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ENTREVISTA

Mishima: "Ahora podemos empezar a pasarlo bien"

El grupo barcelonés refina su sonido pop en su nuevo disco, 'Ara i res', que presentará en el Primavera Sound

Jordi Bianciotto

Imagen promocional de Mishima, con David Carabén (a la izquierda).

Imagen promocional de Mishima, con David Carabén (a la izquierda). / LEILA MÉNDEZ

Mishima da un paso al frente en la depuración de su sonido en 'Ara i res', un disco que sale este viernes a la venta y en el que el grupo realza su alma pop a través de arreglos estilizados y una producción detallista. La banda barcelonesa lo presentará en su ciudad el 1 de junio en el Primavera Sound, fecha a la que seguirán, a falta de más confirmaciones, festivales como el Vida (1 de julio) e Ítaca (2). De todo ello habla el cantante y compositor David Carabén.

Han pasado tres años desde 'L’ànsia que cura'. Esa distancia, mayor que otras veces, ¿le ha ayudado a pensar cómo debía ser un disco de Mishima? No tanto, porque hace dos años se publicó el libro sobre las canciones y eso sí me dio perspectiva. Pero este disco está escrito y grabado de otra manera. Podríamos llamarlo de madurez, y a la vez en él hemos vuelto a jugar.

Han grabado de nuevo en Noyant-la-Gravoyère, en la Francia profunda. Es como ir al planeta de Yoda, el estudio de Peter Deimel, donde encuentras componentes que él ha ido recogiendo, como el tipo de micro que utilizó Frank Sinatra, con sus válvulas originales. Paco Loco era muy Phil Spector, le gustaba crear un muro y confundir al oyente con el origen de cada señal, mientras que Deimel es más figurativo.

Mishima se había caracterizado por llenar los espacios sonoros. Ahora se distingue cada instrumento. Exacto. Peter viene de la escuela de Chicago, de Steve Albini, y no quiere que haya competencia entre los estímulos sonoros.

David Carabén

CaNTANTE Y CoMPOSITOR

"Queremos ser para todo el mundo, pero sin sacrificar la actitud que me gusta: la distorsión y la parte sexual de las canciones"

¿Por qué prefiere ahora este sonido menos avasallador? Nosotros hacemos rock con letras, un género que se impuso cuando una generación deseó escuchar música que a la vez tuviera músculo y dijera cosas. Antes eran prácticamente dos mundos: la canción de autor y el rock’n’roll. Cuando Dylan se electrifica dice: "Yo no quiero cantar solo para universitarios de izquierdas, quiero ser para todo el mundo".

¿Como Mishima? Claro, pero sin sacrificar la actitud que me gusta: la distorsión y la parte sexual de las canciones.

Siguiendo esa idea, en 'Ara i res' el grupo suena quizá más erótico que porno. Quizá, aunque en 'S’haurà de fer de nit' hay una tensión que podríamos llamar sexual. No quiero sacrificar nada, sigo la tradición, como Nick Cave: letras cuidadas y corpulencia sonora.

Desde la primera canción, 'Una sola manera', sale un tema eterno de Mishima, el amor, aunque con un tono desdramatizador. Esa fue la canción con la que me dije "aquí hay un disco". Muestra una distancia con el amor romántico pero no necesariamente irónica, sino con paz espiritual. Es la historia de una relación larga, sin los fuegos artificiales del inicio, con sus misterios y sus cosas.

Adulta. Representa el final de una idea infantil de lo que es la vida, el amor, la música… Ser una estrella del rock, alcanzar el paraíso. Has encontrado algo, pero no es lo que esperabas. Constatar los límites de tus sueños no es una mala noticia: es ahora cuando podemos empezar a pasarlo bien.

La actitud de Mishima siempre ha sido de implicación y apasionamiento: "Estamos en esto porque nos lo creemos". Claro, 'Set tota la vida' era eso. Y sigue ahí, pero sin intentar fijar ese vitalismo solo a partir de la parte buena. La celebración de la vida se gana en los momentos de malestar.

David Carabén

CaNTANTE Y COMPOSITOR

"Aún siento que soy infantil y recibo tortas: "¡Madura ya!". Yo mismo me las doy. ¡Incluso mis hijos me las dan!"

Eso la hace más creíble. Claro. ¿Cómo es que 'You’ll never walk alone' sigue siendo el himno de los 'hooligans' futboleros de todo el mundo? Pues por eso, porque dice "caminarás en la niebla", tiene esa parte de oscuridad.

La edad sobrevuela el disco. Siendo cantante pop superados los 40, ¿siente el síndrome de una eterna juventud forzosa? Sí, aún siento que soy infantil y recibo tortas: "¡Madura ya!". Yo mismo me las doy ¡Incluso mis hijos me las dan!

'Ara i res' es el fruto de esa sensación. Sí, considerando que el rock ya es un género de cuarentones.

¿Ve a Mishima como un grupo generacional? Seguramente antes era para gente de veintitantos y ahora de cuarenta. Tú intentas abarcar el mayor rango posible y crees que haces canciones imprescindibles para el universo, no para tus amigos, pero, claro, yo soy el producto de una circunstancia, una clase social, una cultura, un país…

¿Le parece que la música de tradición anglosajona, el rock, se está terminando y que el futuro es el trap? Lo que ocurre es que hoy en día hay poca gente joven que construya su identidad exclusivamente a través de la música, como sucedía antes de internet y de los videojuegos. El trap es portador de nuevos mensajes, maneras de vivir, pero mi tradición sigue existiendo. Sigue habiendo bandas de rock.

Lo del "nuevo rock’n’roll" ya se dijo del acid house, del hip-hop, de la EDM, incluso de la música mákina. La música es algo tan vivo y maleable que te lo permite todo, pero yo vengo de una tradición que me impactó: Pixies, Sonic Youth, recuperar a The Beach Boys o a The Velvet Underground. Yo vengo de aquí y quiero ser fiel a eso porque me hace feliz. Y no soy el único: esa tradición que sigue evolucionando esté más o menos de moda.

David Carabén

CaNTANTE Y COMPOSITOR

"Yo vengo de la tradición de los Beach Boys, The Velvet Underground, Pixies, Sonic Youth... Y quiero ser fiel a eso porque me hace feliz"

En 'Posa’m més gin, David!' evoca las fiestas de sus padres en casa y se da cuenta de que ellos tenían la edad que usted tiene ahora. Sí, eso impresiona. Me ponían en la barra a servir copas en muchas fiestas. Después de haber escrito 'Beautiful drunk', 'Qui n’ha begut' y 'L’última ressaca', fui a buscar el origen de mi fascinación por el alcohol, que tanta felicidad produce en la gente.

Imaginamos un David Carabén de infancia dorada, correteando con los hijos de Cruyff en El Montanyà. ¿Se siente privilegiado? Mucho. Unos padres inquietos, con una gran biblioteca en casa, ambos hablaban muchos idiomas…

Así como su música se ha hecho más clara, los textos también lo son. Por haber tenido más tiempo. Cuando tienes una sensación muy viva, reciente, y la conviertes en canción solo tienes a mano imágenes y metáforas. Cuando tienes más distancia, puedes convertirla en personajes y escenas. Sí, en este disco soy más narrativo que nunca. Se entiende todo más.

Y se han aficionado a incluir breves piezas instrumentales. Porque mi voz puede cansar. A mí me cansa. Me di cuenta gracias a la función 'shuffle', aleatoria, de los móviles: si tras una canción pop que te gusta escuchas una pieza clásica o una banda sonora, y luego vuelves al pop, las orejas se vuelven a despertar, se adaptan a cada paleta de colores. Así, la voz reaparece y vuelve a ser algo fresco.

El título del disco hace pensar en el 'carpe diem' pero parece ir más allá. Hay épocas en que quieres vivir el momento y luego no te interesa tanto eso como vivir para siempre para poder disfrutar de todos los momentos, y no ese 'carpe diem' que tiene un punto nihilista, como si te fueras a morir al día siguiente. Cuando piensas que estás haciendo algo para siempre sueles sacar lo mejor de ti, eres menos individualista, sacrificas tus urgencias para alcanzar algo mejor.

David Carabén

CaNTANTE Y COMPOSITOR

"Algo se ha perdido, hemos cambiado. Ya no me interesa tanto descubrir los límites de Mishima como pasarlo bien"

Mishima, ¿desea dejar un legado a la posteridad? Sí, haces música y la grabas por eso, porque quieres dejar testimonio, para bien o para mal. Quieres hacer obra, algo que te supere a ti mismo.

¿Y esas fotos antiguas un tanto tétricas, de personas con la parte superior emborronada? Son fracasos de revelado, errores, fotos en las que no salieron de cuerpo entero por lo que fuera. Fotos cotidianas, felices, sin drama: este tío esquiando, esta chica en un guateque… Representan una fiesta en la que algo ha fallado.

¿Así se siente Mishima, un grupo que vive en un estado de fiesta incompleta, en la que algo falla? Un poco sí. En este momento, al menos. Ya no estamos en el gran momento de la vida y, bueno, no sé, algo se ha perdido, hemos cambiado. Ya no me interesa tanto descubrir los límites de Mishima como pasarlo bien.