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INTERFERENCIAS

Sónar 2017: La comisaria, la trituradora y la broma bakala

Durante tres días, Barcelona deja de ser La Botiga Més Gran Del Món y se convierte en La Discoteca Més Gran del Món

Nando Cruz

Ambiente de júbilo en el Sónar durante el concierto de Princess Nokia.

Ambiente de júbilo en el Sónar durante el concierto de Princess Nokia. / FERRAN SENDRA

LA BJÖRK MÁS CHANANTE

Estos días el CCCB es el Centro de Culto al Concepto Björk. La islandesa, autocomisaria de la muestra, ha colado un puñado de piezas de realidad virtual que difícilmente hubiesen sido aceptadas en la Bienal de Venecia: Björk bailando en la playa, excursión por la boca de BjörkBjörk cíclope sale de una vagina digital… El concepto de la vulnerabilidad tras la ruptura amorosa, autoayudita 3D, tampoco sostiene unas experiencias inmersivas muy poco interactivas que habrían sido avanzadas en 1997, pero no en 2017. Es un empacho de la Björk más ensimismada y a remolque de todo. Un comisario externo hubiese incluido aquel 'sketch' de ‘La hora chanante’. Joaquín Reyes nos la explicaba mucho mejor.


LA POBREZA Y LA ZONA VIP

“El hip-hop surge de la pobreza, es crear una fiesta en un entorno de pobreza”, explica la rapera Princess Nokia en una entrevista. Pero ayer le tocó defender esa tesis a cien metros de la zona VIP en la que un cocinero con estrella Michelin servía menús exclusivos a 25 euros. No es culpa de ella. Simplemente hay que asumir que los grandes festivales son licuadoras de valores, que liman aristas y subliman contradicciones. Así es y así será. Está en su naturaleza aglutinadora y anestesiante. Pocos artistas salen con su identidad reforzada tras actuar en un escaparate de tales magnitudes que también necesita marcar su identidad. Un gran festival es una trituradora cultural.


CARLES FRANCINO EN SÓNAR

Durante la sesión del italiano Bawrut, una solemne voz en 'off' dijo: “Miles de jóvenes de toda España siguen cada vez con más frecuencia una nueva moda: fines de semana a toda marcha. La juerga empieza los viernes y no termina hasta la madrugada del lunes. De una discoteca a otra. Música máquina, alcohol y las denominadas drogas de diseño son ingredientes básicos de tales fiestas”. Así empezaba el reportaje ‘Hasta que el cuerpo aguante’ de Canal + que retrató en 1993 la famosa ruta del bakalao. La voz de un joven Carles Francino, sampleada en ‘Routa’, nos recordó que aquel tipo de ocio barato, masivo y socialmente mal visto estaba en las antípodas del contexto caro, exclusivo y con gran prestigio social en el que sonó ayer a modo de broma posmoderna.


LA DISCOTECA MÉS GRAN DEL MÓN

Mientras la ciudadanía se organiza bajo el lema #BarcelonaNoEstaEnVenta, esta semana, la ciudad es un inmenso decorado de alquiler para empresas de eventos que convocan a clubbers de medio mundo a bailar en los escenarios más insólitos: desde la plaza de toros Monumental hasta el falso monasterio de Sant Miquel del Poble Espanyol pasando por una antigua fábrica de tintado y estampación del Poble Nou. Durante tres días, Barcelona deja de ser La Botiga Més Gran Del Món y se convierte en La Discoteca Més Gran del Món.