Ir a contenido

NOBEL DE ARQUITECTURA

El estudio catalán RCR Arquitectes recibe el Pritzker 2017

El jurado del premio destaca su "compromiso inflexible con el lugar y su narrativa, para crear espacios que están en consonancia con sus respectivos contextos"

Natàlia Farré

Ramon Vilalta, Rafael Aranda y Carme Pigem, en Parc de Pedra Tosca de Olot en el 2005. 

Ramon Vilalta, Rafael Aranda y Carme Pigem, en Parc de Pedra Tosca de Olot en el 2005.  / JOAN CASTRO

Son los segundos españoles (el primero fue Rafael Moneo, en 1996) en ganar el premio más importante de arquitectura, el Pritzker, y los primeros en hacerlo de forma colaborativa, como trabajan, compartiendo procesos creativos y responsabilidades. Son Rafael Aranda (1961), Carme Pigem (1962) y Ramon Vilalta (1960), los fundadores de RCR Arquitectes, el estudio que abrieron en Olot en 1988 y que, poco a poco pero con solidez y determinación, ha ido haciéndose un nombre desde la Garrotxa hasta Chicago (EEUU), donde este miércoles eran coronados como los ganadores de esta edición del conocido como Nobel de la arquitectura.

Y eso, su forma de trabajar, a seis manos, además del respeto por el entorno y el paisaje, la prevalencia de la artesanía sobre la industria y su querencia por la belleza, es lo que ha elevado al trío al altar de los grandes arquitectos. "Sus obras cumplen admirable y poéticamente las tradicionales exigencias de la arquitectura por la belleza física y espacial, junto con el uso y la artesanía, pero lo que realmente les distingue es su enfoque para crear edificios y lugares que son locales y universales al mismo tiempo", reza el comunicado emitido por el jurado.

Mucho de todo ello tiene que ver con una decisión vital tomada tras licenciarse en la Escola de Arquitectura, donde estudiaron junto:, la de volver a casa, a Olot, y trabajar desde allí. Una decisión, la de no instalarse en Barcelona, que ha condicionado su forma de crear pero no ha minado su ambición de hacer arquitectura con mayúsculas. Esto último ha quedado claro con el recoconocimiento del Pritzker. Lo primero lo afirman ellos cuando aseguran que el paisaje de la Garrotxa es lo que da sentido a sus obras: trabajos aparentemente austeros, reducidos a la esencia, pero de gran belleza; creaciones estrechamente conectadas con sus raíces y condicionadas por el entrono. Algo que el jurado no ha pasado por alto: "Todas sus obras tienen un fuerte sentido del lugar y están intensamente conectadas con el paisaje que las rodea. Esta conexión proviene de la comprensión (la historia, la topografía, las costumbres y la cultura, entre otras cosas) y de la observación y experiencia de las luces, sombras, colores y estaciones".

EL RETO DE LES COLS

Así, empezaron levantando espacios en su entorno más cercano, como dos de los trabajos que en su momento ya tuvieron gran repercusión en el exterior: el Estadio de Atletismo Tussols-Basil de Olot (2001), construido en medio de un bosque del que mantuvieron todos los árboles, y su famosa intervención en el restaurante-hotel Les Cols (2000), también en Olot, donde la naturaleza y la arquitectura se confunden y las habitaciones parecen jardines zen. Este fue su primer enfrentamiento con lo que ya existía. Y, como les gusta recordar, fueron las gallinas las que decidieron cómo desarrollar el proyecto. No lo alteraron pero tampoco eludieron su intervención. Espacio y arquitectura evolucionaron juntos. Funcionó. Y hoy es uno de sus trabajos más celebrados, como lo son también las Bodegas Bell-lloc de Palamós, un intrincado paseo soterrado entre acero y piedra, y la plaza-puente de Ripoll, un espacio levantado entre dos medianeras donde antes se alzaba el Teatre La Lira y que ahora ejerce de pasarela sobre el Ter.

Aranda, Pigem y Vilalta empezaron por lo más cercano, siempre rehuyendo los grandes concursos; continuaron por las comarcas vecinas, pasaron por Barcelona -donde su construcción más reciente es el el  restaurante Enigma de Albert Adrià-, y solo en los últimos años han empezado a trabajar en el extranjero. En el 2008 ganaron en el concurso para el museo de Pierre Soulages en Rodez (Francia), donde, a diferencia de los otros proyectos, no apostaron por un gran edificio que ocupase la parte central del recinto sino que guardaron el espacio principal para un gran jardín y levantaron un inmueble cuya fachada no supera los tres metros. Lo inauguraron en el 2014. Han construido también en Bélgica (el Crematorio Hofheide y una mediateca en Gante) y recientemente han inaugurado un complejo de apartamentos en Dubái (Emiratos Árabes Unidos).

Un largo camino con epicentro en Olot y parada en el olimpo de los arquitectos: "Una alegría y una responsabilidad", afirman.

2017 Announcement Video from The Pritzker Architecture Prize on Vimeo.

0 Comentarios
cargando