CRÓNICA DE MÚSICA

Rudolf Buchbinder reina con Beethoven en el Palau

El pianista austriaco fue la estrella de la discreta noche de la BBC Philharmonic dirigida por su titular, Juanjo Mena

Rudolf Buchbinder, al piano, y Juanjo Mena, al frente de la BBC Philharmonic, el miércoles en el Palau de la Música.

Rudolf Buchbinder, al piano, y Juanjo Mena, al frente de la BBC Philharmonic, el miércoles en el Palau de la Música. / ANTONI BOFILL

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César López Rosell
César López Rosell

Periodista

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La presencia de Juanjo Mena, al frente de la BBC Philharmonic, de la que es titular, y la actuación del legendario pianista Rudolf Buchbinder animaron, la noche del miércoles, el Palau de la Música. El notable currículo internacional del maestro vasco, que incluye la dirección de grandes formaciones americanas y europeas, con la Filarmónica de Berlín incluida, hizo que se crearan unas expectativas que solo se cumplieran a medias durante la extensa  velada.  Los resultados no pasaron de discretos en lo que refiere al equilibrio conseguido tanto en el ensamblaje de la orquesta con el solista en el ‘Concierto para piano número 3’ de Beethoven, obra maestra del género del genio de Bonn, como con la imponente y enérgica ‘Sinfonía, número 4, ‘Romántica’, de Bruckner.

Es evidente que, pese a su historial y el reconocimiento de algunas de sus grabaciones, la orquesta de la BBC no está en el podio de las primeras británicas. Mena, que inició en Barcelona una gira española con la formación por cinco ciudades, se esforzó desde el podio en extraer las mejores prestaciones de una cuerda bien dotada instrumentalmente pero poco sedosa y del notable poderío de maderas y, sobre todo, los metales exhibido con un incontrolado aunque efectista alarde decibélico en la ‘Romántica’. Más de uno se preguntaba si no hubiera obtenido parecidos o mejores resultados con la OBC en sus momentos de mayor motivación.

CLASICISMO PURO Y DURO

Dicho esto, está claro que el gran triunfador de la noche fue Buchbinder. El septuagenario pianista austriaco entró con la decisión propia de quien es un experto en la lectura fiel al 100% del repertorio de Beethoven, especialmente manifestado en su magistral grabación  de la integral de las 32 sonatas de piano. Después de una larga introducción orquestal, en la que ya se detectó un sonido orquestal no demasiado pulido e incluso algo disperso, el solista atacó el ‘allegro con brío’ con una pericia admirable. Nada de ejercicios de virtuosismo añadido. Clasicismo puro y duro con respeto a la tradición y al legado del compositor. Suaves trinos que se fueron acelerando hasta llegar a la envolvente melodía del ‘largo’ y alcanzar el vibrante ‘rondó’ final. Una propina con ‘Soirée de Viena’, de Johann Strauss II, completó su aclamada exhibición.

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Con todos los efectivos en escena, la orquesta mejoró con la interpretación de la ‘Cuarta’ de Bruckner, su sinfonía más popular. El impactante refuerzo de metales y maderas hizo que la no suficientemente matizada potencia sonora y la belleza de la partitura, marcada por las vivencias rurales del autor, mantuvieran durante 70 minutos la tensión de la sala. Pese a que hubo imprecisiones, como la del desajustado sonido de la trompa al anunciar el nuevo día en el primer movimiento. Mena logró mantener, con una dirección minuciosa, la magia romántica de los pasajes del encuentro con la naturaleza al salir al campo abierto con el canto de los pájaros o el ambiente de cacería. Una gran partitura que se impone aunque el rigor interpretativo no alcance los niveles exigibles.