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ENTREVISTA

Geoffrey Marsh: "Bowie nos enseñó que hay otra forma de hacer las cosas"

El comisario de la exposición explica cómo ideó, junto a Victoria Broackes, la gran muestra dedicada al Duque Blanco

Juan Manuel Freire

Geoffrey Marsh, junto a una imagen de Bowie en el Museu del Disseny.

Geoffrey Marsh, junto a una imagen de Bowie en el Museu del Disseny. / FERRAN SENDRA

Geoffrey Marsh, director del departamento de Teatro y Artes Escénicas del museo Victoria and Albert de Londres, ha comisariado, mano a mano con Victoria Broackes, 'Bowie is', la exposición dedicada a Bowie y su proceso creativo que podrá visitarse en el Museu del Disseny hasta el 25 de septiembre.

Una de las cosas que más puede fascinar de 'Bowie is' es el buen estado de conservación de cada objeto expuesto. ¿Bowie guardaba todo igual de bien? Cuando fuimos al archivo a echar un vistazo pensamos que nos habían gastado una broma y que nada de lo que había en ese sitio podía ser auténtico. ¡Seguro que eran réplicas! Todo estaba impecable. A Bowie le gustaban los museos y las galerías de arte y esa clase de cosas, así que creo que desde joven entendió el interés de ser comisario de su propio personaje. Además, tenía el dinero para preservar el material en condiciones. Desde el 2003 y 2004, cuando reunió todas sus cosas en Nueva York, contó con un comisario a jornada completa. Pero entiendo su sorpresa, claro. Cuidar las cosas de uno es poco rock’n’roll.

"A Bowie le gustaban los museos y desde joven entendió el interés de ser comisario de su propio personaje"

Háblenos un poco del proceso de creación de esta muestra. ¿Qué fue antes? ¿La elección de objetos o el diseño del itinerario? Empezamos con los trajes. Para mucha gente que ha visto a Bowie, ya fuera en conciertos o películas, el traje es lo más importante. Escogimos un buen número de ellos. Tenemos unos 55 expuestos aquí. Por otro lado, había buen metraje fílmico de Bowie que queríamos usar. Una vez tuvimos distribuido todo esto, tampoco quedaba mucho sitio (risas), pero conseguimos incluir otras piezas.

Dice mucho de las grandes ambiciones de Bowie que esta exposición pueda ser disfrutada no solo por melómanos, sino también por amantes del diseño y de la moda, por cinéfilos… Por eso ha sido tan popular. Incluso si odias la música de Bowie, hay muchas cosas en ella que pueden atraerte. Para mí es fascinante, por ejemplo, ver los vídeos. Él fue un pionero del vídeo musical, estaba metido en ello antes de que naciera la MTV. En 1979 pasó por 'The Kenny Everett Video Show', un programa inglés de comedia y vídeos musicales, y rodó tres en un fin de semana. Al año siguiente, hizo 'Ashes to ashes', por entonces el vídeo más caro jamás filmado [costó un cuarto de millón de libras]. Era un usuario pionero de todas las cosas nuevas; las absorbía enseguida y también podía dejarlas rápido. 

¿Cómo reciben la exposición las generaciones más jóvenes? ¿Se interesan por ella? Cuando arrancó en Londres, venía solo gente mayor, pero en tres o cuatro semanas empezamos a ver jóvenes. Para ellos es una figura fascinante porque es alguien que rechaza cualquier clase de conformismo. En nuestra cultura de redes sociales, en la que todo está instantáneamente en el mismo lugar, es un ejemplo fascinante de alguien que decidió no estar ahí y eso solo lo hizo más famoso. Nos enseñó que hay otra forma de hacer las cosas.

¿Diseñaron la abrumadora última habitación pensando en la gente joven que nunca pudo verlo en directo? Fue un poco por accidente. Teníamos un espacio muy alto para aprovechar y quisimos usarlo de algún modo. La idea era solo exponer su idea de las actuaciones en vivo. Después entendimos que, si miras algo levantando la cabeza, enseguida vas a sentirte como en un concierto. La gente a menudo se pone a cantar, a bailar…

"Si no encuentras [en la exposición] nada que sea de tu interés, en realidad debes de ser una persona aburrida"

 

¿Han pensado en hacer algún añadido, alguna actualización, más allá del apunte sobre su muerte? No lo creo, no es necesario. Esto no es una retrospectiva, no tenemos por qué llenar todos los huecos ni seguir un hilo temporal. Es un intento de meterse en su cabeza; de hacer sentir a la gente lo que significa ser una persona creativa. Existe la idea, muy extendida, del acto creativo como algo divertido, pero también puede ser estresante y, en el sentido en que no todo lo que buscas se cumple, un poco deprimente. Queremos que la gente vea todo eso. Pero la exposición tiene una vida natural. Son cuatro años ya en marcha. Estamos en el principio de su fin. ¡Motivo de más para venir a verla aquí! 

¿Cómo animaría a los agnósticos a darle una oportunidad? Yo les diría que si se consideran gente creativa o inquieta, deberían verla. Si no encuentras nada aquí que sea de tu interés, en realidad debes de ser una persona aburrida.

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