Ir a contenido

ENTREVISTA

Julio Iglesias: "Mi mayor éxito es estar vivo"

El cantante publica un disco de duetos, 'México & amigos', y desvela que está preparando un libro de memorias "fuerte"

Jordi Bianciotto

Julio Iglesias, en una foto promocional.

Julio Iglesias, en una foto promocional.

Julio Iglesias tiene nuevo disco: 'México & amigos', revisión, canción por canción, de su obra anterior, 'México', en la que comparte micro con una selección de voces del mundo latino, de Pablo Alborán a Omara Portuondo pasando por Andrés Calamaro y Joaquín Sabina. El cantante español más internacional llama a este diario desde Marbella.

Este verano no le veremos actuando por aquí. No, tengo los tres meses libres, pero estoy semipreparando un libro, un libro largo, para contar lo que las demás gentes vayan a contar mal. Sí, tengo que hacerlo. Es la edad y el momento justos. La memoria no me falla aún y tengo gente que me va a ayudar, a un buen escritor norteamericano y otro hispano, para que no se me escape nada. He prometido no decir quiénes son.

¿Un libro de memorias? Sí, un libro fuerte. No será corto, porque yo no he sido corto nunca [ríe]. Y no voy a cantar hasta octubre. He cantado esta semana en Rusia. Pero lo más importante que tengo que contarle es que estoy vivo.

"Yo me despierto siempre con ganas de hacer algo. A veces me levanto con 20 años y después me acuesto con 150, también es verdad"

¿Es un hecho prodigioso? Estar vivo en todos los sentidos es mi mayor éxito. No me quejo, bueno, solo un poco de la ciática, que la tengo desde que jugaba a fútbol, unas puñaladas que te pegan en la lumbar. Pero yo me despierto siempre con ganas de hacer algo. A veces me levanto con 20 años y después me acuesto con 150, también es verdad. Pero yo nado todos los días. Le digo mi programa: hoy me he levantado temprano, he hecho gimnasia… Gimnasia relativa, ¿eh? Una gimnasia pasiva, descompresión de todos los lugares donde se juntan los huesos, que es lo primero que empieza a dolerte. Pero bueno, habrá gente que leerá esto y dirá "este tío es tonto". Yo, aquí contando mis problemillas cuando hay problemas tan graves en el mundo.

Ya que lo dice, el año pasado nos confesó que era más de Hillary Clinton que de Trump, y ya ve. Sí, no hace falta que me lo recuerde [ríe]. Es una pequeña desgracia. Yo creo que este presidente está acostumbrado a hablar de negocios y en la política el negocio existe pero las cosas son más profundas, culturales, con historia. Hay que conocer los países profundamente, y él ha llevado su estilo a la política de una manera vulgar, con muchas estupideces en Twitter y en la prensa.

¿Le indigna? Me da lástima que un país tan grande y con tanto criterio como Estados Unidos se vea ahora ensombrecido por una presidencia vulgar. La palabra es esa, vulgar.

Así, ¿se ha metido ya en materia en ese libro? Aún no. Estoy tratando de ir apuntando circunstancias, recordatorios, que me sirvan para mantener luego una línea.

"Me da lástima que un país tan grande y con tanto criterio como Estados Unidos se vea ahora ensombrecido por una presidencia vulgar"

¿Lo publicará el año que viene? No tengo ni puñetera idea. Son historias que cuenta uno poco a poco. Debe tener la disciplina de la cronología, aunque eso tampoco me interesa mucho: no quiero ir año por año sino centrarme en las motivaciones y las historias naturales.

Meterse en un libro de memorias supone mirar hacia atrás. ¿Le apetece ese ejercicio? Mirar para hacer públicas cosas que las gentes no conocen, para contar porqués. Hay una obligación de hacerlo. Hay que entender esos porqués en la vida de los artistas.

¿Pueden modificar la imagen que se tenga de usted? La pretensión no es cambiar la imagen. Los que piensan que soy gilipollas no van a dejar de pensarlo, y los que piensan que soy más listo de lo que parece, tampoco. Y los que me quieren se van a alegrar porque les voy a contar cosas que les harán gracia. Anécdotas bonitas e indisciplinas. Disciplinar lo indisciplinable.

¿Es indisciplinable? No sé lo que soy. Lo que sí puedo decir es que he aprendido a aprender, que es jodido. Ya sé que un vino es blanco y ya sé que un vino es tinto, y puedo saber cuándo es de una buena añada o si está hecho con cariño. El vino tiene muchas connotaciones. Hablo mucho de vino porque es uno de mis grandes ayudantes.

Hay varios libros sobre usted, o alrededor de usted, como la novela '¡Oh, es él!', que Maruja Torres escribió en los 80. Sí, Maruja me 'desquería' mucho. Pero con el tiempo se aprende a querer más a la gente. Yo la quiero mucho a Maruja. Escritora descomunal, muy inteligente. Estuvo cerca de mí en California y en esa época yo era muy malo, muy malo, jugaba a ser entre gilipollas y vividor.

"Sabina ha tenido un par de cojones. No era fácil para él cantar conmigo y lo suyo ha sido un ataque de generosidad. Yo soy el pijo y él, el golfo, pero ya está bien"

No hace mucho salió otro libro, de Andrés López, que reivindica al Julio artista y músico. No lo conozco. Voy a verlo. El aspecto musical mío es muy confuso. Yo empecé cantando muy mal, era un mal cantante, y no hace falta que me diga la gente "no, no, eras muy bueno"; cuando me lo dicen, yo entonces me insulto más a mí mismo. Pero he cantado con todos: de Stevie Wonder a Sting, de Sinatra a Plácido, los clásicos al rock, todos los de Europa, como Johnny Hallyday, Michel Sardou, Andrea Bocelli… Y en este disco canto con mis artistas latinos y me siento muy honrado de que estos artistas grandes me hayan permitido cantar con ellos. Lo digo de corazón, porque es muy difícil que quieran cantar conmigo.

¿Por qué lo dice? Porque cantar conmigo tiene una connotación muy complicada. Sabina ha tenido un par de cojones, no era fácil para él, y lo suyo ha sido un ataque de generosidad. Lógicamente, yo soy el pijo y él, el golfo, pero ya está bien.

Su canción, 'Y nos dieron las diez', es una intrusa en este disco de piezas mexicanas. No es mexicana, pero no hay grupo ni mariachi en México que no cante esa canción. Yo creo que la escribió con un par de tequilas. Una canción bella, que la podía haber hecho, de una manera más antigua, más corta, José Alfredo Jiménez.

'México' era un homenaje a este país, y 'México & amigos' parece dirigido a todo el mundo hispano. Es un disco que la compañía me propuso para dar más amplitud a esas canciones. Rindo pleitesía a las gentes que, dentro de este mundo intelectual al que pertenecen, se permitan la osadía de cantar conmigo. Habrá quien dirá "cómo va a cantar Joaquín con Julio, si Julio es un cursi", pero esas descalificaciones ya me las digo yo a mí mismo. Yo entendí mucho a mis críticos los primeros 30 años. Luego ya no. En el mundo anglosajón todo eso lo ignoraron: allí me descubrieron cantando con Diana Ross, Willie Nelson, los Beach Boys… Ahí no existe esa connotación de mis inicios, de cuando 'Manuela' o 'La vida sigue igual', que las cantaba con un tono gutural muy antimusical, y que debían de tener gracia por lo que decía más que por cómo lo cantaba. En otros países me conocieron cuando ya había escrito 'Abrázame', 'Hey'… Canciones de letras pequeñas pero de historias largas.

¿En España ha sufrido prejuicios, entonces? Sí, pero es lógico. ¿Quién no ha sufrido prejuicios en un país con tantas opiniones? España es un país que opina, y que opina apasionadamente, y donde la reflexión es difícil, porque somos muy emocionales. Este libro dará respuesta a muchos prejuicios y ayudará a entender cosas.

En sus conciertos crea climas en lugar de desear impactar con una sucesión de 'hits'. El concierto para mí es una forma de hacer el amor con las gentes sin quedar embarazado. Si tú no llegas a comunicar una emoción a la gente, por muy bien que cantes… Las 'standing ovation' no valen para nada. Lo único que vale es que a algunas personas se les quede la carne de gallina, como decía mi vieja madre. Ahí ya tienes a un defensor para toda la vida. El sentimiento es prioritario.

"El concierto para mí es una forma de hacer el amor con las gentes sin quedar embarazado. Si tú no llegas a comunicar una emoción a la gente, por muy bien que cantes..."

Últimamente hay un goteo de cantantes y grupos que lo dejan, como Rubén Blades. Es una pena: Rubén es un genio, ha hecho algunas de las más grandes canciones de la historia.

¿Se ve más bien como Aznavour, actuando indefinidamente? Aznavour tiene 92 años, casi 20 más que yo, y no deja de cantar. Es muy enjuto, pequeñito, su corazón no tiene que latir tan fuerte para que la sangre le llegue al cerebro, es orgánicamente fuerte. Está tan viejo como hace 60 años, pero por dentro es más joven que todos nosotros. Esa juventud orgánica le permite cantar hasta el final. Y es un prodigio. Es un creador natural, un hombre a seguir. Son inspiradoras las gentes que sobreviven a su propia edad.

¿Espera serlo usted también? Ahora estoy organizando un poco mi vida psíquica, ese libro, para que no salga muy nostálgico y me aburra, porque la nostalgia no es muy amiga mía. Y después, en octubre, comenzaré una gira y no la terminaré nunca. Sí, eso es lo que voy a hacer.

Para darle la mejor experiencia posible estamos cambiando nuestro sistema de comentarios, que pasa a ser Disqus, que gestiona 50 millones de comentarios en medios de todo el mundo todos los meses. Nos disculpamos si estos primeros días hay algún proceso extra de 'login' o el servicio no funciona al 100%.