21 feb 2020

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CRÍTICA

'Ícaro', de Deon Meyer: el legado de Mandela

Un 'thriller' eficiente y un revelador retrato social de Sudáfrica

RAMON VENTURA

Deon Meyer.

Deon Meyer. / JUAN MANUEL PRATS

Deon Meyer (Sudáfrica,1958) es responsable de una quincena de obras en las dos últimas décadas: mucha novela de misterio, una guía 'motard' por el África austral y un recetario de cocina; 'Enjoy', se titula. El 'thriller' que hoy comentamos es el quinto -y más reciente- tomo de la serie del capitán Benny Griessel, de los que sólo los dos primeros se habían traducido (y agotado): 'El pico del diablo' y 'Trece horas'. Pero la fuerza del personaje, la calidad de la narración, el ritmo magnífico y la forma en que se despliega la novela hace que no se requiera ninguna lectura o conocimiento previo y, en todo caso, sí la consulta recurrente al breve diccionario -al final de 'Ícaro'- para dominar el argot tan curioso como auténtico del afrikáans de Ciudad del Cabo.

'Ícaro'

Deon Meyer
Trad. Javier Guerrero
Salamandra
474 páginas
21 euros

Una obra que atrae por el exotismo a nuestros ojos de la sociedad sudafricana como por el legado que Mandela supo transmitir; por el esfuerzo en superar el 'apartheid' y volver a edificarse, por el impacto emocional de una aventura en África, por el estilo directo, ágil, eficiente, por su protagonista -antihéroe alcohólico- y por el revelador retrato social que Meyer ha aparejado a lo largo de estos libros: una magnífica intriga en un país de diversidad tanto cultural como de orígenes y racial en lucha contra el maltrato, la pobreza y el subdesarrollo, para superar el racismo y combatir la corrupción, el tráfico de armas y de especies protegidas, estupefacientes y diamantes de sangre: así son las novelas policíacas de nuestro autor.

Y en 'Ícaro' todo arranca cuando una tormenta descubre un cadáver; cuando una web que fabrica coartadas para adúlteros es vulnerada; cuando un viticultor se sincera con una abogada; cuando comienza a formarse una clase media autóctona con acceso a estudios y un rencor aún por asumir, cuando el equilibrio se quiebra y las ilusiones, esperanzas y el amor no tienen donde alojarse. Un 'thriller' que crece desde múltiples escenarios, con secundarios de gran entereza, que se sustenta en un solo crimen y se viste con los mínimos recursos a la tecnología pero sí con una gran pasión por la cultura del vino en África. Y esta arquitectura se eleva pese a nuestra falta de referentes contextuales: la ignorancia de las equivalencias entre euros y rands, el género que corresponde a los enigmáticos nombres zulúes y xhosa, las normas de cortesía, el tesón de una sociedad mestiza, la gran incógnita que es ese país forjándose aún que magistralmente retrata J.M.Coetzee. Un libro excelente que no podemos ignorar.