DESCUBRIMIENTO ARTÍSTICO

Un ecosistema gótico

La restauración de la 'Pietat Desplà' revela 73 animales y plantas en este retablo de 1490 de Bartolomé Bermejo

La ’Pietat Desplà’, de Bartolomé Bermejo, durante su restauración.

La ’Pietat Desplà’, de Bartolomé Bermejo, durante su restauración. / ANA ORDÓÑEZ

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Michele Catanzaro
Michele Catanzaro

Periodista

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Cuando el 23 de Marzo se desveló en la catedral de Barcelona la recién restaurada 'Pietat Desplà'Pietat Desplà' (1490) de Bartolomé Bermejo, considerada la mejor pintura flamenca fuera de Flandes, se podía oír: "¡Mira la lagartija! ¡Mira la mariposa!".

Muchos asistentes se maravillaron ante la abundancia de animales y plantas que rodean la escena central del retablo (la Virgen llorando el cadáver de Cristo, en medio de las figuras arrodilladas de San Jerónimo y Lluís Desplà, comitente de la obra y arcediano de la Catedral).

Esa misma sorpresa debía producirse cada vez que Desplà abría su capilla privada, que custodiaba la tabla, a los ilustres visitantes de su domicilio (la Casa de l’Ardiaca), entre ellos el mismísimo Fernando el Católico.

La insólita  abundancia de fauna y flora es un alarde de la habilidad del artista y del estatus de su comitente

La voluntad de sorprender y fascinar explica la eclosión de flora y fauna de la obra, según Joan Molina, profesor de Historia del Arte de la Universitat de Girona y comisario de la exposición sobre Bermejo que tendrá lugar en el 2018 en el Museo del Prado. Y es que la obra contiene la descomunal cantidad de 73 plantas y animales, desde líquenes hasta leones.

BOTÁNICOS Y ZOÓLOGOS

La identificación de las especies la llevó a cabo un equipo de botánicos y zoólogos de la Universitat de Barcelona (UB) durante la restauración de la obra, coordinada por la restauradora de la Catedral Ana Ordóñez y financiada por la Fundació Banc Sabadell.

"Nos sorprendió el conocimiento naturalista de Bermejo", comenta Joan Vallès, catedrático de Botánica de la UB. "Los barnices ocultaban detalles, como un sapo escondido debajo de una roca", explica Ordóñez. "Esta abundancia es excepcional: es un aspecto periférico y profano, que sin embargo llega a competir con el tema principal de la obra", sostiene Molina.

Los científicos analizaron palmo a palmo rl óleo para identificar las especies. "Se trata de flora y fauna mediterránea: Bermejo era de origen andaluz pero vivió en la corona de Aragón", apunta Vallès. Por ejemplo, hallaron en el cuadro el ecosistema completo de la malva: la planta (una especie frecuente en las sepulturas), el hongo parasito roya de la malva, y los chinches que comen de ella.

"No estamos  "No estamos ante un criptograma con un simbolismo oculto", afirma el historiador del arte Joan Molina

No obstante, la obra no es un tratado naturalista. Hay especies inventadas, como un híbrido de becada, perdiz y paloma, y cinco mariposas de libre creación. "Bermejo debía inspirarse en catálogos y libros de modelos", reflexiona Molina.

Queda excluido que la escena refleje un paisaje concreto. "No existe un lugar donde podamos observar tan gran variedad de especies", observa Molina. Según este investigador, Bermejo quiso dibujar un entorno fantástico para la visión de Desplà, una especie de "'collage' realista".

De hecho, el análisis halló una especie que no podía estar en el monte Calvario: un ailanto, un árbol de Asia Oriental que llegó a Europa en el siglo XVII y que Bermejo debió copiar de algún libro.

SORPRESA Y FASCINACIÓN

Molina rechaza también que la 'Pietat' sea una pintura cifrada. "No es un criptograma con un simbolismo oculto al alcance de pocos iniciados", afirma. El simbolismo se ciñe a la escena principal (la hora crepuscular, símbolo de la muerte) y a elementos tópicos: la serpiente (símbolo del maligno), la mariposa (representación del alma) y el espino negro de la corona de espinas.

Para interpretar el esquema compositivo de la naturaleza en la 'Pietat' hay que acudir a los tapices y manuscritos de la época, según Molina. En concreto, a sus "marginalia": el rico repertorio de plantas y animales que permitían a los artistas lucir sus habilidades al margen de las imágenes religiosas centrales.

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El virtuosismo fue una motivación esencial para Bermejo. "Ningún otro maestro en la Corona de Aragón era capaz de elaborar algo similar", comenta Molina. "Uno de sus objetivos era sorprender y fascinar a los espectadores", añade.

La otra mitad de la explicación está en la personalidad del comitente. Lluís Desplà era un noble destacado y un humanista culto e inquieto. No se sabe si tenía libros naturalistas, pero Molina no duda de que la obra se convirtió en un "poderoso instrumento de fama y prestigio" para el arcediano. "La 'Pietat Desplà' es el feliz encuentro de dos individuos de cuya conexión nace una pintura del todo singular", concluye.