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CUARTA EDICIÓN DE LA MUESTRA ROCKERA

Bandera metálica en Can Zam

El Rock Fest Barcelona convoca a los seguidores del rock duro a tres días de maratón en Santa Coloma con figuras como Aerosmith, Deep Purple y Alice Cooper

Jordi Bianciotto

Bandera metálica en Can Zam

Después de tres ediciones en abierto crecimiento, tanto en volumen artístico como de público, ya podemos hablar del Rock Fest Barcelona como una cita consolidada en nuestro circuito de grandes convocatorias. Un escaparate en alza consagrado a una parcela sonora, el hard rock y el heavy metal, que nunca había inspirado una iniciativa de este calibre en la capital catalana. El Rock Fest ofrece, desde este viernes y hasta el domingo, los conciertos de un total de 51 artistas, entre ellos leyendas como Aerosmith, Deep Purple y Alice Cooper.

El año pasado la muestra atrajo a unas 60.000 personas entre sus tres días de programación, cifra que podría aumentar en esta edición dado que el espacio se ha ampliado. Hablamos del parque de Can Zam, en Santa Coloma de Gramenet, localidad que se ha hecho suyo el Rock Fest, y cuyo ayuntamiento comparte con el festival los gastos de habilitación del recinto. En la edición de este año, la muestra abrirá sus puertas gratuitamente, en la jornada de este viernes, a los vecinos de la localidad que estén empadronados. El parque cuenta con la estación de metro de Can Zam (línea 9) y, al igual que el año pasado, estará disponible una zona de acampada en Montmeló.

EN CRECIMIENTO

El Rock Fest Barcelona, organizado por la promotora privada RocknRock, irrumpió en nuestra agenda de conciertos en el verano del 2014, con un cartel de dos días encabezado por sendas bandas estadounidenses, Manowar y Twisted Sister. Un año después, ampliado a tres jornadas, programó a Scorpions y Judas Priest, y en el 2016, a Iron Maiden, King Diamond, Whitesnake y Slayer. En esta edición vuelve a apostar por clásicos del ramo, algunos de ellos capturados en fase de crepúsculo.

Aerosmith regresa este domingo, siete años después de su último paso por el Palau Sant Jordi, con el ‘Aero-vederci tour’, preludio del lento fundido de la banda, y Deep Purple (sábado), tres cuartos de los mismo con su ‘The long goodbye tour’ (acompañado en su caso de un nuevo disco, ‘Infinite’). En cuanto a Alice Cooper (sábado), entrañable clásico del ‘shock rock’, viene con obra nueva, ‘Paranormal’, que saldrá a la venta el 28 de julio. El sábado será, definitivamente, día de figuras venerables: atención al regreso de Blue Öyster Cult, con dos de sus líderes históricos, Buck Dharma y Eric Bloom, 42 años después de su concierto, que dejó huella, en L’Aliança de Poble Nou.

BANDAS DE PESO

En el cartel, abundancia de nombres más que consagrados del sector metálico y cercanías. Este viernes desfilarán, entre otros, la banda suiza Krokus, con nuevo disco, ‘Big rocks’, y la estadounidense Queensrÿche, de épico registro con simpatías progresivas, así como Metal Church, Running Wild, Paradise Lost y la formación vasca Soziedad Alkohólika.

Menús de thrash metal, power metal, progresivos y rock urbano cruzando caminos. El sábado, Saxon, grupo superviviente de la New Wave of British Heavy Metal de los 80, compartirá cartel con dos madrileños históricos, Rosendo y Ñu, y con algunas propuestas de metal extremo, caso de Carcass y Sodom. Y el domingo, antes del cierre con Aerosmith, pasarán por el Rock Fest la banda sueca Europe, encabezada por el cantante Joey Tempest, y otras formaciones destacadas, como Alter Bridge, Sepultura y Airbourne.

El recinto abre sus puertas este viernes a las 13.30 horas y ofrece sesiones de entre diez y doce horas de conciertos por jornada. Dos escenarios alternándose, además de la carpa, potenciada este año, en torno a la celebración de un imaginario, el del rock duro y el metal, propenso a cultivar largas y apasionadas adhesiones.  

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