CRÍTICA DE CINE

'I am not your negro': el racismo hasta hoy

El documental de Raoul Peck nos deja claro que, en lo referente a asuntos de raza, Estados Unidos no ha progresado significativamente en 40 años

Tráiler de ’I Am Not Your Negro’. (2016)

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I am not your negro ★★★★

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A su muerte en 1987, el escritor neoyorquino James BaldwinJames Baldwin dejó inacabada la que podría haber sido su obra magna: una historia racial de su país vehiculada a través de las biografías de tres líderes de los derechos civiles asesinados: Medgar Evers, Malcolm X y Martin Luther King. Ahora, 'I am not your negro' usa esas páginas no publicadas a modo de columna vertebral de fascinante colaje -de entrevistas televisivas, fragmentos de películas, fotografías e imágenes de archivo pasadas y presentes de protestas y brutalidad policial- para demostrar que, en lo referente a asuntos de raza, Estados Unidos no ha progresado significativamente en 40 años.

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“La historia de los negros en América es la historia de América, y no es bonita”, dijo una vez Baldwin, y el director Raoul Peck nos recuerda el carácter profético que esas palabras han llegado a adquirir en virtud de su inagotable vigencia. Ilustradas con anuncios publicitarios discriminatorios yuxtapuestos con esvásticas exhibidas por supremacistas y clips de Doris Day e instantáneas de linchamientos, las palabras de Baldwin siguen sirviendo para describir el odio y la humillación y el resentimiento que la comunidad afroamericana sufre a diario.

Pero el alcance de 'I am not your negro' es más amplio. El autor de 'Ve y dilo en la montaña' entendió, y así le oímos decirlo en la película, que los seres humanos somos nuestra Historia. Y, al retratar la Historia estadounidense como un proceso completamente contaminado por el racismo, Peck pone en cuestión la legitimidad de la democracia occidental en su conjunto. Su estrategia para hacerlo no es sutil ni trata de serlo. Como Baldwin, su objetivo es provocar. Y esta película es una provocación enormemente imaginativa, y llena de sensibilidad, y de pasión matizada por el dolor, la indignación y la frustración.