Ir a contenido

CITA CON LA HISTORIETA

José Muñoz: "A Trump le pediría derechos de autor"

El dibujante argentino presenta en el Salón del Cómic el volumen integral de las historietas de Alack Sinner, el clásico del género negro que creó junto a Sampayo

Anna Abella

El dibujante argentino José Muñoz, creador junto a Sampayo del personaje de Alack Sinner, en el Salón del Cómic.

El dibujante argentino José Muñoz, creador junto a Sampayo del personaje de Alack Sinner, en el Salón del Cómic. / ALBERT BERTRAN

Con sus intrínsecos blancos y negros, sus luces y sombras, y su expresionismo realista, el dibujante José Muñoz (1942) y el guionista Carlos Sampayo (1943) se convirtieron en 1974 en dos argentinos en el exilio que entre Barcelona y Mallorca parieron al que hoy es un clásico del cómic negro, Alack Sinner, un detective de Nueva York al estilo de Hammett y Chandler que evolucionó para convertirse en el espejo de sus padres artísticos hasta el punto de envejecer con ellos. “Es un corazón inteligente, un tipo que se comporta bien, que se entretiene resolviendo entuertos en su primera época detectivesca y luego trata de ayudar a quien le pasa cerca”, resume un Muñoz de discurso hechizante y evocador, maestro de la viñeta al que indiscutibles como Frank Miller (sobre todo, en 'Sin City') o Vittorio Giardino tienen como referente. Él, sin embargo, sonríe cuando se le recuerdan sus propios ídolos, Hugo Pratt y Alberto Breccia, de los que aprendió de primera mano, y les honra parafraseando a Godard: “Estoy contento de vivir en la planta baja del edificio donde viven los maestros y de poder subir cada tanto a llevarles un café”. 

Es la primera jornada del Salón del Cómic y Muñoz, Gran Premio del festival de Angulema 2007, presenta la edición integral de las historietas del personaje (en Salamandra Graphic). “Alack somos nosotros. Es una autobiografía de pareja pensante, emigrada. Éramos clandestinos en Europa y él nos sostuvo y acompañó en aquellos años oscuros, para soportar lo que estaba sucediendo en Argentina (la dictadura), nos hizo permanecer vivos y sobrevivir ética, política y económicamente”. 

EL REFUGIO Y LA ESPERANZA

Porque para Muñoz, “a veces la historieta se vuelve un refugio para poder sublimar las contribuciones intolerables que te trae la historia, que nos ha quitado alguna que otra esperanza, pero no toda”. En las primeras aventuras “hay una delgadez psicológica que luego se va haciendo más densa y el personaje se libera y te va llevando”. Y lo hace con pensamientos, reflexiones y actos en temas como el racismo, el trato a las mujeres y a los indefensos pero también ante decisiones como la de Estados Unidos de meter a los ciudadanos japoneses en campos durante la segunda guerra mundial o ante el 11-S. “Sí, Alack se mantiene supervigente”, admite. “Y está vivo ahora”, aún con su cara inspirada “en Charles Bronson y Steve McQuenn”. Muñoz y Sampayo, que cerraron la serie en el 2006, han hablado de la posibilidad de retomarlo, pero solo si este les propone algo que les guste para poner “en el cuadrito”, como prefiere llamar a la viñeta.  

"LE PEDIRÍA DERECHOS DE AUTOR A TRUMP"

¿Y qué nos diría hoy de Donald Trump? “Es como un dibujito mío. A este ya lo hice. Le pediría derechos de autor porque le veo igual que los personajes delirantes, caricaturizados e hiperpolitizados hacia la ignorancia y el desprecio preventivo que han salido en tercera o cuarta línea en muchas de nuestras viñetas”. Pero da miedo. “Parece surgido de una historieta de aventura delirante y descarriada y por ahí la historieta de la aventura humana está descarrilando, porque este señor es secuaz directo de todos los que le quitaron el trabajo y el privilegio a los trabajadores norteamericanos, que se llevaron el trabajo hacia México o China, igual que hizo Italia con Rumanía. Pero eso es un suicidio social colectivo porque si tú no le das a la gente trabajo para que pueda adquirir lo que otra gente produce... Y encima ahora ha quitado las barreras ecológicas. Es como el ministro Boyer, de la época de Felipe González, que dijo: ‘España no está para alegrías verdes’”.  

La magia de Hugo Pratt

“Cuando Hugo Pratt conoció a Milton Caniff en Estados Unidos se le saltaron las lágrimas y le dijo: ‘maestro, yo se lo debo todo’. Yo se lo debo casi todo a Pratt y Breccia. Me los crucé con 12 años en la Escuela Panamericana de Arte. A Pratt ya lo seguía con 9, con el sargento Kirk (con Oesterheld) y ese dibujo se apoderó de mí, la excelencia de ese trazo... dejaba caer una gota de tinta en una viñeta, en el lugar justo y reaviva todo el blanco alrededor, todo se animaba... es como una magia, la danza...”.

EL MIEDO

Y Muñoz rebusca unas viñetas proféticas en el libro donde Alack está con “su nietito”. Sobre ellas, un personaje dice: “los Bin Laden y compañía existirán. Los hemos creado indestructibles”. “Después de Estados Unidos no habrá nada. Solo miedo”, es la respuesta. Porque, según el dibujante, si Washington pierde el control internacional, llegan las policías religiosas o dictatoriales de los regímenes como el de Putin y su delirio de dominador o los manejos terribles de las creencias religiosas”.

“Es eso, la última policía internacional que no mata indistintamente a todos por razón religiosa es la norteamericana y después llegan las policías religiosas o dictatoriales de los regímenes como el de Putin y su delirio de dominador o los manejos terribles de las creencias religiosas. En cierta manera él está esperando que una vez que Estados Unidos desaparezca del control de los negocios internacionales solo quedará el miedo”. 

Muñoz y Sampayo aparecen como tales en una de las historietas. Alack les pregunta cómo se hace una historieta. “Con tinta, pluma, lápiz, papel, máquina de escribir e imaginación”. Y de ahí surgieron también a dúo álbumes sobre Carlos Gardel y Billie Holiday. “Sí, tango y blues y jazz; un blanco del sur y una negra del norte; luz y sombra”. Y en medio… “Alack Sinner”. 

  

0 Comentarios
cargando