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Caetano Veloso, un arte puro y conquistador

El cantautor brasileño cautivó al Palau en un recital en el que cantó en solitario y con la intérprete Teresa Cristina

Jordi Bianciotto

El cantautor brasileñó Caetano Veloso y la cantante Teresa Cristina, en el concierto del GuitarBCN en el Palau de la Música. 

El cantautor brasileñó Caetano Veloso y la cantante Teresa Cristina, en el concierto del GuitarBCN en el Palau de la Música.  / FERRAN SENDRA

Caetano Veloso, dirigiendo el foco con generosidad a una artista mucho menos conocida, Teresa Cristina, y hechizándonos una vez más con su canto suave y sus composiciones reducidas al esqueleto. Combinando ambas misiones, el cantautor de Salvador de Bahía ofreció un recital cautivador, este viernes en el Palau (festival GuitarBCN), con el que, además de brindar sus talentos naturales, nos recordó que la tradición popular está en la base de su arte.

Herencias como la samba de Río, cultivada por la escuela de Mangueira, que el cantante y guitarrista Cartola cofundó en 1928. Veloso no abordó ese material, pero cedió la primera parte del recital a Teresa Cristina para que le sacara lustre, atendiendo al disco que publicó el año pasado, 'Canta Cartola', y de la mano del exquisito guitarrista Carlinhos Sete CordasSu voz luminosa y de un encanto discreto, sin apabullar, nos introdujo en un delicado cancionero de samba de autor a través de piezas como 'Tive sim' y 'Sala de recepção'.

UN REPERTORIO SIN FIN

Pórtico florido para un Caetano que no tuvo más que sentarse, acariciar la guitarra y entonar ‘Luz do sol’ para envolver el Palau con un aura encantada. A los 74 años, su voz sigue luciendo juvenil, tersa y brillante, y su repertorio es un baúl del tesoro que no te lo acabas. Combinando los éxitos con material menos prodigado, 'O leãozinho' con 'Um índio' (de los tiempos de 'Doces barbaros') y 'Menino do Rio' con ‘Reconvexo’, que compuso para su hermana Maria Bethãnia, se adentró hasta sus adaptaciones anglosajonas (‘Love for sale’) e hispanas ('Cucurrucucú paloma' con su extremo falsete) y acudió a puertos lejanos e inesperados.

Explicó que, tras su larga gira con Giberto Gil se preguntó qué repertorio podía abordar. "Y tomé coraje para cantar dos canciones de los tiempos tropicalistas, las que mejor representan aquel espíritu aunque sean poco conocidas". Así, desenterró 'Enquanto seu lobo não vem', del fundacional álbum '‘Tropicália ou panis et circensis' (1968), con sus referencias a la dictadura militar, "palabras llenas de entusiasmo y miedo", y 'A voz do morto', que en aquellos tiempos grabaron sus amigos Os Mutantes.

Puede que echemos de menos aquellos conciertos más frondosos, con bandas capitaneadas pongamos que por Jaques Morelenbaum, pero este Caetano a solas con la guitarra es arrollador, sin despeinarse ni devaluar su obra, como lo fueron 'Força estranha', 'A luz de tieta' y el tramo final en el que se citó con Teresa Cristina y Carlinhos Sete Cordas. El trío fundió ahí voces y guitarras en un pequeño festival que culminó con 'Desde que o samba e samba', 'Odara' y 'Qualquer coisa', colmando así el Palau con un arte sencillo, manejable y de un alcance emocional indestructible.