la amiga de la hermana mayor de una niña que leía a Frisa echó la vista en varios párrafos del primer libro de la serie, '75 consejos para sobrevivir al colegio', cuando este llevaba cuatro años en el mercado cosechando un gran éxito, y encontró varios fragmentos que a su parecer incitaban al acoso escolar y estaban tocados por el machismo. Sin pensarlo dos veces, los subió a las redes y esa piedrecita en el estanque acabó con un alud de insultos y una petición en Change.org que firmaron más de 35.000 personas pidiendo que la retiraran de las librerías. 

NO ES UN MANUAL

Frisa, aragonesa de visita a la Barcelona en la que nació, es desde luego una mujer cercana y divertida. Psicóloga de formación, recuerda aquellas acciones de hace un año como un auténtico linchamiento. Y no servía de nada que intentara explicar en los numerosos mensajes privados que recibió que su libro era ficción, jamás un manual de autoayuda (al que parodiaba), y que su heroína solía dar consejos muy equivocados para finalmente darse cuenta del error. Claro que para apreciar aquello había que leer al completo el libro y no dejarse arrastrar por la literalidad y el espíritu tuitero de los 140 caracteres.

A la autora todavía se le tuerce el gesto cuando recuerda aquel suceso que estalló hace justamente un año. Le duele pero lo ha querido afrontar escribiendo una nueva entrega titulada, cómo no, '75 consejos para sobrevivir a las redes sociales' (la buena noticia es que Alfaguara no solo no retiró aquel libro sino que sugirió a Frisa la dirección del nuevo título). Hay que tener los nervios muy bien templados para no abandonar cuando te amenazan de esta guisa: “Ojalá revienten a tus hijos en el patio del colegio para que sepas lo que es el 'bullying'”. Y la bola de nieve acusatoria se hizo más grande a medida que, asegura Frisa, los internautas subían más y más la apuesta del odio: “Las barbaridades se retuiteaban más, así empezaron una escalada terrorífica que me dejó absolutamente impotente, porque me acusaban de ir en contra de lo que yo precisamente estaba defendiendo”.

CORRECCIÓN POLÍTICA

“Creemos que la vida real va por un lado y las redes por otra y no es verdad, porque lo que haces en las redes tiene consecuencias directas en la vida de las personas. Así que mi consejo, que se refleja en el libro, es ‘No escribas en internet lo que no le dirías a la cara a esa persona a la que te diriges’”, dice. Pero naturalmente, para llegar a ese consejo Sara se ha tenido que equivocar mucho. “He procurado no autocensurarme -asegura Frisa- pero tengo la sensación de que este libro no ha quedado tan irónico como los anteriores. Aunque la verdad es que el mal está en el ojo que mira y quien quiera encontrarlo, lo hará”. Más consecuencias: Frisa iba a sacar una nueva serie titulada ‘Odio el cole’ que la corrección política ha terminado llamando ‘Abajo el cole’.

No cree la autora que la literatura infantil tenga que estar ahí para aleccionar. “Yo creo ante todo en la lectura lúdica. No todos los libros tienen que encadenar valores. Mi función no es didáctica sino que los niños se diviertan y que gracias a eso se conviertan en lectores. Hoy se crían niños como caballos de carreras y muchos padres no creen que se pueda perder el tiempo leyendo solo por afán de diversión. Tienen que ver la utilidad inmediata”. A largo plazo, un libro infantil entretenido crea lectores y lectores plenos capaces de comprender el humor y la ironía. Se pregunta Frisa: ¿Podría ahora Elvira Lindo dejar que Manolito Gafotas llamase a su hermano el Idiota? 

Temas: Libros