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Steve Hackett: "Soy un migrante musical"

El guitarrista británico recorre en el Liceu su pasado con Genesis y presenta su nuevo disco, 'The night siren'

Jordi Bianciotto

El guitarrista Steve Hackett.

El guitarrista Steve Hackett.

El guitarrista británico, miembro de Genesis en su período clásico (1971-77), regresa para recorrer parte de su pasado y mostrar su nueva obra, ‘The night siren’. Este jueves en el Liceu, dentro del Suite Festival (21.00 horas).

Esta gira se anuncia como ‘Genesis revisited and classic Hackett’. ¿Es distinta de ‘Genesis revisited’, con la que nos visitó hace tres años? Sí, en estos conciertos toco material de mi nuevo disco, ‘The night siren’, y celebro los 40 años de ‘Wind & wuthering’, de Genesis, además de otras piezas de la banda, mezclando así lo personal y lo retrospectivo. Son dos horas y media de música.

‘The night siren’ es un disco abierto a músicas del mundo. Han trabajado en él 20 músicos de diferentes lugares: israelíes, palestinos, islandeses, húngaros, suecos, estadounidenses, ingleses… He grabado piezas en Cerdeña, he utilizado instrumentos de la India, Perú, Azerbaiyán… El disco lanza un mensaje curativo, de que las personas de diferentes culturas podemos hacer cosas juntas. Espero ir a tocar a Australia, Singapur, Hong Kong… Lugares adonde nunca había ido, porque hay interés no solo en mi pasado sino en ese mensaje de paz en tiempos convulsos. Como ve, ¡estoy ocupado!

¿Se siente cómodo como músico de escenario? Tocar ante el público es una alegría y un privilegio. Es el momento de dejar de lado las debilidades humanas y el dolor, y disfrutar, consciente de que la vida es limitada. Cuando tienes 19 años crees que vas a vivir eternamente.

¿Tiene la sensación de haberse limitado a la música de tradición anglosajona, el rock, y que es el momento de ampliar el paisaje? Creo que sí, siento una influencia de las músicas del mundo, ojalá tuviéramos otro término en lugar de ese, ‘world music’. Quizá ‘world fusion’. Música, en definitiva, abierta a la sorpresa y con capacidad de llevarte a otro lugar. Una de las canciones del disco, ‘Behind the smoke’, es sobre los refugiados y grabamos el video en Serbia. Estoy muy concienciado en cuestiones sociales y el disco cubre desde eso hasta las canciones de amor.

¿Sabe que en Barcelona hubo una gran manifestación hace unas semanas a favor de los refugiados? Pidiendo responsabilidades a los políticos, ¿verdad? Estamos en un momento peligroso, que podría derivar en una nueva guerra mundial. ¿Recuerda la canción ‘Epitaph’, de King Crimson? ¿Aquella maravillosa estrofa que dice: “el destino de la humanidad / está en manos de tontos”?. Las palabras de Pete Sinfield son hoy más visionarias que nunca, porque tenemos a diversos tontos dirigiendo el mundo. El Reino Unido, mi propia familia, están hechos de refugiados, gente que huyó de persecuciones religiosas… Sin ellos no estaríamos hoy hablando, ni habría existido Genesis.

¿Qué sensación le ha quedado tras el ‘Brexit’? Estoy en contra, es un error romper Europa, una reacción provocada por la prensa del ala derechista y por el hecho de que no tenemos liderazgos de calidad. Yo me siento europeo, ya ni siquiera me considero británico, viajo demasiado. Soy un migrante musical, es como me siento, porque no hay fronteras para los músicos, y no me siento solo pensando así.

¿En qué punto conectan esas reflexiones con el álbum ‘Wind & wuthering’, que grabó con Genesis en 1976? En ese disco había textos que tocaban temas sociales: la rebelión, la guerra, la supervivencia… Como en ‘Blood on the rooftops’ y en otra canción que no entró en el disco, ‘Inside and out’, que posteriormente dio nombre al sello discográfico. Ahora la toco cuando interpreto el repertorio de ‘Wind & wuthering’.

Genesis era entonces un cuarteto. ¿Siente que aquella etapa ha quedado un poco ensombrecida, emparedada entre la anterior, con Peter Gabriel, y la posterior, ya sin usted y con el liderazgo de Phil Collins? La historia siempre se está reescribiendo y lo cierto es que cuando hicimos ese álbum tocábamos en locales como el Madison Square Garden, de Nueva York, ante 20.000 personas, o incluso 60.000 en Londres. Hablamos de un disco muy vendedor, y si con el tiempo ha quedado ensombrecido es porque los músicos que trabajaron en ese material luego se despidieron de él, pensando: “eso es lo que hacíamos antes de ser muy comerciales”. Pero creo que hay algo duradero y genuino en los álbumes que son realmente álbumes, no colecciones de ‘hits’  potenciales. No digo que haya nada malo en los ‘hits’, solo que el álbum te da la oportunidad de montarte un viaje, una película. ¡Los de los Beatles cambiaron el mundo! En ‘Wind & wuthering’ empecé a tocar instrumentos de otras países, como la kalimba o la guitarra española, con cuerdas de nailon.

¿Le interesaban los guitarristas españoles de música clásica o flamenco? Sí, Andrés Segovia, a quien me acerqué años después en el álbum ‘Tribute’, y Paco de Lucía. La guitarra que tocaba entonces era una copia japonesa de una Ramírez. España es una parte muy importante de la historia de ese instrumento, el enlace con la ‘kithara’ griega. La guitarra de nailon es muy adaptable y emocionante, y amplió el espectro sonoro de Genesis.

Antes mencionaba ‘Epitaph’, y hace poco hemos perdido a la voz de esa pieza, Greg Lake, así como a otro excantante-bajista de King Crimson, John Wetton. Trabajé con John, pero no con Greg, por desgracia, aunque llegamos a conocernos. Estuve influido por él, que era amante de la música clásica. Uno de los aspectos de King Crimson que siempre me gustó fue su ausencia de prejuicios hacia otros géneros. No he conocido otra banda que mostrara tanta soltura trabajando tanto en el rock y el pop como acercándose al jazz o la música clásica. Aparte de los Beatles, que tenían el mejor oído del mundo, George Martin, además de Geoff Emerick o Ken Scott.

En los últimos años se ha vuelto a hablar de una reunión de la formación clásica de Genesis. ¿Hay alguna novedad al respecto? Pues debo decirle que hay una tremenda resistencia a esa idea por parte de los demás implicados. La última vez que surgió esa posibilidad creo que fue en el 2005, hace ya mucho, así que le diría que no es imposible pero sí improbable. Tomaría parte en algo así solo bajo ciertas condiciones, si se me involucrara plenamente en la propuesta musical. Pero generalmente se trata de firmar primero el contrato y ponerse luego a tocar, es así cómo funcionan estas cosas.

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