NOVEDAD EDITORIAL

Una historia del rock en 50 películas

El libro 'Sueños eléctricos', del periodista valenciano Eduardo Guillot, asocia música y séptimo arte a través de una selección de filmes esenciales

Una imagen de ’This is Spinal Tap’, de Rob Reiner.

Una imagen de ’This is Spinal Tap’, de Rob Reiner.

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No sabemos si el rock será tan longevo como el cine, pero Eduardo Guillot lo invoca a la hora de reunir en un libro 50 películas que reflejan o alimentan la evolución de la música como cultura transformadora, expresión del signo de los tiempos desde su entrada en escena a mediados del siglo XX. Una guía de autor, tan funcional como analítica, que recorre por orden cronológico filmes asociados a los albores del rock’n’roll, a la contracultura, la ópera rock, la música disco, el heavy metal, el imaginario 'indie', las 'raves' y otros universos paralelos.

El punto de partida de 'Sueños eléctricos. 50 películas fundamentales de la cultura rock' (Editorial UOC) son los títulos de crédito de 'Semilla de maldad' (1955), al galopante son del 'Rock around the clock', de Bill Haley & His Comets, con los que su director, Richard Brooks, quiso ilustrar una historia sobre rebeldías adolescentes. A partir de ahí desfilan cintas míticas, taquillazos comerciales y títulos 'underground', de 'Blow-up' a 'Searching for Sugar Man' pasando por 'Fiebre del sábado noche', 'The blank generation' y 'Alta fidelidad', en las que Guillot, periodista valenciano especializado en música y cine, rastrea claves, desentraña tramas y sitúa contextos.

EL ROCKERO Y EL CINÉFILO

Decía, en la presentación del libro, hace unos días, Javier Pérez Andújar que en 'Sueños eléctricos' esperó encontrar "un libro escrito por un rockero más que por un cinéfilo", entendiendo que "el rock’n’roll te forma y, hagas lo que hagas, ya llevas contigo esa textura, esa forma de ver la vida". Seguramente Guillot, que se declara hijo de The Clash (lástima: de este grupo "no existen películas que sean fundamentales", lamenta), sea más el periodista de rock que desea proclamar la importancia de ese universo cultural a través del séptimo arte que el cinéfilo que curiosea en un territorio exótico. El rock, ahí, es entendido "como cultura en un sentido amplio y con una actitud", apunta él, aunque la misión de la obra pueda ser tan imponente como "crear un canon", como aventuró, en el mismo acto, Rubén Lardín.

El libro responde a la misión de establecer una pauta, sí, y la lista de películas favoritas de Guillot viene a ser la misma que la de los títulos que estima más importantes. Hablamos de cintas representativas de eras, estéticas, movimientos. Muchas, de cuando estos interpelaban a la juventud en un sentido amplio, no a minúsculas parcelas. Guillot quiso volver a verlas todas de nuevo antes de escribir el libro y se dio cuenta de que algunas, como 'Tommy', cotizaban a la baja. "La película no ha cambiado, pero tú sí", apunta. Esta la acabó incluyendo, no obstante.

MUNDOS PARALELOS

La información volcada en estas 208 páginas es abrumadora, con intención divulgativa, sin esnobismos y a través de elecciones que denotan humor, como 'This is Spinal Tap', la parodia del grupo dinosaurio heavy. No todo es rock y derivados: hay intrusas homologables como 'Let’s get lost', documental de Bruce Weber sobre Chet Baker, y 'Buena Vista Social Club', de Wim Wenders.

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Incluye más cintas de ficción que documentales, aunque aquí tenemos altas muestras como '20.000 días en la Tierra' (2014), sobre Nick Cave, que cierra el libro. Películas, muchas de ellas, hoy accesibles a través de plataformas en la Red. Guillot las ha glosado sobrevolando prejuicios y parcelaciones, desarrollando un criterio de intención sólida y duradera. Inflexible ante su idea de la impostura: ese veto a 'Casi famosos'. "Tenía claro que por principios no podía entrar por su visión falsa del rock’n’roll".

Cinco títulos clave del género

Una debilidad del autor: película basada en el musical del off-Broadway acerca de un cantante de Berlín Oriental que para pasar a occidente se cambia de sexo y se casa con un militar estadounidense. "Un musical de rock diferente" y "una apoteosis glam" alrededor de la figura de un transexual punk. "Obra total", destaca Guillot, de John Cameron Mitchell, guionista, director y protagonista del filme.