CONCIERTO ESPERADO

Arve Henriksen, sueños nórdicos

El trompetista noruego cierra el Voll-Damm Festival de Jazz de Vic presentando el disco 'Towards language'

El trompetista noruego Arve Henriksen. 

El trompetista noruego Arve Henriksen. 

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ROGER ROCA / BARCELONA

El modesto Festival de Jazz de Vic intentó traerle en el 2012, pero se cruzó en su camino una propuesta para actuar en el festival Sónar junto a John Paul Jones, bajista de Led Zeppelin. Esta vez sí, el trompetista noruego Arve Henriksen debuta este sábado (21.00 horas) en la Jazz Cava de Vic en solitario. O casi. "El técnico también manipulará el sonido desde la mesa", puntualiza. Henriksen descubrió de muy joven las posibilidades de la electrónica aplicada a la trompeta y desde entonces ve en la tecnología digital a un aliado. "Es una herramienta para componer y descubrir nuevos mundos", asegura, aunque se relaciona con lo digital con prevención. "Evito en lo posible las redes sociales. Y si quiero estar al día de las novedades tecnológicas relacionadas con la música, pido consejo a compañeros míos que están metidos en la tecnología más puntera". Desde hace casi 20 años el trompetista participa en lo que él llama "una constelación" de proyectos musicales, algunos tan distantes entre sí como Supersilent, un trío de sonido oscuro y 'hi-tech' que actuó en el Sónar, y la formación música antigua Trio Mediaeval. Como solista Henriksen ha grabado nueve discos, todos de una música evocadora y etérea en la que se confunden sonidos sintéticos con los timbres de su trompeta y de su propia voz. "Como oyente busco magia, quiero que me transporten a otros lugares. Y supongo que esto es lo que propongo con mi música".

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Recuerda que se enfadó cuando hace años, el saxofonista norteamericano Branford Marsalis, presentando una serie documental de televisión sobre el jazz, se refirió a los nuevos sonidos escandinavos como "algo que suena más o menos a new age". Ahora, dice, le da igual cómo lo llamen. "Música noruega, nórdica, escandinava, world music... Yo sé que no soy norteamericano y que no crecí en Nueva York sino en la costa oeste de Noruega, con paisajes preciosos, mucho espacio y naturaleza". Henriksen forma parte de una generación de músicos noruegos que ha conseguido una posición de privilegio en el panorama internacional del jazz y la electrónica, algo notable para un país con poco más de cinco millones de habitantes y corta tradición en estas músicas.

LOS PIONEROS

Pioneros como el saxofonista Jan Garbarek abrieron camino en los años setenta, y en las últimas décadas la presencia de músicos noruegos en Europa ha seguido creciendo. "No hay una explicación sencilla", opina, "pero ahora que vivo en Suecia y tengo un poco de distancia con mi país creo que por un lado, la música folk tiene una gran importancia en nuestra cultura. En el siglo XIX, compositores como Edvarg Grieg utilizaban motivos folclóricos en sus obras. Por otro lado, a principios de los 2000 el gobierno decidió dedicar muchos recursos a la cultura. Tenemos ayudas económicas para salir de gira al extranjero y para desarrollar proyectos que son un estímulo para probar cosas nuevas. Y además somos muy trabajadores". El currículo de Henriksen, que incluye colaboraciones con músicos de folk, rock, es un ejemplo del perfil de muchos músicos de su país. "Soy consciente del privilegio que es subir a un escenario y producir algo que ojalá sea importante para quien lo escuche. Ese es mi propósito".