Ir a contenido

EXPOSICIÓN FUNDAMENTAL DEL MALAGUEÑO

Picasso da la cara en Barcelona

El museo del genio reúne 85 de los múltiples retratos que realizó el artista, utilizando todas las técnicas y estilos, durante su dilatada trayectoria

Natàlia Farré

Un visitante entre dos retratos de Olga Khokhlova, a la izquierda Olga Picasso, una pieza muy formal y clasicista inspirada en las mujeres de Ingres.  

Un visitante entre dos retratos de Olga Khokhlova, a la izquierda Olga Picasso, una pieza muy formal y clasicista inspirada en las mujeres de Ingres.   / ELISENDA PONS

Ochenta y cinco retratos y 41 retratados. Todos conocidos, todos amigos, todas amantes. Guillaume Apollinaire, Max Jacob, Jean CocteauDora Maar, Fernande Olivier, Olga Khokhlova, y también Jaume Sabartés, Carles Casagemas y Santiago Rusiñol, entre otros. Son algunos de los muchos personajes que Pablo Picasso retrató a lo largo de su larga y prolífica carrera: nunca dejó de hacerlo (los hay en todos los estilos que cultivó y con todas las técnicas que practicó), y jamás los ejecutó por encargo; siempre utilizó como modelos a sus cercanos. Y son también algunos de los que lucen en la muestra 'Picasso. Retratos'. "Personajes de su mundo cotidiano que seguro que por la noche, cuando no hay nadie, salen del cuadro y hablan entre ellos". Palabra de Emmanuel Guigon, director del museo del artista en Barcelona y anfitrión de la muestra hasta el 25 de junio.

'Mujer con sombrero (Olga)', de 1935.

Una exposición que ahonda en la relación entre el género y el genio: desde las pinturas académicas realizadas en la juventud hasta las espontáneas telas del final de su vida. Ahí están la naturalista 'La tía Pepa', ejecutada cuando tenía solo 14 años, y 'Viejo sentado', un tributo a Rembrandt a la par que un autorretrato realizado cumplidos los 90 con la desinhibición de un niño. Y una exposición que recoge "un aspecto importante y a menudo olvidado en la obra de Picasso que es el nexo entre el retrato y la caricatura", a juicio de Elizabeth Cowling, comisaria de la muestra. Y a juicio, también, del propio maestro, que afirmaba: "Hay tantas realidades que cuando se intenta abarcarlas todas se acaba en la oscuridad. Por eso, cuando se pinta un retrato, es necesario parar en algún momento; el resultado es una especie de caricatura".

Lo son las que hizo de Santiago Rusiñol al estilo de 'El caballero de la mano en el pecho' del Greco para enfatizar la obsesión del catalán por el cretense; y lo es, también, 'Mujer con sombrero (Olga)', de 1935, en apariencia una tela seria pero en realidad un lienzo que rezuma caricatura. Picasso la realizó cuando ya tenía una hija con Marie-Thérese Walter y el matrimonio con Olga Khokhlova naufragaba violentamente. El amor se había acabado y el resultado es una pintura grotesca donde el genio se mofa de la ucraniana a través de sus sombreros. Un ejemplo de otra de las gracias de la exposición: "Las piezas cuentan historias y cuentan las múltiples vidas que Picasso vivió a través de cómo retrataba a su entorno", apunta Guigon.

OBRAS MAESTRAS

Retrato de Jaume Sabartés, de 1904. 

Una tela muy diferente de una de las obras maestras que luce en las paredes del museo y que también tiene a su primera esposa como protagonista: 'Olga Picasso (1923)', un retrato al estilo de Ingres que es la expresión más formal del Picasso retratista y un gran ejemplo del periodo del 'retour à l’ordre'. La pieza descansa no muy lejos de otro de los 'hits' de la muestra: 'Daniel-Henry Kahnweiler' (1910), este un trabajo totalmente cubista. Ambos son dos préstamos excepcionales que, hasta la fecha, eran inéditos en Barcelona.

No lejos de estos lienzos es posible seguir cómo Picasso escogía el estilo y el medio más adecuado para cada ocasión y cómo era capaz de expresar estados de ánimo y personalidades. Marie-Thérese Walter, Nusch Éluard y Dora Maar comparten pared una al lado de la otra. La primera, pintada con cera que aterciopela la obra y curvas sinuosas que aluden a su voluptuosidad; la mujer del poeta, delgada y huesuda, emerge  del carboncillo y de las líneas rectas y planas, y Dora Maar, personaje de carácter difícil, es plasmada en tinta, elemento tan volátil como ella, y en total tensión.  

SENTIDO DEL HUMOR

Hay otras piezas fundamentales como 'Retrato con peluca', un óleo pintado en clave de humor e ironía. No en vano el humor es otro de los aspectos a veces olvidados del malagueño. "No todo es drama y tempestad en su vida, como Shakespeare Balzac, Picasso era capar de mostrar muchos estados de ánimo", apostilla Cowling. Esencial es también 'Retrato de Jaume Sabartés', una obra realizada en Barcelona en 1904 al estilo burgués: objetivamente descriptivo y emocionalmente neutral. La obra, que viene de Berlín, no pudo verse en la National Portrait Gallery de Londres, donde la exposición se estrenó el pasado octubre con gran éxito de público. 

0 Comentarios
cargando