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ENTREVISTA

Zucchero: "Huyo de los clichés"

El veterano rockero italiano con alma de blues recalará en el Festival Porta Ferrada con su 'Black Cat' y una potente banda

Marta Cervera

Zucchero, ídolo italiano, durante su actuación en la Arena de Verona a principios de mes. 

Zucchero, ídolo italiano, durante su actuación en la Arena de Verona a principios de mes. 

Zuccheroveterano rockero italiano con alma de blues de fama internacional regresa este verano a España en dos únicos conciertos. Adelmo Fornaciari (Roncocesi, 1955), su nombre real, actuará en Madrid, el 25 de julio, y en el Festival Porta Ferrada de Sant Feliu de Guíxols, el 8 de agosto. Una impresionante banda de 12 grandes músicos le acompaña en la gira de 'Black Cat', un disco impregnado de los ritmos del sur de EEUU grabado en Nueva Orleans. A principios de mes recaló en la Arena de Verona con un 'show' apoteósico y pasado por agua. Llovió de principio a fin pero el público aguantó, animado por el calor de su música y protegido con impermeables.        

En España sobre todo se le conoce por 'Senza una donna', que versionó en inglés Paul Young, y 'Baila (sexy thing)'. ¿Espera con estos conciertos romper su desconexión con el público español? Ojalá. No sé qué me pasa con España, creo que el público no acaba de saber dónde situarme. Parece que no acabo de cuajar. Tal vez no saben como clasificame ¿artista italiano o internacional? Tampoco ayuda que no haga lo típico, música melódica, un terreno en el que han triunfado artistas italianos como Eros Ramazzotti y Laura Pausini, que, además, cantan en castellano.

A lo largo de su carrera ha tocado con estrellas del jazz, el rock, el pop y la lírica. ¿Con quién le falta colaborar? Me encantaría cantar con Adele y también me hubiera gustado haber podido hacerlo con Amy Winehouse. 

Qué tiene Zucchero que tantos han querido colaborar con él. Desde el mítico trompetista Miles Davis hasta Bono o el tenor Luciano Pavarotti. Francamente, no es algo que yo planeara. Nada de lo que he hecho ha sido fruto de operaciones de márketing o de las discográficas. Mis colaboraciones con otros nacen del encuentro con artistas.

¿Fue así con Eric Clapton? Siempre he sido fan suyo así que tras un concierto en la Arena de Florencia me acerqué a saludarle a su camerino. El encuentro fue bien, distendido. Cuando me dijo que le gustaban los pantalones negros de piel que llevaba, me los saqué y se los regalé. Así empezó todo, de forma espontánea. Al final le pregunté si accedería a tocar conmigo y accedió. Luego me invitó a tocar con él como telonero en su gira europea, algo que me abrió muchas puertas. Fue clave en mi carrera. 

En 'Black Cat' colabora con Bono y Mark Knopfler, entre otros. A Bono le conocí en 1992 a raíz de 'Miserere', un dúo que hice con Pavarotti. Mi discográfica inglesa la quería traducir al inglés y les sugerí el nombre de Bono. Pensé que nunca lo haría, claro. Pero Bono contestó. Aun tengo el fax que me envió enmarcado en mi casa. Dice: "La canción es extraordinaria, tu voz suena como una sección de vientos. Me enorgullece que hayas pensado en mí. Intentaré poner las palabras en inglés". Nos hemos convertido en grandes amigos. Es un tipo muy agradable y cálido. No es como los ingleses.

Sting sí lo es y con él también hubo 'feeling'. Cierto, como con Paul Young, otro británico. La relación con grandes artistas se nutre tanto del entendmiento a nivel musical como personal. Por ejemplo, con Sting hemos hecho muchas cosas. Al segundo día de conocernos me hizo padrino de su hija Coco. Y lo mismo hizo Paul Young.    

¿Cómo surgió 'Black Cat'? Siempre que preparo un disco intento no repetirme ni en el sonido ni en la aproximación. Siempre hay una raíz blues, soul, R&B o rock. Nunca hago un disco igual, huyo de los clichés. 'Black Cat' surgió tras una gira en EEUU en el 2014. Toqué mucho en el sur, donde me imprengné de la música del delta pero también del Tex-Mex y de Nashville. Me imaginé las viejas plantaciones con los esclavos cantando ese blues desesperado y poco a poco fue apareciendo el sonido que buscaba.

Pocos artistas podrían hacer 21 conciertos en la Arena de Verona. ¿El secreto? Fue una intuición. Me gusta actuar en sitios bellos, lugares que tengan cierta magia como la Arena. En Italia hay muchos sitios magníficos pero no dan permisos. 

¿Quién tomará el relevo de Zucchero? No sé. El mundo ha cambiado mucho. Ahora todo es más complejo. En Italia hay talento, gente que solo necesitan tener la posibilidad de demostrarlo. Las discográficas deberían invertir en ellos pero ahora tienen otros problemas. Antes había una industria y muchos artistas italianos, como Lucio Dalla, Vasco Rossi o yo mismo. Sin ese apoyo no hubiéramos tenido una carrera. Dalla antes de lograr un disco de éxito grabó cuatro que no funcionaron. ¡A muchos nos pasó igual! 

¿La era digital no es buena? Para mí, no. Yo soy antidigital. No me voy a ir a la cama diciendo:"Estoy pensando en vosotros". Prefiero acostarme con un buen vaso de vino o de güisqui. No hay nada cierto en esa relación que las estrellas crean ahora con los fans. ¡Es todo mentira!          

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