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DISCO Y CONCIERTO

La "misión saxofonística" de Dani Nel.lo

El músico catalán rinde homenaje a sus héroes sopladores de la era dorada del rhythm and blues en 'Los saxofonistas salvajes'

Rafael Tapounet

El saxofonista Dani Nel.lo.

El saxofonista Dani Nel.lo. / JOAN PUIG

¿Quién se acuerda hoy de los grandes saxofonistas de la era dorada del rhythm and blues? Illinois Jacquet, Willis Jackson, Sil Austin, Arnett Cobb, Clifford Scott, Lee Allen, Sam Taylor, Red Prysock, Rudi Pompili... Son nombres que apenas aparecen mencionados en las historias del rock pese a que sus aportaciones contribuyeron de manera decisiva al nacimiento del género. Con su forma de tocar, estridente y visceral, y su actitud desinhibida sobre el escenario, fueron la vanguardia de la transición entre las aplicadas orquestas de swing y los excitantes combos de jump blues que moldearon el patrón del rock'n'roll primigenio. 'Los saxofonistas salvajes', los llama Dani Nel.lo (Barcelona, 1967), que en su nuevo disco rescata una docena de piezas de esos titanes del saxo tenor cuyos aullidos fueron "la primera voz de insurrección sónica contra el sistema musical establecido". El miércoles y el jueves lo presenta en directo en la sala Jamboree.

"El disco es, en cierto modo, una reivindicación de una manera de tocar el saxo, un estilo duro, directo, con un vocabulario a veces primitivo, pero muy honesto -apunta el exsaxofonista de Los Rebeldes, actualmente en Los Mambo Jambo-. A mí me gusta sentirme parte de esa tradición. Frente a géneros más sofisticados, como el bebop, el saxo del rhythm and blues siempre ha sido un poco menospreciado, como un género popular, pero es un sonido que en su día rompió barreras raciales y sociales y atrajo a un montón de jóvenes blancos hacia la música negra. E hizo que, muchos años después, un chaval barcelonés del barrio de Magòria tuviera ganas de coger un saxo".

ARRANCANDO EL PAPEL PINTADO

Para aquel Dani Nel.lo adolescente, el descubrimiento del rock'n'roll y el rhythm and blues fue indisolublemente unido a la fascinación por el saxo tenor. "Empecé a escuchar discos de Fats Domino, de Big Joe Turner, de los Coasters, y lo que oía era saxo por un tubo. En todos esos clásicos de Little Richard, por ejemplo, yo sentía que la banda realmente explotaba cuando llegaba el solo de saxo". En su canónico libro 'El sonido de la ciudad', una de las biblias de la historiografía rock, el musicólogo británico Charlie Gillett describe esa misma sensación con otras palabras: "Durante la primera época del rock'n'roll, de 1954 a 1956, su sello más definitivo era un 'break' instrumental a las dos terceras partes de duración de la pieza, en el cual un saxofonista producía un sonido que era capaz de arrancar el papel pintado de las paredes". Y sentencia: "El sonido de un solo de saxo que se desata después de una serie de 'riffs' impulsores es una de las experiencias más apasionantes de la música del siglo XX".

Una experiencia que Nel.lo se ha propuesto mantener viva pese a la escasa viabilidad comercial de la aventura. "Un disco de versiones que nadie conoce de gente que nadie conoce, y además instrumentales. Una ruina segura. Pero yo siento que debo hacerlo. Estoy en una misión saxofonística".

Gigantes del bufido incendiario

Estos son algunos de los músicos a los que Dani Nel.lo rinde homenaje en 'Los saxofonistas salvajes'.


ILLINOIS JACQUET (1922-2004). Contigo empezó todo. El solo que Jacquet interpretó en 1942 durante la grabación de 'Flying home' con la big band de Lionel Hampton puso las bases de lo que sería el sonido del saxo tenor en los combos de rhythm and blues. "Marcó un antes y un después", señala Nel.lo. "Hoy nos suena muy normal, pero en su día fue toda una revolución e hizo furor. Se hizo tan popular que la gente lo cantaba por la calle". Jacquet pasó posteriormente por las orquestas de Cab Calloway y Count Basie y tocó en la Casa Blanca tras la elección de Bill Clinton.


WILLIS JACKSON (1932-1987). Apodado 'Caimán'. Empezó muy joven en las filas de la big band de Cootie Williams, lideró su propio combo, grabó discos con Brother Jack McDuff y acompañó a la cantante Ruth Brown, con la que se casó. "Empezó en las big bands de posguerra y acabó tocando funk. Como ocurre con otros saxofonistas que aparecen en el disco, siguiendo su carrera se puede trazar una historia de la música afroamericana", apunta Dani Nel.lo.

 


BIG JAY McNEELY (1927). El rey de los 'honkers'. Y una de las debilidades de Nel.lo: "Un cafre del escenario, un 'entertainer' de la hostia, un espectáculo total". Las rutinas escénicas de McNeely (se tiraba por el suelo, se mezclaba con el público, caminaba sobre la barra, "¡hacía solos de 40 minutos!"...) fueron una gran influencia para Jimi Hendrix. En un concierto en San Diego, salió a la calle sin dejar de tocar y la policía lo detuvo por armar escándalo; fue conducido a la comisaría, salió bajo fianza y volvió al local para acabar el tema que su banda había seguido interpretando.


LYNN HOPE (1926-1993). 'El maharajá del saxo tenor'. Tras anunciar su conversión al Islam ("nadie sabe si fue auténtica o un simple truco publicitario", dice Nel.lo), aparecía siempre en público tocado con un fez o un turbante (no es raro, pues, que durante un tiempo grabara para el sello Aladdin). Alternaba vibrantes números de jump blues con ortodoxas versiones de 'standards' y vendió un montón de discos, pero su estilo de vida excesivo, jalonado por historias de estafas, asuntos de faldas y negocios de drogas, acabó sepultando su carrera.


GIL BERNAL (1931-2011). Además de tener una respetable carrera como cantante (con nominación al Oscar incluida), este saxofonista californiano hijo de siciliano y mexicana destacó como músico de estudio y dejó su huella en temas tan emblemáticos como 'Searchin'' de los Coasters y 'Riot in Cell Block Numer 9' de los Robbins (muchos años después grabó también con Warren Zevon y con Ry Cooder). "La irrupción de saxofonistas blancos como Bernal fue muy importante para que el rhythm and blues hiciera saltar las barreras raciales".

         

  

     

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