26 nov 2020

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ÓPERA EN LA RAMBLA

Rigoletto vuelve al Liceu convertido en un padre maltratador

La versión escénica de Monique Wagemakers destierra la visión tradicional de la relación entre el protagonista y su hija Gilda

Carlos Álvarez, Desirée Rancatore y Javier Camarena, que debuta como Duque de Mantua, protagonizan este montaje de corte minimalista

Marta Cervera

'Rigoletto', de Verdi, regresa al Liceu con una minimalista puesta en escena de Monique Wagemakers en la que el drama del bufón de la corte del Duque de Mantua toma otra dimensión. Bajo la mirada de la directora holandesa, Rigoletto se convierte en un padre maltratador. El martes tendrá lugar la primera de las 13 funciones previstas.

Para Wagemakers, toda la ópera gira en torno a dos temas principales: el abuso de poder y el miedo. La acción se desarrolla en un único espacio escénico montado sobre una plataforma hidráulica que va cambiando de inclinación; un espacio aséptico e intemporal donde predominan el rojo y el negro, igual que en el elegante vestuario diseñado por Sabdy Powell, ganadora de tres Oscar. Todo el peso del montaje recae en los cantantes, que no solo deben enfrentarse a las dificultades vocales de la música sino al reto de transmitir el drama en un espacio casi vacío.

UNA CRÍTICA VIGENTE 

"Aunque han pasado 166 años desde que se estrenó, la vigencia de 'Rigoletto' es total. El maltrato es uno de los puntos clave de esta pieza. Rigoletto lo recibe por parte del Duque de Mantua y él a su vez maltrata a su hija Gilda", destaca Wagemakers. Para la directora, la ópera de Verdi, una crítica a la monarquía de la época inspirada en 'El rey se divierte' (1833) de Victor Hugo, es un alegato al abuso de poder. Tanto el del Duque de Mantua en su corte como el del bufón Rigoletto en su casa. "Gilda es una chica que ha vivido toda la vida en el convento y que está deseseperada por saber más acerca de su historia, de su identidad". Sin embargo, la actitud de Rigoletto no contribuye a facilitar su relación.

"Aunque han pasado 166 años desde que se estrenó, su vigencia es total", afirma la directora holandesa

A diferencia de la mayoría de montajes que ofrecen una dulce visión del vínculo paterno-filial, la directora saca a relucir el interés libidinoso de Rigoletto por una hija a la que culpa de la muerte de su esposa, su único y verdadero amor, que murió dando a luz. "Rigoletto la encierra en casa porque la quiere solo para sí", subraya Wagemakers.

AMANTE CONCUPISCENTE

El barítono Carlos Álvarez aplaude la tremenda actualidad que cobra la obra con el enfoque de la directora holandesa. "Gilda y Rigoletto van un poco más allá del amor entre un padre y una hija. Él la convierte en un objeto de deseo y de odio que lleva a situaciones un poco equívocas. Su amor es el de un amante concupisciente y maltratador". A Álvarez le gusta cuando los directores de escena subrayan los paralelismos existentes entre las obras y los temas de actualidad. "Con lecturas de este tipo la ópera demuestra que es no es un mero divertimento para una clase determinada, sino que también sirve para hacer crítica social a través de un gran despliegue artístico".

Contrariamente a la visión tradicional del personaje, aquí la deformidad no es física sino que es interior

Y adelanta que, contrariamente a la visión tradicional del personaje como un ser grotesco, en esta producción no hay una deformidad física aparente. "Aquí la deformidad es interior y se expresa en su forma de moverse y comportarse con los demás", señala Álvarez. "Rigoletto es fruto de una sociedad y hoy, por desgracia, nos podemos encontrar muchos 'rigolettos' porque el maltrato familiar está a la orden del día". Plasmarlo en escena conlleva un enorme trabajo de introspección para empatizar con el personaje. "Rigoletto siempre es un reto", admite respecto al 'tour de force' que supone este papel, tanto por la fuerza vocal que requiere como por el recorrido emocional del personaje. "Este tipo de óperas me permite hacer una catarsis", declara satisfecho el cantante malagueño.

UNA CHICA FUERTE

También la soprano Desirée Rancatore, que lleva interpretando a Gilda desde 1999, y el director musical Riccardo Frizza, especialista en Verdi, aplauden la versión que representarán en el Liceu. "La visión de Monique es muy acorde con la evolución de Gilda. Ella no es tonta, ni débil. Sería un error presentarla así porque es una chica fuerte y decidida, dispuesta a sacrificarse por sus ideales y por amor", señala la cantante italiana.

Frizza concuerda al cien por cien con la óptica de Wagemakers. "Comparto su visión porque es fiel a la partitura. Este es el 'Rigoletto' con el que siempre soñé", afirmado el director italiano, que capitaneará a la orquesta y coros del Liceu. El decorado, un espacio cerrado, aprisiona a los personajes, ya sea en la casa de Rigoletto o en la corte de Mantua. Todos son víctimas del duque, el único de los protagonistas que no acaba ni muerto ni loco. "Solo piensa en divertirse. Todo lo demás no le importa", apunta la directora.

Àngel Òdena, que debuta como Rigoletto, encabeza el segundo reparto (el veterano Leo Nucci solo cantará el día 25). También los tenores Javier Camarena y Antonio Siragusa afrontan sus primeros 'duques de Mantua' en el primer y segundo reparto, respectivamente. "Resulta interesante salir de mi zona de confort y asumir este reto", destaca el mexicano Camarena