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LA ESTACIÓN DE LOS CONCIERTOS

Catalunya es un festival

Las grandes citas musicales veraniegas se extienden por todo el territorio para satisfacer a un público que no deja de crecer

Rafael Tapounet

Ambiente y publico en la primera jornada del ROCK FEST en Can Zam

Ambiente y publico en la primera jornada del ROCK FEST en Can Zam / FERRAN SENDRA

El verano, ya lo cantaban los Undertones en su imbatible himno 'Here comes the summer', es "tiempo de salir y descubrir de qué va la diversión". Y la sociedad contemporánea ha encontrado la fórmula perfecta para canalizar esa necesidad atávica de solaz al aire libre que se despierta con la llegada del calor (y, de paso, sacarle un rendimiento económico): los festivales musicales de verano. Una modalidad de ocio organizado que en Catalunya ha arraigado de forma espectacular en los últimos años hasta el punto de cubrir prácticamente todo el territorio y todo el calendario. Se diría que no hay municipio o pedanía que en los próximos dos meses no tenga su programa de conciertos, ya sea compuesto de veteranas estrellas internacionales o de esforzados talentos locales. Cuando llega el verano, este país es un festival.

El ejemplo de este fin de semana es paradigmático. En el recinto del Poble Espanyol de Barcelona se desarrolla, entre el viernes y el sábado, la cuarta edición de un festival llamado Be Prog! My Friend, una cita concebida para los aficionados al rock y el metal progresivo en cuyo cartel figuran este año nombres de tanto abolengo como Jethro Tull o Marillion. Es un acontecimiento de ambición nada despreciable que, sin embargo, pasa prácticamente desapercibido para los medios al coincidir en fechas con un gigante como el Rock Fest (que tiene lugar estos mismos días en el recinto de Can Zam, en Santa Coloma de Gramenet), con el que comparte no solo público sino también vocación arqueológica.

DEL METAL AL POP EXQUISITO

Y hay más, porque mientras el área metropolitana se convierte en la capital europea del rock de acento épico, el pop catalán celebra el sábado su gran cumbre anual en el Pla de'n Sala de Canet de Mar, de la mano de la cuarta entrega del renovado CanetRock, un maratón de 12 horas de música con una quincena de grupos (entre ellos, Els Amics de les Arts, Txarango, Sopa de Cabra, Itaca Band, Jarabe de Palo y La Iaia) para el que se han agotado las 20.000 entradas puestas a la venta. Y en Vilanova i la Geltrú, el consolidado Vida Festival despliega su solvente oferta de pop alternativo y exquisito, con Flaming Lips, Fleet Foxes, Devendra Banhart, Real Estate y Warpaint como puntas de lanza. Y empieza el Grec...

Los principales promotores esgrimen las cifras de ocupación para rechazar que exista riesgo de saturación

Parecidos solapamientos se reproducirán en buena parte de los fines de semana por venir. La próxima semana arrancan el suntuoso festival de Cap Roig y el señorial Castell de Peralada, mientras el bullicioso Cruïlla se apodera del Parc del Fòrum y el Jardins de Pedralbes inicia una fase de actividad continuada. Y a la vuelta de la esquina aguardan Porta Ferrada, Barcelona Beach Festival, Arts d'Estiu, Festival'Era, Portalblau, Cambrils, Barna'n'Roll, DGTL, Mas i Mas, Jardins de Terramar, Cadaqués y un larguísimo etcétera.

La proliferación es tanta que empieza a tener aspecto de burbuja, pero los principales promotores rechazan que exista peligro de saturación y esgrimen las cifras de ocupación (que no dejan de crecer año tras año) para justificar la apuesta. Hay, aseguran, festival para rato.    

  

  

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