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D'A FILM FEST

El buen año de Bruna Cusí con 'Estiu 1993' e 'Incerta glòria'

La actriz barcelonesa visita este sábado el D'A con la emotiva y delicada ópera prima de Carla Simón, tras haber destacado como Trini en la película de Agustí Villaronga

Julián García

La actriz Bruna Cusí, que actúa en Estiu 1993, fotografiada este viernes en la sala de ensayo de la Flyhard, en Sants.

La actriz Bruna Cusí, que actúa en Estiu 1993, fotografiada este viernes en la sala de ensayo de la Flyhard, en Sants. / JOAN CORTADELLAS

Bruna Cusí (Barcelona, 1987) trabajó durante algún tiempo en el videoclub Deuvedés de la calle de Martínez de la Rosa, en Gràcia. Con disimulo, o sin él, colocaba siempre en un lugar preferencial de la estantería de recomendaciones la carátula de ‘Pa negre’, con cuyo director, Agustí Villaronga, había realizado un curso de cine que acabaría marcando su carrera de actriz. “Entablé una relación muy bonita con él, me enamoré de su manera de trabajar. Encontré un maestro”, afirma la actriz. Un par de años después de aquello, Villaronga la llamó por teléfono. “’Supongo que sabes para qué te llamo’, me dijo. ‘Claro que sí, pero dímelo tú’, le contesté”. El director le ofrecía interpretar el irresistible papel de Trini en ‘Incerta glòria’, su revisión del clásico de Joan Sales, que ha permitido a Cusí entrar en el cine por la puerta grande en un 2017 de emociones fuertes, rematado con su trabajo en la arrebatadora ‘Estiu 1993’, ópera prima de Carla Simón que este sábado clausura el D’A Film Fest. “Ha sido todo muy increíble. Creo que ahora mismo no soy consciente de todo lo que me está pasando”, admite la actriz con desarmante sencillez.

“Tenía muchas ganas de hacer cine. Y tanto ‘Incerta glòria’ como ‘Estiu 1993’ han sido un regalo del cielo, tan diferentes y especiales como son”, asegura Cusí, con una larga y muy variada carrera a sus espaldas en el teatro, la televisión y el cortometraje. Habla con este diario minutos antes de empezar a ensayar su próxima obra, la comedia ‘Life spoiler’, de Marc Angelet y Alejo Levis, que se estrenará en junio en la sala Flyhard de Sants. “He picado mucha piedra y soy muy hiperactiva. Me cuesta mucho decir que no a nada. De hecho, esta misma tarde empiezo a rodar un corto”, dice entre risas. El ajetreo, sin embargo, no le impide darse cuenta de que, más allá de la potencia de ‘Incerta glòria', hay algo mágico, casi etéreo, en ese ‘Estiu 1993’ que quizá cambie su vida. “Estamos ganando muchos premios: BerlínMálaga, Turquía, Argentina… Pero hay algo mejor aún: la película conecta con la gente que la ve, le emociona y le hace sentir”.

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Cusí recuerda que en la proyección en la Berlinale había niños pequeños en la sala. “Luego hubo un coloquio con ellos y nos hacían preguntas. Todo era muy bonito”. Es lo que tiene ‘Estiu 1993’, pura emoción fílmica a partir de la breve historia, inspirada en las propias vivencias de la directora, de Frida (Laia Artigas), una niña de 6 años que, tras quedarse huérfana, debe irse a vivir con sus tíos (Cusí y David Verdaguer) y su prima pequeña (Paula Robles) a una masía de La Garrotxa. Un prodigio de belleza poética, naturalidad y sensibilidad a pulmón libre en su tratamiento del dolor y la pérdida cuando eres niño, que llegará a las salas comerciales el 30 de junio. “Yo he visto la película tres veces y las tres veces he sentido una catarsis indescriptible justo en el mismo momento”, confiesa Cusí en alusión a un diálogo final, del que no daremos más detalles, entre Frida y su tía-madre. “Esa sensación es algo que no me había pasado en la vida. Cuando te ves a ti misma actuar, cuesta mucho entrar en lo que has hecho, pero en este caso sentí algo mágico”.

EL TRABAJO DE LAS NIÑAS

Cusí (la Gavina de 'Polseres vermelles') llegó al proyecto de ‘Estiu 1993’ a través de un cásting. “Me enviaron un dosier con el proyecto y me encantó. En el 93 yo tenía también 6 años, como Frida, y además hablaba de un tema muy potente como el del sida, cuyo tabú todavía dura todavía hoy. Conecté mucho con Carla (Simón). Ella buscaba a alguien que se pareciera, no tanto en el físico sino en su energía, a su tía-madre y, en fin, creo que lo encontró en mí”. ¿Y cómo fue lo de trabajar con las niñas? ¿Cómo fue posible alcanzar con ellos esos niveles de naturalidad, como si no hubiera dirección de actores detrás? “Ensayamos mucho. Al principio pasábamos el día con las niñas para generar la relación de familia: íbamos al parque, cocinábamos, hacíamos pasteles… Luego fuimos unos días a las localizaciones, a la casa de verdad de la familia de Carla. Con mucho ensayo, mucha improvisación. ¡Y muchísima paciencia! Las niñas nunca se aprendieron el guión. En cada momento, Carla les decía lo que tenían que decir. Nosotros, David y yo, solo ejercíamos de guías”.

En verdad, el trabajo de Laia y Paula, en su debut como actrices, es casi sobrenatural, lleno de una verdad infrecuente: ahí no vemos a actrices infantiles recitando un texto, sino a niñas de carne y hueso interaccionando con el entorno y sus emociones. “Con Paula me moría de la risa y Laia me robó el corazón”, admite Cusí, consciente de que tanto ella como Verdaguer cohabitan con las niñas en un discreto segundo plano, como haciéndose a un lado, en un admirable gesto de generosidad. “Para mí ha sido bueno, porque me ha permitido estar en un nivel de verdad en mi interpretación que no es normal. Porque todo lo que hacían las niñas sí que era verdad”.

En su buen año del 2017 ("aunque el bueno, bueno de verdad es el anterior, cuando rodaba", advierte), Cusí tiene aún pendiente de estreno la que es, en realidad, su primera película como actriz de largometraje, 'Ardara', un proyecto "muy personal" de la productora Elsabeth dirigido por Raimon Fransoy y Xavier Puig. Además del corto y la obra que hoy la ocupan, Cusí tiene varios proyectos en danza. "No sé si lo puedo decir, pero tendré una pequeña reaparición en 'Merlí', un poco como la que hice en 'Cites'. Y una serie en Madrid de la que, esa sí, no puedo decir nada", relata. "Ahora se trata de disfrutar y, sobre todo, tener paciencia y esperar. Al final no se trata de elegir formatos, si cine, tele o teatro, sino de los proyectos y las historias que expliques".

EL SÁBADO EN EL D'A

'Godless'. Aribau Club 2, 18.30 horas

La búlgara Ralitza Petrova obtuvo el Leopardo de Oro en el último festival de Locarno con este drama crudo sobre una fisioterapeuta que estrecha lazos con un anciano a su cargo. Se puede recuperar el domingo, día 7, a las 22.00 en la misma sala.


'Playground'. Aribau Club 1, 22.30 horas

Basada en hechos reales, provocó un puñado de deserciones en San Sebastián con su plano secuencia final. El clímax insólito de una historia que empieza con una niña tratando de confesar su amor a un compañero de clase.