30 mar 2020

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UNA LEYENDA DEL CINE

Morricone, la música de las estrellas

El maestro italiano, autor de más de 500 bandas sonoras, repasa su gloriosa carrera en el completo libro entrevista 'En busca de aquel sonido'

Quim Casas

Ennio Morricone, durante un reciente concierto en Helsinki. 

Ennio Morricone, durante un reciente concierto en Helsinki.  / REUTERS / HEKKI SAUKKOMAA

Ennio Morricone cumplirá 89 años el próximo noviembre. Y en este momento, con seis décadas de trayectoria en la música cinematográfica a sus espaldas, ha decidido hacer balance arañando uno a uno sus recuerdos. Una mirada al pasado que no tiene voluntad de recapitulación final. Lo explica él mismo en el prólogo de 'En busca de aquel sonido' (Malpaso), un mano a mano entre Morricone y el también compositor Alessandro De Rosa que acaba de aparecer en España: "Ir al reencuentro de los recuerdos no conduce solo a la añoranza: también significa mirar hacia delante, entender que aquí sigo, que aún pueden suceder muchas cosas".

Este generoso repaso de más de 500 páginas, subtitulado 'Mi música, mi vida' (en sintonía con el cineasta francés Jean Renoir, que tituló su autobiografía 'Mi vida, mis films'), es, pues, un recuento de experiencias para seguir avanzando, aunque el título del libro tiene un cierto aire melancólico: el maestro romano busca "aquel sonido" que quizá ya se ha perdido para siempre.

El celebrado autor de las bandas sonoras de 'La muerte tenía un precio', 'Teorema', 'Hasta que llegó su hora', 'El clan de los sicilianos', 'El gato de nueve colas', 'Novecento', 'La misión', 'Los intocables de Ellot Ness', '¡Átame!' y 'Los odiosos ocho', por citar solo 10 títulos de una filmografía que rebasa los 500, no duda en considerar este libro como "el mejor" que se ha publicado sobre su vida y su obra; "el más auténtico, el más detallado y cuidado, el más verdadero", asegura. Y tiene razón, no es solo una frase promocional.

UNA PARTIDA DE AJEDREZ

Alessandro De Rosa, milanés nacido en 1985, no esconde su condición de fan de Morricone. Explica cómo lo conoció: grabó algunos temas en un cedé y aprovechó una conferencia que daba el autor en Milán para entregárselo. Durante el coloquio, Morricone había dicho que recibía muchos cedés de nuevos compositores, los escuchaba unos segundos y los tiraba a la papelera. Pero no desechó el grabado por De Rosa; le hizo algunos comentarios, se estableció una amistad y de este modo surgió el presente libro. La primera conversación se realizó mientras entrevistado y entrevistador jugaban una partida de ajedrez.

El ajedrez y la música comparten el gusto por la estrategia. Según apunta el compositor, que llegó a desafiar en una ocasión al campeón ruso Boris Spassky (¡y acabaron en tablas!), existen "fuertes puntos de contacto entre el sistema de notación musical y el ajedrez". Morricone ha sido un gran estratega en su propia carrera, pasando del cine de consumo al cine de autor, del 'spaghetti western' y el 'giallo' a Pasolini y Bertolucci, y de Sergio Leone a Quentin Tarantino.

A partir de 1955, Morricone trabajó como 'negro', orquestando y rehaciendo las partituras de otros compositores

El padre de Morricone era trompetista, y el joven Ennio comenzó sustituyéndolo en algunas actuaciones y tocando después la trompeta en clubes nocturnos y como músico de sesión en los estudios. Carlo Savina fue el primero en confiarle los arreglos orquestales de una partitura para una producción radiofónica. A principios de los años 60 ya era arreglista en RCA, trabajando en canciones de Domenico Modugno, Mina y Gianni Morandi.

Su primera banda sonora completa es la de 'El federal' (1961), dirigida por Luciano Salce, pero Morricone se había curtido antes como 'negro': "En Roma, quien orquestaba, y a veces rehacía los apuntes escritos por un compositor para convertirlos después en lo que realmente se escuchaba en la película, era llamado, en argot, 'negro'. Pues bien, yo tuve este cometido durante muchos años, desde 1955".

COMPAÑEROS DE COLEGIO

Así recuerda su primer encuentro profesional con Sergio Leone. El director le había llamado por teléfono para explicarle un proyecto y se presentó en su casa. Morricone abrió la puerta. "Aquel hombre se parecía a un chiquillo que había conocido en tercero de primaria. Cogí la vieja fotografía del colegio y ahí estábamos los dos". Leone le habló de un proyecto titulado 'El magnífico extranjero', que finalmente se rodó en 1964 y se estrenó con el título de 'Por un puñado de dólares'. Siguieron 'La muerte tenía un precio', 'El bueno, el feo y el malo', 'Hasta que llegó su hora', '¡Agáchate, maldito!' y 'Erase una vez en América'. Leone no quiso trabajar nunca con ningún otro músico.

"Aquel hombre se parecía a un chiquillo que había conocido en tercero de primaria". Se llamaba Sergio Leone

Morricone comprendió que con Leone tendría que ampliar "ese tono picaresco y agresivo, agudizarlo en la banda sonora". Nació un estilo único. El compositor se detiene también a la hora de hablar de Pier Paolo Pasolini, otro de los cineastas con los que más colaboró: 'Pajaritos y pajarracos', 'Teorema', 'El Decamerón', 'Saló'... En la primera, Pasolini y Morricone tuvieron la novedosa idea de que los títulos de crédito fueran cantados: "Buena parte de la fortuna de esta pieza se debe a la interpretación de Domenico Modugno, a quien en la sala de grabación sugerí que añadiera una carcajada con un toque malévolo en cuanto hubiera cantado mi nombre".

Tarantino, otro fan manifiesto de Morricone, sale también a colación. Según el músico italiano, "Tarantino devora el cine". Al maestro romano le gusta el planteamiento de 'Django desencadenado', pero después, añade, "cuando la sangre se pone a manar de esa manera, ya no me gusta". 'Malditos bastardos', en cambio, le parece excepcional. Morricone asume que "Tarantino se ha apropiado muchas veces de mi música, situándola en un contexto completamente diferente al que yo había pensado cuando la escribí".

Al final del libro, cuando De Rosa asegura que es uno de los mayores compositores del siglo XX, Morricone se limita a decir que "un compositor gusta, comunica con la gente, y punto. Si además comunica con mucha gente, todavía mejor".

Los 'hijos' predilectos del maestro

¿Siente Ennio Morricone una especial predilección por alguna de sus partituras? Cuando Alessandro de Rosa le plantea esta cuestión al maestro, este vacila. "Me siento unido sobre todo a aquellas que me han hecho sufrir. O a los temas de buenas películas que han tenido muy poco éxito, como 'Un tranquilo posto di campagna' [de Elio Petri] o 'Un uomo a metà' [de Vittorio de Seta]". También confiesa sentir apego por 'La mejor oferta' y 'Pura formalidad', ambas de Giuseppe Tornatore, y por 'La misión', de Roland Joffé. Aunque la relación con el director no estuvo exenta de tensión: "Joffé pertenece a ese grupo de directores que quiere estar en todo el proceso de la fase creativa", recuerda.