26 sep 2020

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¿El fin de la piratería?

El consumo de contenidos ilegales de cultura, ocio y deporte en España baja por primera vez en diez años

La industria achaca el cambio de tendencia al aumento de la oferta legal y las medidas legislativas

Olga Pereda

Un usuario consulta una web de descargas.

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Los piratas digitales siguen estando ahí, pero piratean menos. El sector cultural está convencido de que el cambio de tendencia -es la primera vez en 10 años que la piratería baja en España (lo ha hecho un 4%)- se debe al aumento de la oferta legal y a las medidas legales restrictivas. Aun así, el sector del cine exige “leyes valientes” para seguir atacando la piratería. La industria del fútbol, por su parte, también las reclaman: “Si no actuamos ya, nos convertiremos en un sector residual”.

La Coalición de Creadores lleva años realizando estudios estadísticos sobre los hábitos de consumo de contenidos digitales. Cada año, el titular era el mismo: la piratería sube. Este año las cosas han cambiado. El informe -realizado con 4.036 entrevistas 'online'- constata que en 2016 hubo 4.128 millones de accesos ilegales a contenidos, un 4,2% menos que los contabilizados en 2015. La piratería baja en todos los sectores: música, películas, videojuegos, libros y fútbol. El único en el que aumenta (muy poquito, un 0,9%) es el de las series, a pesar de que son, precisamente, la gran baza de las operadoras españolas, como Movistar, y de los gigantes estadounidenses recién desembarcados en España: Netflix y HBO.

LUCRO CESANTE

El estudio asegura que los contenidos pirateados durante el 2016 tienen un valor de 23.294 millones de euros, lo que implica que la industria cultural y deportiva dejó de ganar durante el año 1.783 millones (lucro cesante). El sector no es el único perjudicado sino que el Estado también sufre las repercusiones. Las industrias culturales adheridas a la Coalición de Creadores emplean directamente a casi 66.000 personas. En un escenario sin piratería, la cifra de empleos aumentaría en 21.697. Con el calor objetivo de presionar al Gobierno para combatir con más ahínco la piratería, el estudio destaca que el consumo ilegal en internet hace que las arcas públicas dejen de ingresar 576 millones de euros (en concepto de IVA y Seguridad Social).

LA INDUSTRIA SE QUEJA

“La situación demuestra que las medidas legislativas tienen una incidencia positiva pero los resultados de su aplicación siguen siendo insuficientes. Necesitamos que se dediquen más medios y una mayor agilidad en el procedimiento. Estamos ante el primer descenso de la piratería en los últimos 10 años y es una gran oportunidad para revertir el gran perjuicio que ocasiona a los creadores, las arcas públicas y la competitividad de nuestro país en el mercado global. Queremos estar al nivel de los resultados de nuestro entorno, como Italia o Portugal, y aproximarnos lo más posible a Reino Unido, Francia o Alemania”, advierte la directora de la Coalición, Carlota Navarrete.

Puede que la piratería esté empezando a remitir, pero los motivos para consumir ilegalmente siguen siendo los mismos. Casi la mitad de los piratas argumentan que los contenidos legales “son muy caros”, a pesar de que, por ejemplo, la película más cara en Filmin.es (plataforma pionera en España para cine online) no pasa de los 2,95 euros. Más del 40% de los piratas también destacan que piratean por lo fácil y rápido que es y porque, además, ya pagan una conexión a internet. “No hago daño a nadie” y “no hay consecuentes legales porque no pasa nada” son otros de los argumentos que objetan. En el caso del fútbol, la excusa fundamental es: “Los futbolistas ya ganan mucho dinero”.

PUBLICIDAD INCLUIDA

Dos de cada tres webs piratas están financiadas por publicidad, que, en su amplia mayoría, corresponde a sitios de apuestas, juego online y contenidos porno. Llama la atención que más de un tercio de estos anuncios son de marcas de prestigio de alimentación, moda, seguros o telefonía. Los usuarios que han pagado alguna vez por consumir contenido cultural o deportivo ilegal va en aumento y llega al 11% frente al 9% del 2015 y el 5% del 2014. A pesar del esfuerzo de algunas cadenas, por ejemplo Atresmedia, para combatir la piratería con campañas de publicidad, el informe demuestra que los consumidores apenas las conocen, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, con las campañas contra la violencia machista o seguridad vial.

Las personas encuestadas aseguran que las medidas, en teoría, más eficaces contra la piratería serían bloquear el acceso a la web que ofrece contenidos ilegales (algo que, en teoría, permite la legislación vigente). Curiosamente también aseguran que sancionar a los infractores, algo no permitido en la ley.

Las claves del descenso

1. Las operadoras españolas de telefonía (que hasta ahora eran vistas como el enemigo por parte de la industria cultural) han decidido dar un paso adelante y ofrecer un abrumador contenido legal, como el caso de Movistar+ o Vodafone TV, que también incluye fútbol, motos y canales temáticos, además de formar parte de la producción de películas y series.


2. El desembarco de los grandes gigantes estadounidenses ha ayudado bastante. Netflix y HBO ponen a disposición del usuario, por unos 10 euros al mes, series estrella con una calidad fantástica. ¿Merece la pena piratear? Parece que no mucho. Especialmente, cuando a España llegan casi al mismo tiempo que en EEUU.


3. Filmin -plataforma ubicada en Barcelona- ha sido una de las webs que más ha hecho para combatir la piratería. Aloja series y películas de todo tipo, pero su punto fuerte es el cine de autor. Otro de sus puntos fuertes es la información exhaustiva que da sobre los directores. Su actividad en las redes sociales también es muy intensa. 


4. El pasado mes de febrero y tras una demanda de Movistar+, Rojadirecta -la web pirata de contenido deportivo más popular- echó el cierre tras una sentencia judicial. La defensa de Rojadirecta siempre argumentó que que eran los usuarios quienes subían los enlaces y nunca el administrador, algo que alegan (los pocos) piratas que se han sentado en el banquillo de los acusados.


5. Los hogares ya no tienen una televisión sino una 'smart-tv', en la que los usuarios, gracias a su conexión a internet, pueden acceder a las aplicaciones propias de las cadenas de televisión -ya sean las convencionales o las extranjeras- y ver el contenido sin importar cuándo se emitió.