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CRÓNICA DE MÚSICA

S U R V I V E, cuatro hombres con sus máquinas

El grupo de Tejas evitó las referencias a 'Stranger things' en un directo misterioso, estático y a menudo extático

Juan Manuel Freire

Un momento de la actuación de S U R V I V E en el Primavera Sound.

Un momento de la actuación de S U R V I V E en el Primavera Sound. / DANI CANTÓ

Uno de los mejores momentos, si no el mejor, del pasado Primavera Sound fue poder ver a John Carpenter hacer cuernos desde el escenario. Este año nos han visitado unos hijos espirituales suyos como S U R V I V E, grupo tejano que ha obtenido un grado extra de fama después de que dos de sus miembros, Kyle Dixon y Michael Stein, compusieran la banda sonora de la serie sorpresa del 2016: 'Stranger things'.

Ni rastro de aquella partitura el jueves en el escenario Pitchfork. Al fin y al cabo, solo el 50% del grupo estuvo implicado, y sería un poco extraño que, mientras dos tocan sus teclados, los otros dos solo mirasen. En alguna ocasión han tocado el tema principal, pero han desistido de hacerlo por respeto a la unidad de la banda.

Esta es, no les quepa duda, una banda en toda regla, a pesar de no tener guitarra, ni bajo, ni batería. Son cuatro hombres y sus gloriosos sintetizadores, dispuestos en el escenario con la rectitud de Kraftwerk, aunque sin sus trajes ni visuales de ninguna clase. Esto último se echa un poco en falta: la imagen del escenario se hizo pronto monótona.

Unas imágenes de una ciudad nocturna habrían sentado bien a la inicial 'Floating cube'. ¿Y por qué no incluir imágenes del juguetón thriller 'The guest' de Adam Wingard cuando se tocan, una detrás de otra, 'Hourglass' y 'Omniverse', las dos canciones de S U R V I V E que incluyó dicha película? A la altura del corte 'Sorcerer', primera referencia al reciente 'RR7349' (2016), lo natural habría sido usar imágenes de la película de igual nombre de William Friedkin ('Carga maldita', en su traducción al castellano) con música de una clara inspiración para estos chicos como Tangerine Dream.

Gran parte del público acabó dando la espalda al escenario, dado que no había mucho que mirar. Pero sí que había mucho por escuchar. El sonido electrónico de S U R V I V E es carnoso, real, impacta sobre la piel con fisicidad radical. Y cuanto más se acercaba uno, peligrosamente, a los alto parlantes mejor era la experiencia. La terrorífica a la vez que celestial 'Wardenclyffe' y la más lúdica 'Holographic Landscape' fueron picos gemelos en la recta final de un debut barcelonés que solo fue en crescendo.

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