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Muere Evgeni Evtushenko, el poeta del deshielo

El autor, una de las voces más populares de la Unión Soviética, participó en Barcelona Poesía el pasado mayo

ELENA HEVIA / BARCELONA

El poeta ruso Evgeni Evtushenko, en su visita a Barcelona en el 2016. 

El poeta ruso Evgeni Evtushenko, en su visita a Barcelona en el 2016.  / ROBERT RAMOS

Evgeni Evtushenko, legendario poeta de masas de la época soviética, ha fallecido en Estados Unidos, donde residía largas temporadas y colaboraba como profesor de la Universidad de Tulsa, en Oklahoma, desde 1991. Su viuda, María Novikova, declaró que el poeta, de 84 años, “murió en paz rodeado de su familia”. Evtushenko era una figura de intenso carisma, desde muy joven fue capaz de llenar estadios con sus recitales y sus espectaculares artes declamatorias que exaltaban a los jóvenes.

Pero también se le achacan no pocas contradicciones políticas, ya que pese a su espíritu crítico el poeta fue muy habilidoso para sortear las críticas de fondo en la época soviética –muy joven dedicó varios poemas a Lenin y a Stalin, de los que luego renegaría- y de adaptarse camaleónicamente a los cambios de la Glásnost, convertido en un escritor del nuevo régimen, hasta llegar en la actualidad sin problemas a la era Putin. No en vano, en una de sus creaciones, 'Estación hidroeléctrica de Bratski', decía: “En Rusia un poeta es más que un poeta”, un lema que el cultivó como si se tratara de un estrella del rock.

A FAVOR DE PUTIN

El pasado mes de mayo, el poeta, a quien hace cuatro años habían amputado una pierna pero no por eso dejaba de desplazarse por todo el mundo, vino a Barcelona a realizar un recital, mano a mano con Joan Margarit, en el festival de poesía.  Evtushenko dominaba el castellano y llegó incluso a escribir en esta lengua poemas que emocionaron en su momento a su amigo Che Guevara y en especial a Pablo Neruda y Gabriel García Márquez. A Putin en Barcelona no le ahorró elogios y destacó su capacidad para levantar económicamente Rusia: “Putin ha puesto un especial empeño en que 'Archipiélago Gulav' se enseñe en las escuelas”, añadió.

Evtushenko es autor de más de 150 obras, entre narraciones, letras de canciones y poemas. Uno de los más famosos es su contudente 'Babi Yar', escrito en 1961, que evocaba una matanza de judíos en la segunda guerra mundial por las tropas alemanas y en el que Shostákovich se inspiró para escribir su 'Sinfonía número 13'.

FRENTE A BRODSKY

Famosa es la polémica que le enfrentaría al disidente Joseph Brodsky, y que se destaparía cuando Premio Nobel le reprochó su carácter  trangresor solo para la galería: "Evtushenko solo se dedica a lanzar piedras en la dirección que ha sido oficialmente aprobada”. Sea o no eso cierto, el caso es que Evtushenko había firmado la carta contra el jucio impulsado contra Brodsky por las autoridades soviéticas, denunció la invasión de Checoslovaquia, intercedió por Solzhenitsyn frente al KGB y se negó a apoyar la campaña oficial contra Boris Pasternak.

En los últimos años el poeta ruso se mantenía incansable. En Moscú estaba preparándose un gran homenaje con motivo de su próximo 85 cumpleaños. No pudo ser. Su última voluntad han sido descansar en tierra rusa y más concretamente en el cementerio de Peredélkino, localidad en las afueras de Moscú, que alojaba a los escritores y donde está enterrado Pasternak. Sabedor de su final estaba próximo, Evtushenko, afectado de cáncer, tenía ya preparada su tumba cerca de la del autor de 'Doctor Zhivago'. 

Babi Yar 


No existe monumento en Babi Yar;
sólo la agria ladera. Y tengo miedo.
Hoy me siento un judío en el desierto
que de Egipto escapó. Me crucifican
y mis manos conservan los estigmas.
Me parece ser Dreyfus, condenado,
al que juzgan, escupen, encarcelan;
pero de pie resiste la calumnia
y el grito filisteo. Con la punta
de sus sombrillas en mi rostro vejan
mi indefensión mujeres que se acercan
con vestidos de encaje de Bruselas.

O también soy un niño en Bielostok.
De pronto estalla el pogromo.
La sangre derramada cubre el suelo.
Los que huelen a vodka y a cebolla
salen de la taberna y gritan todos:

"Mata judíos: salvarás a Rusia".
Un tendero se ensaña con mi madre.
Otro hombre me patea. En vano rezo
plegarias que se pierden en la nada.

Me siento dentro
de la piel de Anna Frank que es transparente
como un ramo de abril.
No hacen falta palabras. Siento amor
y sólo necesito que uno a otra
nos miremos de frente.
Separados del cielo y el follaje.

Solamente podemos abrazarnos
en este cuarto a oscuras.
Quiero besarte una vez más, acércate.
Ya vienen. Nada temas: el rumor
es de la primavera que se anuncia
y del témpano roto en el deshielo.

Y en torno a Babi Yar suena la hierba
que ha crecido salvaje desde entonces.
Los árboles nos juzgan. Todo grita
pero el grito está hecho de silencio.
Al descubrirme observo mi cabello.
También ha encanecido. También grito
por los miles de muertos inocentes
masacrados aquí. En cada anciano
y en cada niño al que mataron muero.

Pueblo ruso, mi pueblo: te conozco.
Tú no odias ni razas ni naciones.
Manos viles trataron de infamarte
al usurpar tu nombre y al llamarse
"Unión del Pueblo Ruso". No perdono.
Que La Internacional llene los aires
cuando el último
antisemita yazga bajo la tierra.
No soy judío. Como si lo fuera,
me odian todos aquéllos.
Por su odio
soy y seré un verdadero ruso.

(Versión de Heberto Padilla)