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Una subversiva radiografía de España

Víctor García León presenta en Málaga 'Selfie', el divertido retrato de un pijo cretino, hijo de un ministro corrupto del PP, que termina colándose en Podemos

Olga Pereda

Si la misión de un festival de cine es descubrir joyitas, el de Málaga ha dado en el clavo con 'Selfie', película tan divertida, refrescante y subversiva como humilde. El nuevo trabajo del director Víctor García León es un impagable retrato de un cretino de derechas y un cretino de izquierdas. Los dos, peleando por una chica ciega, que, en realidad, es España y no sabe lo que quiere.

Rodada con dos duros en régimen de cooperativa, la pequeña 'Selfie' consigue ser enorme gracias a su protagonista, el debutante Santiago Alverú, que se pone en la piel de un pijazo extremo, un hijo de un ministro del PP encarcelado por corrupción. Con papá entre rejas, el chaval se ve obligado a buscarse la vida fuera del chalet de lujo en el que vive y fuera de la universidad privada en la que estudia un máster. Terminará metiéndose en el metro, descubriendo por primera vez el barrio madrileño de Lavapiés y colándose en el movimiento Podemos, no sin antes pedir cobijo -y yogures- en casa de su asistenta. Su nivel de cretinismo es tan alucinante que el espectador termina por cogerle cariño. Eso es la magia del cine.

COMEDIA INTELIGENTE

Tras 'Vete de mí', García León ha tardado 11 años en volver a dirigir una película. En este tiempo se le han caído unos cinco proyectos. El cineasta, hijo de la cantante Rosa León y el director y guionista José Luis García Sánchez, tenía dos opciones: lamentarse o coger una cámara y rodar. Optó por la segunda.  El resultado es una comedia muy inteligente que aspira a buscar un público exigente.

Gran parte del mérito del filme es Bosco, el protagonista. Parece mentira que Santiago Alverú no haya hecho nunca película. Su experiencia se limita a un blog de cine donde hacía entrevistas subversivas a las estrellas de la industria. García León no sabía dónde encontrar al protagonista de 'Selfile'. Una directora de 'casting' le habló de Alverú y quedaron para tomar una cerveza. “Al lado teníamos unas chicas muy pijas y le pedí que empezara a hablar con ellas. Era tan divertido, tan caradura, tan pijo y tan clasista que no lo dudé. Era mi actor”, cuenta el director. “Su trabajo en la película ha sido de una generosidad brutal. El guion contenía más clichés, pero él ha conseguido dotar al personaje de una humanidad extrema”, añade.

MÍTINES REALES

'Selfie' se cuela en mítines reales del PP y de Podemos durante las pasadas elecciones del 26-J. El equipo se puso en contacto con ambas organizaciones políticas, a las que mandaron el guion. Ni unos ni otros les pusieron inconvenientes y les abrieron las puertas. De esta manera, el pijo Bosco se mueve como pez en la agua en las filas de los conservadores -hablando, incluso, con Esperanza Aguirre- y también se zambulle en las filas moradas.

No estamos delante de una película política, aunque tenga vocación de mostrarla. “No tenemos discurso político. Lo que sí queremos decir es que imbéciles hay en todas partes, en la derecha y en la izquierda. 'Selfie' es una fotografía de España”, analiza García León, que aprovechará el festival de Málaga para pelear por que su película tenga una buena distribución comercial. Es consciente de que habrá quien se ofenda. Pero es que “retratar la realidad y mostrar las miserias, tiene un punto ofensivo. Casi todo el mundo se ofende ahora, así que eso mejor ni lo pensamos. Hemos hecho la película que hemos querido: una alegoría subnormal de la España actual”.

'Nieve negra': correcto 'thriller' con Darín, Sbaraglia y Luppi

'Nieve negra', que se estrena en cines el 12 de abril tras su paso por el festival de Málaga, es una película que ha costado seis años sacar adelante. Había que cuadrar demasiadas cosas: dinero para producirla, que nevara sin parar en Andorra (donde se rodó) y tener disponibles a tres estrellas: Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia y Federico Luppi. El año pasado, por fin, todo encajó y el director argentino Martín Hodara pudo rodar su primer trabajo en solitario, para el que también reclutó a la catalana Laia Costa. El filme es un correcto ‘thriller’ que no arrebata a pesar de tener semejante elenco e indagar en un tema muy cinéfilo: la familia, los silencios y cómo el pasado termina por afectar el presente, sobre todo cuando es oscuro. Sbaraglia, que ahora ha vuelto a Andorra para rodar bajo la batuta de Cesc Gay, vive su momento de gloria en el festival, donde concursa con dos películas ('Nieve negra' y 'El otro hermano') además de recibir el premio Málaga-SUR. 

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