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Philippe Lioret: "Amodóvar hace obras de arte, es único en el mundo"

El director francés aparca sus habituales reivindicaciones políticas y habla de los secretos familiares en la tierna 'El hijo de Jean'

Olga Pereda

El cineasta parisino Philippe Lioret, en los cines Ideal de Madrid, esta semana.

El cineasta parisino Philippe Lioret, en los cines Ideal de Madrid, esta semana. / JOSÉ LUIS ROCA

Un parisino de 35 años cuya madre murió hace tiempo y que nunca conoció a su padre biológico recibe un día la llamada de un desconocido que le anuncia desde Canadá la muerte de su progenitor, un señor que deja dos hijos de otra relación. Movido por una curiosidad infinita, el hombre emprende viaje a Canadá para conocer, aunque sea de vista, a sus hermanos y saber, de verdad, quién fue su padre. El militante director de 'Welcome', Philippe Lioret (París, 1955), se pone ahora tierno en 'El hijo de Jean', estrenada el viernes en España y que en Francia lleva anclada en la taquilla más de seis meses.

Usted es un cineasta militante. Pero 'El hijo de Jean' es una película emocional. La política y las emociones me apasionan, así que alterno un tema con otro. 'Welcome' [demoledora película sobre los refugiados que obtuvo un premio del Parlamento Europeo] viene de un momento de revolución intima. Y es muy cansado vivir en una revuelta constante. Hay que descansar de vez en cuando. Por eso ahora me he puesto, simplemente, a contar una historia.

¿Por qué la familia es un tema tan cinematográfico?  Es el sitio fundador, el sitio donde uno se construye o deconstruye. Es de donde venimos y hacia donde vamos. Venimos de una familia y vamos a hacer otra.

El protagonista tiene una necesidad que le sale del alma de conocer a sus hermanos. Tiene 35 años y siempre ha estado solo, sin hermanos. Su madre murió hace tiempo y tiene un padrastro que siempre ha sabido que no era su padre biológico.

No está tan solo. Tiene un hijo. Sí, pero vive separado de su mujer, la madre del crío. Él fue incapaz de construir su propia familia y por eso se divorció. Cuando descubre que tiene dos hermanos siente la necesidad imperiosa de conocerlos. Cruza el Atlántico para hacerlo.

Los hermanos son dos cretinos insoportables. No lo son, no. Lo que pasa es que están en un mal momento, arreglando la herencia del padre. Todos seríamos cretinos en esa situación.

Siempre pone a Pedro Almodóvar como ejemplo de gran contador de historias. ¿Se inspira en su filmografía? Inspirar, no. Es imposible apuntar tan alto. Almodóvar hace cine como si fuera una ópera. Solo dos cineastas en el mundo han sido capaces de hacer cine como una obra de arte: Fellini y Almodóvar. También se han equivocado, ¿eh?

¿Cuál le parece la peor obra de Almodóvar? No se lo diré. Pero sí las mejores: 'Todo sobre mi madre', 'Hable con ella', 'Volver'… Es un autor único en el mundo. 

Usted empezó su carrera como técnico de sonido. ¿Qué piensa al mirar atrás? Nunca lo hago. Siempre miro hacia adelante, no vaya ser que haya un escalón y me caiga. Ahora en serio, nunca puedes mirar atrás. Solo hay que pensar en la próxima película.

Pero lo pregunto porque debe estar orgulloso de su carrera. 'Welcome' estuvo un año en los cines de Francia. Sí, bueno, pero eso no hace que me sienta especialmente orgulloso. 'El hijo de Jean' lleva seis meses en salas. Cada lunes me informan de las entradas vendidas. Muchos dueños de cines me dicen que la van a quitar pero que tiene tanto tirón entre el público que la mantienen. Son películas de mecha larga.

Hoy las salas están tomadas por gigantes franquicias que apenas dejan espacio al cine más pequeño. Ustedes, la prensa, son fundamentales. Tienen que hablar de esos otros filmes que merecen la pena. Si les gustan, escriban sobre ellos. Si usted se ha emocionado con 'El hijo de Jean', recomiéndela. Así a lo mejor conseguimos que no nos quite el sitio en los cines una gran película estadounidense. 

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