'Zona hostil', las tripas del Ejército

Ariadna Gil y Roberto Álamo protagonizan una película que narra un rescate real de militares en Afganistán

Tráiler de ’Zona hostil’. (2017)

Tráiler de ’Zona hostil’. (2017)
El director de ’Zona hostil’, Adolfo Martínez Pérez, durante el rodaje, en Almería.
El director de ’Zona hostil’, Adolfo Martínez Pérez, junto a la protagonista, Ariadna Gil, durante la presentación del filme, en una base militar de Madrid.
Antonio Garrido, en un fotograma de ’Zona hostil’.
Roberto Álamo, en un fotograma de ’Zona hostil’.

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza.

Escribe desde Madrid

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Hojeando la revista 'Ejército', el productor de cine Antonio Saura se quedó asombrado con un artículo que contaba una operación de rescate en Afganistán. Los hechos ocurrieron en 2012, pero se hicieron públicos dos años más tarde. La intervención consistió en el salvamento por parte de las fuerzas armadas españolas de dos soldados americanos heridos en una zona tomada por los talibanes. “Aquí hay una película”, pensó Saura al leer el reportaje. Llamó a la productora Tornasol y comenzaron a gestar el filme. 'Zona hostil' -realizada con la colaboración del Ejército español- se estrenó el viernes con dos objetivos: romper prejuicios con los militares (que no son los sargentos chusqueros que permanecen en el imaginario de muchos) y contar qué siente un soldado en una situación extrema. Así lo explica Adolfo Martínez Pérez, que debuta como director tras una amplia trayectoria en la industria de EEUU, tanto en el departamento de arte ('Alien: Resurrección') como a cargo de la segunda unidad de dirección ('Termitator. Salvation').

Dedicada al centenar de militares españoles muertos en Afganistán, 'Zona hostil' narra -con brío y empaque- cómo una médico militar (Ariadna Gil) y un piloto (Roberto Álamo) encabezan una operación para rescatar a dos soldados estadounidenses heridos en combate. El helicóptero (una auténtica bestia militar que cuesta unos 40 millones de euros) no consigue aterrizar bien y los miembros de la operación se ven obligados a quedarse en mitad de la nada esperando a ser rescatados por sus compañeros mientras los talibanes acechan.

CONOCER A LOS MILITARES

“El Ejército nos ha dejado todo el armamento. Está película no se podía haber hecho sin su colaboración”, explica Martínez Pérez, que se entrevistó con los mandos y con los soldados que formaron parte de la operación real. Los actores también lo hicieron. “Creo que unos y otros rompieron prejuicios al conocerse”, añade. “Fui el primer sorprendido al conocer el Ejército por dentro. Es verdad que es un mundo aparte, un compartimento estanco. Pero desde que se profesionalizó y realizan operaciones en el extranjero las cosas han cambiado mucho. Siempre pensamos en los militares de otra época, en sargentos chusqueros, pero no es así. Además, los soldados no son los que mandan en las guerras, esos son otros: las autoridades políticas”, argumenta el director.

Rodada en Almería y en Canarias, 'Zona hostil' ha tenido una logística muy complicada y un presupuesto alto para el cine español (unos 5 millones de euros) pero que no deja de ser lo que una película estadounidense destina al 'catering', advierte el director, que conoce muy bien la industria de Hollywood. Nacido hace 50 años en EEUU ("por casualidad"), regresó a España siendo un bebé de seis meses. Con 24 años se volvió a marchar para estudiar cine y desde entonces no ha parado de trabajar en la industria, realizando 'storyboards' o encargándose de la segunda unidad de dirección.  

CONFLICTO CON LOS TALIBANES

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Todo el armamento que aparece en 'Zona hostil' está cedido por el Ejército, cuyos miembros también asesoraron al equipo a la hora de pilotar, disparar e, incluso, hablar. Porque los militares tienen su propio lenguaje. “Hemos tratado de apostar por las viviencias en primera persona, por contar qué les pasaba por la cabeza a todos los miembros de la operación. La película no entra en la naturaleza del conflicto con los talibanes. Eso lo hemos dejado fuera para centrarnos en los soldados. Me gustaría que el público saliera del cine sin aliento. Y me gustaría también que la película les sirviera para conocer un poco mejor al Ejército, ese gran desconocido para el cine, a diferencia de lo que ocurre en EEUU”.

Un último prejucio tumbado. La cantidad de mujeres soldados que aparecen en la película no forma parte de ninguna cuota sino que responde a la realidad. “Cuando nos entrevistamos con el equipo nos encontramos no solo con la doctora sino una tiradora y dos pilotos mujeres", concluye el director.