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CITA CON LA HISTORIETA

Hermann y la denuncia de la violencia

El dibujante belga, Gran Premio de Angulema, profundiza en sus cómics en el comportamiento del ser humano

Anna Abella

Hermann, el sábado en la exposición de Milton Caniff del Salón del Cómic.

Hermann, el sábado en la exposición de Milton Caniff del Salón del Cómic. / RICARD CUGAT

Wéstern (‘Comanche’), futurista (‘Jeremiah’), medieval (‘Las torres de Bois-Maury’), fantasía, ‘trhiller’ (‘Station 16), terror (‘Abominable’), denuncia bélica (‘Sarajevo-Tango’)... Al dibujante belga Hermann (Bévercé, 1938), que el año pasado recibía el Gran premio a la trayectoria del festival de Angulema (Francia), no hay género que se le resista. 

En un buen castellano, el prolífico autor (con un centenar de álbumes en medio siglo de carrera) explica en una sala del Salón del Cómic que es consciente de la habitual y buscada presencia de la violencia en sus álbumes. “En la vida real todo es violencia, y no solamente física. Es inútil querer esconder la realidad. La vida es una rivalidad continuada. Es como los árboles, que luchan entre ellos para conseguir la luz y roban el espacio a los demás. Desgraciadamente, la vida es una jungla. Hay gente que piensa que la humanidad cambiará. Eso es imposible. El cosmos nos ha creado así, con lo bueno y lo malo”. 

HERMANN

Viñeta del wéstern 'Duke'.

VIOLENCIA Y COMPORTAMIENTO HUMANO

Sin embargo, para Hermann, la violencia en sus cómics se debe a una razón. La utiliza para tratar temas como el racismo, el fundamentalismo religioso, la delincuencia organizada o los abusos sexuales. “Me sirve para explicar el comportamiento del ser humano y para expresar que lo desapruebo. No cuento solo historias violentas sino que incluyo dentro de la aventura pensamientos y momentos de reflexión para hacer pensar al lector sobre ello”. Eso sí, puntualiza, no entra “en conceptos filosóficos" que deja para "libros más profundos”, porque quiere que sus cómics, además, entretengan.       

Una de las obras emblemáticas del dibujante, que en España viene publicando recientemente ECC, aunque también tiene álbumes en Norma y Planeta Cómic, es, además de ‘Comanche’ (un clásico del wéstern que creó con el artista belga Greg para la revista ‘Tintín’), ‘Jeremiah’, donde las luchas raciales acaban desembocando en un apocalipsis que lleva a la civilización a una involución de tres siglos. Hermann no es nada optimista. “Nunca será posible una evolución positiva de la humanidad. La historia nos dice que lo vamos estropeando continuamente”.            

HERMANN

Viñeta de 'Duke'.

CÓMIC EN FRANCIA

Hermann, que ha trabajado en varios álbumes con su hijo Yves H. como guionista (‘Duke’, ‘El Coyote’, ‘Old Pa Anderson’), afirma que entre ambos existe mucha “armonía” y que se entienden perfectamente. En Francia, cuenta, no hace tanto tiempo que la historieta también se ha hecho mayor. “Aún se hace cómic infantil, claro, pero menos. El cómic ha cambiado mucho y actualmente trata de cosas más adultas, para mí es más interesante. Y otra cosa que pensé que nunca llegaría a ver es que ha aparecido un nuevo lector, de entre 40 o 50 años, que nunca antes había leído cómic”, explica, mostrando un panorama similar al experimentado en España, de donde no puede dejar de citar a Miguelanxo Prado entre los autores que más sigue.   

El dibujante ganó el Gran Premio de Angulema el año en que el festival francés se vio inmerso en la polémica sexista por la ausencia de autoras candidatas al mismo. Hermann prefiere no entrar demasiado en el tema, pero sí augura que “pronto habrá más mujeres con trabajos de alta calidad para merecer el premio”. 

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