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Festival de músicas avanzadas

Un Sónar sin límites

La muestra abre hoy su 24ª edición expandiendo su programación artística y potenciando su vocación de laboratorio de ideas

Entre las propuestas figuran las exposiciones de Björk y Brian Eno, y actuaciones de Justice, De La Soul y DJ Shadow

Jordi Bianciotto

Una bailarina del grupo de danza Eleven Play interactuando con la instalación Phosphere creada por Daito Manabe. 

Una bailarina del grupo de danza Eleven Play interactuando con la instalación Phosphere creada por Daito Manabe.  / FERRAN SENDRA

Vuelve el Sónar y, con él, la noción de la música como cruce de creatividad, innovación, tecnología e industria, un espectáculo a la vez de masas y selecto que da un sentido expansivo a la idea audaz en torno a la cual el festival comenzó a andar en 1994. El festival afronta hasta el domingo una 24º edición crecida en contenidos, con una implantación más extensa en la ciudad y fundiendo su nombre con el de artistas icónicos como Björk y Brian Eno.

Más de 300 propuestas, la mitad de ellas conciertos, dan cuerpo a este Sónar que entra primero por los ojos, por su galería de figuras asociadas a las músicas más inquietas. En el cartel artístico está, no lo olvidemos, el centro gravitatorio de su poder de seducción, que el año pasado atrajo hasta sus escenarios a 115.000 personas.

NUEVE ESCENARIOS

En esta edición, el festival, con sus sedes centrales en la Fira Montjuïc (programación de día) y Fira Gran Via L’Hospitalet (noche), gana un escenario y suma nueve en total, crece un día por delante (la apertura de este miércoles a cargo de Björk, no con un concierto sino como ‘dj’) y otro por detrás (el cierre del domingo con piezas de David Lang), y potencia las exposiciones y los eventos paralelos a través de espacios urbanos como el CCCB, el Museu del Disseny, el Auditori, la Virreina, CosmoCaixa y el Mercat de les Flors. Más allá de las tres jornadas que concentran el grueso del festival, cabe hablar ya de la ‘Semana Sónar’.

Transatlántico cultural con derivadas poderosas en el campo económico y turístico, el Sónar ha logrado imponer su marca por encima del cartel artístico, haciendo del festival algo así como “aquel lugar en el que hay que estar”. La música electrónica no siempre genera artistas de bandera que muevan al gran público, y la muestra se las ha arreglado para ampliar sus contornos, tanto en el campo musical (combinando pioneros de las vanguardias con exponentes de las últimas tendencias y grandes nombres pop, y evitando convertirse en una pasarela de 'discjockeys' famosos) como en el conceptual: auge de la parcela Sónar+D y de la ecuación que conecta el sonido con la innovación tecnológica y el negocio.

FIGURAS ICÓNICAS

Los dos nombres clásicos asociados este año al festival, Björk y Brian Eno, representan esa idea de veteranía despierta con la que el Sónar, después de 23 ediciones, bien puede identificarse. Tanto la cantante islandesa como el músico y productor británico protagonizan sendas exposiciones, ‘Björk Digital’ y ‘Lightforms/Soundforms’.

En materia de música en directo hay que hablar del hip-hop con pedigrí del trío neoyorquino De La Soul, la invasiva electrónica del dúo francés Justice y de los belgas de Soulwax, la evolución a partir del trip-hop del californiano DJ Shadow, el soul electrónico del grupo alemán Moderat… Atracciones emergentes, como Anderson .Paak y Arca y, en el otro extremo, la pianista Suzanne Ciani, veterana de la experimentación con sintonía new age. El Sónar sigue cuidando esas conexiones con la historia: ahí está el francés Cerrone, precursor de la ‘disco music’ europea.

CREATIVIDAD Y TECNOLOGÍA

Y en paralelo a la fiesta de los escenarios, un Sónar+D que comenzó a andar un día antes, este miércoles, y que bajo su enunciado de Congreso de Cultura Digital y Tecnologías Creativas, contará tanto con artistas (charlas de Björk, Joe Goddard, de Hot Chip, y DJ Shadow) como con creadores de realidad virtual, investigadores de Google y tecnólogos, todo ello enmarcado en el concepto de Sónar 360º impulsado en las últimas ediciones.

Propuestas para mantener, en fin, en alerta los cinco sentidos y que se podrán degustar en un Sónar con medidas de seguridad estrictas, en la línea del año pasado, que ya vino marcada por la tragedia del Bataclan. Música, creatividad y tecnología, los conceptos que dan forma al renovado eslogan de la muestra, alterando el pulso de la vida cultural y social de Barcelona.