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FESTIVAL DE CINE DE MÁLAGA

'Estiu 1993', un emocionante pedazo de vida

Carla Simón debuta en la dirección con la autobiográfica historia de una niña huérfana que necesita encontrar su lugar en el mundo

Olga Pereda

Carla Simón tenía tres años cuando falleció su padre y seis cuando murió su madre. Ambos, de la misma enfermedad: sida. Eran los años 90 y lo único que se sabía del VIH era el pánico que daba. Carla se quedó huérfana y estigmatizada: ¿Estará ella también enferma? ¿Contagiará a alguien? La pequeña tuvo que encontrar su hueco en el mundo, una nueva familia. Y lo hizo con sus tíos maternos, que se transformaron en su nueva mamá y su nuevo papá. Convertida en realizadora y convencida de que para narrar una historia hay que hablar de lo que se conoce, Simón ha trasladado al cine su vida. El resultado es 'Estiu 1993', que arrebató al jurado de la Berlinale (conquistó dos premios: el del público y el de mejor ópera prima). Ahora, el filme catalán -tierno, bello, sincero y emotivo- concursa en el festival de Málaga, donde todos dan por hecho que saldrá por la puerta grande. Pocas películas se han visto en el certamen tan luminosas y emocionantes. Habrá que esperar hasta junio para su estreno comercial en salas.

Simón nació en Barcelona. Cuando sus padres fallecieron, se trasladó a La Garrotxa, donde vivían sus tíos y su prima, su nueva familia. Allí creció y allí supo, tras muchas pruebas médicas, que estaba sana, que no tenía el virus del sida. Llegó la hora de ir a la universidad y volvió a Barcelona. Después, puso rumbo a California y Londres, donde estuvo cuatro años estudiando cine y trabajando. Para aprender a escribir redactó muchos borradores sobre la historia de su madre, pero a título personal. También realizó un corto sobre dos críos que perdían a su abuela y un documental de niños nacidos con sida. Estando tantos años fuera de casa empezó a echar de menos su tierra, su gente. Y decidió escribir el guion de 'Estiu 1993'.

"De mi padre no me acordaba nada. Solo tenía tres años cuando murió. Para mí, lo más doloroso fue caer en la cuenta de que apenas tenía recuerdos de mi madre. Cuando a un niño le pasa algo así, la memoria se borra precisamente para poder salir adelante. Hablé con mi otra madre [llama así a su tía] y me contó muchas anécdotas. Yo sí me acordaba de cosas concretas, de cómo me sentía entonces y de cómo soñaba que un día me despertaría y ella volvería a estar conmigo. También pensaba que todos los que me rodeaban eran malos y me tenía que ir", cuenta Simón.

Mezclando realidad y ficción, 'Estiu 1993' narra el verano en el que la pequeña y huérfana Frida (Laia Artigas) se traslada al campo para vivir con sus tíos (Bruna Cusí y David Verdaguer) y su prima pequeña, de tres años. Tiene un dolor grande y se hace preguntas que no siempre tienen respuesta, pero es una niña y quiere jugar. Quiere divertirse, tener amigos y sentirse querida. Es inocente, pero también posee un lado oscuro: los celos hacia su prima.

LA INTELIGENCIA DE LOS NIÑOS

"Para mí hay algo importante en la película: reivindicar la inteligencia de los niños, cómo se adaptan a las situaciones. A los críos hay que tratarlos con normalidad, no como si fueran bebés. Un niño de seis años es capaz de asumir muchas cosas. Otro tema es cómo gestionan sus emociones. Pero entender, entienden. Su psicología es compleja", añade la cineasta.

"Con esta película quiero reivindicar la inteligencia de los niños, cómo se adaptan a las situaciones"

'Estiu 1993' no solo incluye el punto de vista de la pequeña Frida. Los tíos (incluso la pequeñísima prima) comparten protagonismo porque ellos también tienen que aprender a gestionar sus emociones. El padre -que trabaja muchas horas fuera de casa- lo lleva con más normalidad, pero la madre se ve obligada a aprender a ser madre de una niña que no ha parido.

El debut en la dirección de Carla Simón es una película. Pero también un trozo de vida. Todo rezuma tanta naturalidad que el espectador no sabe si está en el cine o viendo una historia real. "A las niñas no les di el guion, solo les dije lo que tenían que hacer en cada escena. A los protagonistas adultos sí se lo di, pero les pedí que no lo memorizaran mucho. Quería hacer una película con un punto realista, que tuviera mucha verdad. A mí me emocionan los filmes en los que pienso: esto es la vida".

EL PUDOR

Mientras escribía el guion, Simón nunca sintió pudor por contar una historia tan íntima. "La palabra pudor la escuché en las primeras entrevistas que me hizo la prensa en Berlín. Hasta entonces yo ni había caído en ello, ni me lo había planteado. Como es algo que he contado muchas veces a lo largo de mi vida es como si me hubiera dejado de pasar a mí, como si hablara de otra persona. Pero la película me ha servido para conectar con todo ello. Una vez terminada, sí que me doy cuenta del peso que tiene. Pero ya no hay vuelta atrás. No tengo ningún tipo de vergüenza de mi historia, de lo que murieron mis padres. Sufro más por mi abuela, que tiene 93 años y solo ha visto un primer montaje del filme. A veces me pregunto qué pensarían mis padres, pero ellos no están", concluye Simón, que ya tiene en mente otras historias para llevarlas al cine. Ha nacido una directora. Recuerden su nombre.

Los productores ponen sus ojos en América Latina

Una película española que cuesta 3 millones de euros (el presupuesto medio está en 1,5) necesita obtener 7 millones en taquilla para que sea rentable. Bajo esta premisa, es obvio que el cine español necesita público. Mucho público. ¿Por qué centrarse en España? ¿Por qué no abrir mercados en América Latina y elevar los espectadores a la enésima potencia? El presidente de los productores audiovisuales (FAPAE), Ramón Colom, ha vuelto a insistir en la necesidad de la industria de ampliar horizontes comerciales, para lo que ha pedido la ayuda del Gobierno."Nuestro cine necesita vitaminas, y esa sería una de ellas", ha explicado en el festival de Málaga, que este año ha abierto su sección oficial a las películas latinoamericanas. De hecho, el certamen ya no es de cine español sino de cine en español.


Colom también ha pedido más apoyo por parte de las televisiones públicas, especialmente en lo que se refiere a cine más independiente. “No es de esperar que la Mediaset de 'Sálvame' produzca a Fernando León de Arana”, atacó.


En lo que va de año, el número de espectadores (tanto de películas extranjeras como españolas) ha aumentado en un 5% mientras que la taquilla lo ha hecho en un 3%. La cuota del cine español está en el 14% frente al 18% registrado el año pasado por estas mismas fechas. Los responsables de FAPAE aseguran que los datos no son comparables por dos motivos. Uno, que los estudios más fiables son los que se elaboran con cifras anuales y no trimestrales. Y dos, el cambio en el sistema de ayudas, que ha provocado que los estrenos potentes de la industria española se repartan mucho más a lo largo del año.