29 mar 2020

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ENTREVISTA

Rodrigo Fresán: "Nací clínicamente muerto y eso ha marcado mis libros"

El escritor argentino radicado en Barcelona publica 'La parte soñada', segunda entrega de una trilogía

ELENA HEVIA / BARCELONA

El escritor argentino Rodrigo Fresán, en la sede de Random House. 

El escritor argentino Rodrigo Fresán, en la sede de Random House.  / CÉSAR CID

Daba la sensación de que Rodrigo Fresán había explicado todo lo que pasa por la bulliciosa cabeza de un escritor en ‘La parte inventada’. Y no, en absoluto. No había hecho más que empezar. Acaba de presentar 'La parte soñada' (Random House) y se prepara para armar una tercera entrega, 'La parte recordada', de lo que acabará siendo una trilogía. Invención, sueño y memoria son tres hilos de Ariadna para abrirse paso en el laberinto de las referencias, las querencias, las historias, los personajes que giran y giran muy rápido ante el lector que solo debe dejarse llevar por la prosa apasionada, siempre al borde del estallido, del autor argentino radicado en Barcelona.

¿Enfrentarse a una trilogía tan voluminosa y mutante (la primera entrega ha crecido en su edición de bolsillo como una especie de montaje del director) es lo más cerca que va a estar de La Gran Novela Latinoamericana? No me gusta ese concepto. Eso es lo que nos diferencia a los escritores argentinos del resto de latinoamericanos. Quizá porque allí el cuento es el rey. Borges nunca quiso escribir una novela y eso nos ha hecho muy libres. Además la literatura rioplatense es la única, yo diría que en el mundo, en la que sus grandes autores canónicos han practicado la literatura fantástica, lo cual es muy raro. Nuestra relación con la realidad es bastante difusa.

"Las pesadillas llegan  con los hijos y centras en ellos tus miedos. Eso es a la vez terrible y un privilegio, sobre todo si eres escritor, esa profesión tan solipsista"

Pero no puede negar la gran ambición de este proyecto. Pero ni en mis momentos de fantasías más mesiánicas e inconfesables me dije: 'estoy escribiendo una magnum opus'. Creo que he conseguido algo interesante. Así que vamos por el tercero. Lo que pueda pasar después no me preocupa. Es como una especie de sueño que se puede convertir en pesadilla, pero para conjurarlo no tengo más que despertarme y ponerme a escribir.

¿Cuál es su peor pesadilla? Durante mucho tiempo tuve un sueño recurrente. Sentía que tenía la boca llena de huesos de pollo y me lo iba sacando uno a uno. Pero en fin, en la vigilia, las pesadillas llegan cuando tienes hijos y centras en ellos tus miedos. Eso es terrible pero a la vez un privilegio, sobre todo si eres escritor, esa profesión tan solipsista.

¿El sueño es tan importante como la imaginación? Es una variedad de una misma especie. Hay obras literarias que están fundamentadas en los sueños.

Como el 'Kublai Khan' de Coleridge o el 'Jeckyll y Hyde' de Stevenson. ¿A usted le ha pasado? Escribí una novela, 'Esperanto', a partir de un sueño. No la soñé, solo fue el desencadenante. Pero, en fin, lo que más me interesa es el idioma de los sueños, cómo relatarlos. 

Asegura que sus sueños se parecen a las películas de David Lynch. Bueno, él es el gran filmador de sueños. Lo que hace Lynch es muy raro porque nunca sabes donde empieza o termina el sueño, ni quién lo está soñando. Eso es algo que me aterroriza como espectador, sentir que quizá puedo acabar yo formando parte de esa historia.

Concibe el insomnio como una variante de los sueños. Mientras escribía sufrí insomnio y de hecho en los agradecimientos figura el nombre de la doctora que me curó. El libro está desbordado por las listas que es algo que haces cuando no te puedes dormir.

Contar ovejas... Sí, sucedáneos de contar ovejas muy personales: los libros que tienes que leer, las cosas que tienes que hacer o lo que te avergonzaba de niño.

Por la mañana, tanto los sueños como el insomnio te dejan la misma sensación de irrealidad. El insomnio es un lugar donde te permites cosas que no pensarías de otro modo o no te permitirías pensar. Muchas grandes invenciones y asesinatos se alumbraron en insomnios.

A la portada y como personaje secundario regresa Mr. Trip, el muñequito viajero, el juguete de su hijo. Sí, ahora aparece tuneado con el osito y la manta, el candelabro de las hermanas Brontë y el escudo de armas de los Nabokov. Dos autores que se pasean mucho por este libro.

¿Qué le debe a Nabokov? Lo había leído muy desordenadamente y volver a él ha sido un encuentro formidable, sobre todo cuando me di cuenta de todo lo que le debía sin haberlo puesto en mi panteón. Como a él, me gusta escribir sobre escritores, sobre libros dentro de libros, los juegos de palabras y los chiste malos.

¿Me equivoco si digo que este también es un libro sobre la muerte? Nací clínicamente muerto y eso ha marcado mis libros, de ahí el hecho de que empiecen por un pseudofinal. Pero no me interesa tanto la muerte como tal. Me interesa más cómo la viven los supervivientes, la idea de que los fantasmas existen. Que los estamos escribiendo, inventando, soñando, todo el tiempo. Los escritores somos un poco médiums.

¿De ahí deriva su interés por 'Cumbres borrascosas', concebida como una historia de vampiros? Es una historia sobre muertos en vida escritos por una psicótica, una 'savant'.  Una extraordinaria pesadilla en la que todos están vampirizados aunque los vampiros hace tiempo que se fueron. 

¿Puede ofrecer algún consejo para abordar la lectura de sus libros? Soy un gran defensor de que la lectura debe ser esforzada, pero no ingrata ni molesta. Yo suelo citar un intercambio epistolar de Nabokov con su editora que le sugería unas correcciones. Le contestó el autor: "Si a mí me ha costado tanto ponerlo por escrito, no me parece mal que cueste un poquito de esfuerzo leerlo". Esto es lo que ofrece la literatura frente a los videojuegos, las series de televisión y las redes sociales: voluntad de estilo y no ser algo que busque la realidad inmediata acabada y perfecta. 

A vueltas con Dylan

Bob Dylan. 

Posiblemente no hay un escritor más próximo a Bob Dylan que Rodrigo Fresán. Ha escrito páginas y páginas sobre su ídolo, pero, pese a alegrarse, vivió el anuncio del Nobel como un anticlímax. "Me llamaban de todos lados para que escribiera sobre él, incluso intentaron mandarme cámaras de televisión. Llamé a mi amigo Alan Pauls para decir que aquello era muy triste porque era lo más cerca que iba a poder estar nunca de ganar el Nobel de Literatura". Así que desde entonces no ha tecleado la palabra Dylan. "Si he de escribir de él digo 'aquel cuyo nombre no debe ser mencionado'".  Para Fresán no hay discusión posible. Se lo merece y punto. “Posiblemente sea la persona viva más interesante sobre la faz de la Tierra”. Recuerda cómo la última visita de Dylan a Barcelona llevó a su hijo a verlo. Le dijo: “Ahora quizá no te guste pero dentro de 20 años podrás ligar diciendo ‘yo estaba ahí’. Así que ya cumplí como padre”. 

'La parte soñada' está fechada en Barcelona el 13 de octubre de 2016, el día D del Dylan nobelizado. Bajo la fecha: "I'll let you in my dreams if I can in yours", un verso. Adivinen de quién.