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EXPOSICIÓN EN MADRID

El Prado acoge lo mejor de la Hispanic Society

La institución neoyorquina, una de las mejores en cultura hispánica, exhibe 200 de sus piezas, entre ellas óleos de Velázquez, Goya y El Greco

Natàlia Farré

En primer plano, Santa Marta y Santa María Magdalena, dos tallas de madera policromada y cera de Juan de Juni; al fondo ‘Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares’ de Velázquez. / AP / FRANCISCO SECO

En primer plano, Santa Marta y Santa María Magdalena, dos tallas de madera policromada y cera de Juan de Juni; al fondo ‘Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares’ de Velázquez.
La duquesa de Alba (1796-1797), de Goya. 
Camillo Astalli o El cardenal Pamphili (1650-1651), un óleo de la época italiana de Velázquez.
La Natividad, pintura procesional del siglo XVII.
Fernando Álvarez de Toledo, tercer duque de Alba (1549), óleo de Antonio Moro.  
Dos esculturas romanas, a la izquierda Torso de Diana cazadora; y a la derecha,  Busto de un joven.

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En 1882, Archer Milton Huntington (Nueva York, 1870-1955), heredero de una de las fortunas más importantes de Norteamérica, realizó su primer viaje a Europa: Londres y París. Y con ello selló su destino: el arte que atesoraban los museos le sedujo, y 'The Zincali' de George Borrow, un libro sobre la vida de los gitanos españoles que cayó en sus manos, le hechizó. A partir de ese momento, arte y España fueron un binomio que guió su vida con un único objetivo: crear un museo y una biblioteca que contaran la historia y la cultura del país. Y a ello dedicó todo su empeño: a los 14 años comenzó a estudiar español con una tutora oriunda de Valladolid, a la misma edad construyó un museo imaginario con cajas de madera, y a los 22, cuando emprendió su primera visita a España, ya tenía 2.000 libros sobre el país catalogados y había empezado la traducción del ‘Cantar de Mio Cid’.

Su fundador, Archer Huntington, tenía dos pasiones: el arte y España, y a ellas dedicó toda su vida

Finalmente en 1904, con 34 años, realizó su sueño: fundar la Hispanic Society of America con el objetivo de profundizar y divulgar la cultura hispánica. Lo consiguió. Sus fondos, en Nueva York, son de visita obligada para historiadores y académicos. Y las cifras de la colección son de vértigo: más de 750.000 piezas que abarcan del paleolítico al siglo XX, y que incluyen una extraordinaria biblioteca con más de 300.000 volúmenes, con 250 incunables y 150.000 manuscritos o libros raros anteriores a 1701. Además de lienzos firmados por Velázquez, Goya, El Greco, Sorolla, Zuloaga y otros muchos. "No hay ninguna institución en España o fuera de ella que permita una aproximación tan global y tan integrada de la cultura española". Palabra de Miguel Falomir, el nuevo director del Museo del Prado y anfitrión de la exposición 'Tesoros de la Hispanic Society of America'.

PIEZAS INÉDITAS

 "Una selección de 200 piezas que refleja la calidad y la amplitud de la colección y abarca cuatro milenios de la cultura hispánica tanto en la península ibérica, como América y Filipinas", explica Mitchell A. Codding, responsable de la Hispanic Society y comisario de la muestra. Pero pese a todo este legado, el nombre Huntington no es tan conocido como el de otros coleccionistas del momento, léase J. P. Morgan, Henry C. Frick, Duncan Phillips,  Isabella StewartGardner, Albert Barnes o el matrimonio Havemeyer, y es que el fundador de la Hispanic Society, a diferencia de los citados, no coleccionaba por placer sino como ocupación y jamás permitió que ninguna institución llevara su nombre.

La biblioteca del centro, con 300.000 volúmenes, es de visita obligada para historiadores y académicos 

También se diferenció de sus colegas por su negativa a comprar obras en España, Huntington consideraba que ya había suficientes piezas en el mercado internacional fruto de las guerras napoleónicas y de la desamortización de Mendizabal y no quería despojar más al país de su patrimonio. Solo hizo una excepción, con la biblioteca sevillana de Manuel Pérez de Guzmán y Boza, la más exquisita del momento. De ahí salió el extraordinario 'Mapa de Tequaltiche' que durante muchos años se dio por perdido. Con ese criterio antiexpoliador perdió grandes oportunidades de compra frente a sus competidores, pero aún así adquirió auténticas maravillas como los relicarios de Santa Marta y Santa María Magdalena de Juan de Juni, y 'Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares' de Velázquez, ambas piezas inéditas en España.

REGALO DE BODAS

Del pintor sevillano, del que Huntington afirmó la primera vez que lo vio en el Prado que era "deslumbrante e increíble", hay dos piezas más: el misterioso 'Retrato de una niña' y el no menos interesante 'Camillo Astalli o El cardenal Pamphili'. Son las estrellas de la muestra, con permiso de otra pieza emblemática: la 'Duquesa de Alba' de Goya. Está también 'La piedad' del Greco, y por supuesto grandes obras Sorolla, entre ellas 'Después del baño', y de de Zuloaga, dos de los artistas que apadrinó el mecenas norteamericano. Al valenciano le encargó los murales de 'Visión de España' que en el 2009 aterrizaron en el MNAC con colas. La representación catalana la ponen Nonell, Rusiñol, Anglada-Camarassa, Casas y Miquel Viladrich. Este último, aunque menos conocido que el resto, encandiló al mecenas con su peculiar estilo simbolista y este le compró 34 cuadros. 

 Hay mucho más: piezas arqueológicas, escultura romana, cerámicas, vidrios, muebles, tejidos, metalistería y joyas islámicas y cristianas medievales. Además de una selección de manuscritos y libros iluminados. Y la primera pieza que ingresó en el museo: 'Fernando Álvarez de Toledo, tercer duque de Alba', de Antonio Moro, el regalo de bodas que le hizo su padre. Todo, del 4 de abril al 10 de septiembre bajo el patrocinio de la Fundación BBVA.

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