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UN CLÁSICO DE LA CIENCIA FICCIÓN, EN KOSMOPOLIS

La utopía verde de Kim Stanley Robinson

El escritor, invitado a Kosmopolis para hablar de la 'climate fiction', plantea escenarios utópicos tras el cambio climático

Ernest Alós

Kim Stanley Robinson, en la librería Gigamesh.

Kim Stanley Robinson, en la librería Gigamesh. / JULIO CARBO

Cuando Ian Watson anunció, en la pasada Eurocon, que Kim Stanley Robinson sería uno de los invitados en Kosmopolis, lanzó una pregunta. Si el cambio climático es quizá el problema número uno de la humanidad, y la ciencia ficción sea el único género que lo ha abordado a fondo, quizá su relevancia es mayor de la que se le concede. Robinson, autor de ‘Marte Rojo’, ‘Marte azul’ y ‘Marte verde’, referente de la ciencia ficción con intención ecologista y conciencia socialista, rara avis en el panorama del género en EEUU, ha visitado finalmente Barcelona. “La ciencia ficción trata del futuro, lo peor del impacto del cambio climático se verá en el futuro, así que es inevitable, la ciencia ficción es la manera natural de hablar del cambio climático”, confirma Robinson. Y es una exigencia incluirlo si quiere ser realista, añade.

Aunque para ser realista, incluso si escribes del pasado debes incluir el cambio climático constante que ha marcado la evolución de la tierra. Lo ha hecho Kim Stanley Robinson en su último libro publicado en España, ‘Chamán’ (Minotauro), una historia que se desarrolla hace 32.000 años, en plena edad de hielo, con hombres modernos descubriendo el método de prueba y error y conviviendo con los últimos neanderthales. Ya viajó dos veces al pasado (un libro sobre Galileo, quien le dio la idea para ‘Chamán’ cuando escribió que los hombres de las cavernas fueron los primeros científicos, y ‘Tiempos de arroz y sal’, una historia alternativa en la que Europa queda despoblada por la peste negra y la revolución científica se produce en los países árabes y China) pero explica que la motivación es la misma por la que escribe ciencia ficción. “Siempre escribo sobre la relación entre las personas y su planeta, su entorno”, recuerda.

NUEVA YORK BAJO LAS AGUAS

Pero su último libro, acabado de publicar en EEUU, ‘New York 2140’, nos trae una sorpresa. Si, Manhattan se ha convertido en una especie de Venecia con canales en lugar de avenidas. Pero no se trata precisamente de una distopía clilmática, de la crónica de un desastre. Quizá el problema más que el cambio sea la posibilidad de la humanidad de adaptarse a él. “Para mí el problema más importante es la extinción de las otras especies, que estemos creando la sexta gran extinción de la historia del planeta. Lo que estamos haciendo con el conjunto de la biosfera y el resto de especies”, precisa Kim Stanley Robinson. “Porque al cambio climático el hombre se puede adaptar. Con sufrimientos masivos y problemas de alimentación para miles de millones, pero la humanidad no se extinguirá”, añade.

Pero bueno, si nos centramos solo en el impacto en el género humano, quizá las desigualdades de hoy sean de risa comparadas con las que se producirán entre quienes puedan huir de desiertos y hambrunas o el incremento del nivel del mar y los que no. O a lo mejor una crisis, cuanto mayor sea, se convierta en una oportunidad. “El capitalismo global castiga al trabajador, aumenta la desigualdad, no paga por el daño que causa en el entorno y no piensa en el impacto que tendrá en el futuro tiene alternativas. Pero quizá todo vaya en la dirección opuesta, no hay nada predeterminado. ‘New York 2140’ es una novela utópica, describe de una manera práctica una revolución financiera de izquierdas y democrática. Después de una catástrofe la gente sigue viviendo, y trata de gestionarla. La historia sigue, y puede ser positiva”.  

¿Y la 'climate fiction' de la que le han invitado a hablar...? "Personalmente no me gusta la etiqueta. Cada vez que la ciencia ficción se vuelve interesante se inventan un nuevo nombre para ella. En los años 80, 'cyberpunk', ahora la 'climate fiction'... Para mí, siempre es ciencia ficción. Pero tampoco me lo quiero tomar como algo personal. Si eso atrae la atención sobre el problema del cambio climático, no soy yo el que me quejaré".

"Debemos acabar con la idea de que podemos viajar a las estrellas; es ciencia ficción convertida en fantasía"

En 'Aurora' (publicada el año pasado por Minotauro) Kim Stanley Robinson recoge un tema clásico de la ciencia ficción (un arca espacial, con un viaje multigeneracional para colonizar un planeta en una estrella más o menos cercana) pero lo subvierte, para llegar a la conclusión de que dejemos de pensar en viajar a otros planetas y nos centremos en salvar el nuestro. "Eso es ciencia ficción convertida en fantasía. Quería acabar con la idea de que podemos viajar a las estrellas. De que podemos utilizar una segunda Tierra como rescate. Tenía otra motivación, la de tratar qué sucede en un microbioma. Por motivos genéticos, es un error pensar que una población pueda vivir en un espacio restringido como una nave espacial y seguir sana". Pero no se puede negar que la imaginación se dispara ante la oleada de descubrimientos de exoplanetas, o la posibilidad de enviar pequeñas sondas robóticas a estrellas cercanas. "Sí, esos planetas están allá pero demasiado lejos para que podemos visitarlos. Y un pequeño robot podría llegar allí y hacer unas fotos... en el mejor de los casos después de tardar 60 o 70 años. Las implicaciones prácticas de todo esto sin prácticamente inexistentes".

Pero Kim Stanley Robinson escribió no sobre la colonización interestelar, pero sí de la de Marte, en su trilogía más reconocida. ¿Hoy cómo la plantearía? ¿No es nuestro problema más mantener una tierra verde que crear un Marte verde? "Sí, de hecho también escribi 'Tiera Verde'. Terraformar Marte da para una buena novela y es algo realista e interesante, pero no es un plan práctico. Aunque en mis novelas la escala temporal está muy comprimida. Sabiendo lo que sabíamos en los 90 hice que sucediera en 300 años, pero deberíamos hablar de más de 1.000 años. Lo terrible es pensar que no pasa nada si acabamos con la Tierra porque siempre tenemos Marte". 

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