Eshkol Nevo resetea Israel

El escritor hebreo publica su novela 'Los destinos invisibles', un historia intimista con la utopía como telón de fondo

El escritor israelí Eshkol Nevo. 

El escritor israelí Eshkol Nevo.  / DANNY CAMINAL

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ELENA HEVIA / BARCELONA

Lo fácil sería decir que a un escritor israelí, la historia, la política y el país, en suma, se le impone a la hora de construir sus ficciones. Eshkol Nevo (Jerusalén, 1971) es uno de los autores que en un país de ocho millones y medio de habitantes, ha vendido más de 140.000 libros, ha logrado algo difícil: hacer que sus creaciones intimistas tengan cabida con naturalidad en un país en continuo conflicto. Es la nueva generación, menos torturada que las de sus mayores, los reverenciados y decididamente graves A. B. Yehoshua, David Grossman  –que fue su tutor y es el primer lector de sus libros- .

Nevo, ojos azules y aspecto centroeuropeo, ha pasado recientemente por Barcelona y se muestra encantado de expresarse en un castellano que estudió y practicó hace ya años cuando, como casi todos los jóvenes israelís, hizo su viaje iniciático a Latinoamérica tras salir ileso del temido servicio militar. Esa experiencia está también en la base de 'Los destinos invisibles' (Duomo), una novela que publicó en el 2011 en un clima de reivindicación social, equiparable a nuestro 15-M, que se convirtió en un símbolo para muchos. De ahí que su título original 'Neuland' acabara siendo un slogan de camiseta.

EL 15-M ISRAELÍ

“El libro fue escrito con el sentimiento de que algo debía cambiar” explica muy afablemente el escritor que intenta sacar punta a la idea de si es posible empezar de nuevo y para ello recuerda el más conocido poema de Robert Frost, ‘El camino no elegido’. “Las manifestaciones en Israel tenían, por supuesto, una raíz económica: ¿por qué nos vemos obligados a vivir con nuestros padres hasta los 30 o los 40 años? ¿Por qué hay tanta gente sin trabajo? Pero a un nivel más profundo se interrogaban por el sionismo, por si es posible darle un nuevo significado. Para nosotros no es suficiente sobrevivir queríamos hablar del futuro y de los valores, porque nuestros dirigentes de lo único que saben hablar es del pasado”.

Lo que cuenta la novela a base de cruzar destinos y voces es puro Nevo. “Hago libro muy democráticos”, bromea. Un hombre y una mujer se reúnen en Argentina, un lugar donde a finales del siglo XIX y principios del XX se hizo un intento de crear allí una tierra prometida. “Me lo planteé como una historia alternativa. Qué hubiera pasado sí… , porque un comienzo distinto puede ser una nueva oportunidad para lograr esa sociedad ideal que no hemos tenido”.

PALESTINA

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Y por supuesto que le preocupa el conflicto palestino. Uno de sus libros, 'Nostalgia', todavía no traducido en castellano, habla de la ninguneada narrativa palestina. “Hoy mi novela se lee en las escuelas de Israel”, pero en los libros de textos la narrativa palestina no existe, los estudiantes tienen muchas dificultades para unir esos fragmentos inconexos de su historia”. Mirar hacia el futuro no es fácil, en un país en guerra perpetua, y más en la actualidad con Trump convertido en el enloquecido árbitro de las relaciones internacionales. Sale Trump en la conversación y Nevo se pone muy serio. Tanto que pide ayuda a su traductora para expresar en hebreo lo que opina del presidente con absoluta precisión: “En mi país hay gente que considera a Trump solo desde el punto de vista de si es bueno para el país, pero yo creo que es malo para el mundo”.

Para compensar evoca algunas alegrías, como un acto reciente de las comunidades judías y palestinas en Hannover convocadas con motivo de uno de sus libros. ¿Eso da esperanza? “Es cierto que tenemos al mismo primer ministro desde hace 1.000 años pero en Israel esta creciendo una nueva generación mucho más globalizada, más expuesta al mundo y menos nacionalista. La generación del selfie. Es fácil que estos chicos pregunten: ¿por qué tengo yo que morir por la patria. Soy optimista. Pero por supuesto no tengo más remedio que serlo”.