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EXPOSICIÓN DE UN ARTISTA COMPROMETIDO

El mar visto por Allan Sekula

La Fundació Tàpies dedica una monográfica al fotógrafo estadounidense y sus retratos de los efectos de la globalización en la economía marítima

Natàlia Farré

Un trabajador del puerto de Santos, en Brasil, descargando sacos de azúcar (1999-2010), de la serie Ship of fools.  / ALLAN SEKULA

Un trabajador del puerto de Santos, en Brasil, descargando sacos de azúcar (1999-2010), de la serie Ship of fools. 
Instantánea que muestra el sistema de sorteo que determina la distribución del trabajo entre los estibadores del puerto de Barcelona (1990), del proyecto Fish story.
Fotografía de un pescador de Bacalao de Dover (1996 - 1998), de la serie Deep six / Passer au bleau. 

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El 19 de noviembre del 2002, el 'Prestige' se hundió frente a la costa gallega, y el vertido de crudo que ello ocasionó supuso una de las mayores catástrofes ecológicas de la historia de España. La marea negra no tardó en llegar al litoral, pero, ante la pasividad e inoperancia del Gobierno, fue la sociedad civil la que se dedicó a limpiar el desastre. Allan Sekula (EEUU, 1951 – 2013) arribó a Galicia a mediados de diciembre. Y lo que vio fue cientos de voluntarios sacando constantemente chapapote de la playa para que chapapote y playa volvieran a unirse irremediablemente pasados unos minutos. Un trabajo repetitivo, constante y que no servía para nada, y que recordó al fotógrafo estadounidense el mito de Sísifo. De ahí 'Sísifo colectivo', el título de la exposición que la Fundació Tàpies le dedica al artista, desde este miércoles y hasta el 25 de septiembre.

La muestra reúne dos de los proyectos más destacados del artista: 'Fish Story' y 'Docker's Museum'

Una muestra que es la primera monográfica del fotógrafo en el país; una muestra que incide en el impacto de la globalización en la economía marítima (y al revés), y una muestra que analiza el nuevo marco moral impuesto por el neoliberalismo del siglo XXI. Preocupaciones todas que inquietaban al "artista, pensador y activista", como lo define su viuda Sally Stein. Y preocupaciones todas que aparecen constantemente en el trabajo del que es considerado uno de los fotógrafos más renovadores de la segunda mitad del siglo XX y uno de los menos ortodoxos: "Su fotografía no es estrictamente documental, observacional; su fotografía es una manera de intervenir en los acontecimientos, de ponerse dentro de ellos. La fotografía como una herramienta de participación, no como un testimonio distante y frío", aclara Carles Guerra, director de la fundación. Hay más: Sekula entendía la práctica fotográfica como un género entre el ensayo visual, la literatura social y el museo de zarandajas.

BANDERAS DE CONVENIENCIA

El sistema del reparto del trabajo de los estibadores de Barcelona, ahora en entredicho, protagoniza una de las instantáneas

Esto último se ve claro en el más tardío de sus grandes proyectos: 'Ship of fools / The Docker's Museum', trabajo en el que Sekula ya ni siquiera necesitaba hacer fotografías sino que compraba a través de internet objetos relacionados con la economía y la cultura marítimas, recuerdos y restos materiales de un mundo que va desapareciendo del imaginario. Ahí están, en medio de la fundación, el olor a mar que producen cuatro pencas de bacalao seco y la sirena de un barco que llena la sala de ruido. Los objetos lucen frente a otra de las obsesiones de Sekula: el mar como espacio de riesgo que determina la economía y las banderas de conveniencia. Para ello sirve el ejemplo del 'Prestige': buque monocasco liberiano operado bajo bandera de las Bahamas que en el momento de su hundimiento estaba parado esperando que su carga se subastara y tuviera destino. Y también sobre el tema hablan las instantáneas que tomó del 'Global Mariner', un barco tripulado por veteranos de Greenpeace que denunciaba tanto las banderas de conveniencia como la explotación y las condiciones de los trabajadores del mar.

'Ship of fools / The Docker’s Museum' cierra la muestra que abre el primero de sus grandes proyectos: 'Fish story', un trabajo que le ocupó durante 16 años, de 1989 a 1995, y que es un clásico entre las obras que inician una crítica al capitalismo de la globalización. La pieza, de nueve capítulos, tiene tanto forma de libro como de exposición. En la Tàpies luce en ambos formatos e incluye una imagen de Barcelona, ciudad que Sekula visitó en numerosas ocasiones y con la que tenía fuertes vínculos. La instantánea es de gran actualidad pues plasma el sistema de sorteo que los estibadores del puerto utilizan para repartir y mutualizar el trabajo, proceso ahora en entredicho y cuya pretendida suspensión es el motivo de la actual huelga.

SUBMARINO NUCLEAR Y PESQUERO EN PRÁCTICAS

Entre ambos proyectos hay espacio para dos trabajos más: 'Deep six / Passer au bleau', que muestra la transformación física y humana que los 90 vivió la región de Calais (Francia) con la construcción del Eurotúnel; y el documental 'Lottery of the sea' sobre los peligros del mar, que abarca desde la colisión de un submarino nuclear estadounidense con un pesquero en prácticas japonés hasta la transformación del frente marítimo barcelonés y su revalorización inmobiliaria. "Hay un motivo subyacente en toda la obra de Sekula que es la idea de encontrar una coalición común de orden global en la que conflictos muy dispares tienen puntos en común", afirma Guerra, antes de concluir: "Sekula lamenta la desaparición del mar frente a la economía global que idealiza un mundo conectado".