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UNA GALA SIN MORDIENTE

Los 10 momentos clave de la ceremonia de los Oscar

Un giro final apoteósico será lo más recordado de una gala que abusó del humor anodino y careció de la fiereza política que se esperaba

Juan Manuel Freire

Barry Jenkins (izquierda) y miembros del equipo de Moonlight celebran el Oscar a la mejor película.

Barry Jenkins (izquierda) y miembros del equipo de Moonlight celebran el Oscar a la mejor película. / GETTY IMAGES / KEVIN WINTER

Se anticipaban unos Oscars muy politizados, pero el mayor ruido lo hizo el iraní Asghar Farhadi con su ausencia. Fue una gala aislada asépticamente de estos tiempos turbulentos, anodina y blanca, salvada por un giro final digno de 'La dimensión desconocida'. Aquí debajo, este y otros nueve momentos dignos de análisis.

EL MONÓLOGO

LOS CHISTES POCO CERTEROS DE KIMMEL
Este año, la controvertida presidencia de Trump pedía a un presentador algo más corrosivo que Jimmy Kimmel. Su monólogo tuvo una mordiente moderada y algún que otro error de cálculo, como cuando exageró la cantidad de países donde se ven los Oscars: ¿Existen esos "más de 225 países en el mundo"? Resumió el año de cine como "los negros salvaron la NASA y los blancos salvaron el jazz", pero, en realidad, esto último no es lo que sucede en la más escéptica de lo dicho por ahí 'La La Land'. Para Kimmel, lanzar un dardo a Trump es solo recordar irónicamente los comentarios del presidente sobre lo sobrevalorada que está Meryl Streep.


El discurso (parte 1)

POCO TIEMPO BIEN APROVECHADO
Esta noche, la verdadera emoción no era tanto saber quién ganaría, sino saber qué diría quien fuera que ganase. ¿Tiraría claramente contra Trump? ¿Se refugiaría en una cómoda ambigüedad? ¿Solo daría gracias a colegas y familia? Mahershala Ali estuvo encantador, pero nada político, al contrario que en su discurso de los Premios del Sindicato de Actores. Al menos el codirector de 'O.J.: Made In America', Ezra Edelman, tuvo espacio en sus agradecimientos para Nicole Brown, Ron Goldman y las víctimas de la brutalidad policial. Y eso que solo le dieron 30 segundos para hablar.


El discurso (parte 2)

UN TERREMOTO LLAMADO VIOLA
Viola Davis (ganadora al Oscar a la mejor actriz secundaria por 'Fences') tuvo, desde luego, más margen. Empezó su extenso discurso de forma nada acomodaticia: "Hay un lugar donde toda la gente con el mayor potencial se reúne, y ése es el cementerio", soltó. "Y yo digo que exhumen esos cuerpos, exhumen esas historias, las historias de gente que tuvo grandes sueños, pero nunca los pudo llevar a cabo, que se enamoraron y perdieron". Dedicó el Oscar a August Wilson, autor de la obra teatral en que se basa 'Fences', por "exhumar y exaltar a la gente corriente". Discurso intenso, cercano al terremoto emocional.


La ausencia

LLAMANDO A LA EMPATÍA EN LA DISTANCIA
Pero el mejor discurso de la noche lo trajeron Anousheh Ansari, la primera exploradora iraní del espacio, y el antiguo científico de la NASA Firouz Naderi en representación del director Asghar Farhadi, quien ya avisó que no iría a la gala en protesta por el veto de Trump contra visitantes de países musulmanes. "Los cineastas pueden usar sus cámaras para capturar cualidades humanas compartidas y romper estereotipos de diversas nacionalidades y religiones", decía el comunicado leído por Ansari. "Crean empatía entre nosotros y los otros. Una empatía que necesitamos hoy más que nunca".


El paréntesis cómico

'SELFIS' CON FAMOSOS
Mientras algunos de los ganadores apenas tenían tiempo para dar gracias o, con suerte, expresar sus sentimientos sobre el mundo, la gala dedicó más tiempo de la cuenta a un dudoso momento cómico protagonizado por supuestos turistas a los que Kimmel escogió personalmente para entrar en el Dolby Theatre y hacerse fotos con famosos. Lo que se suponía debía resultar hilarante dio un poco de pena: supuestamente, la gracia era ver a unos pobres diablos deslumbrarse ante la rutilante élite. Todo bastante condescendiente y no poco humillante. El asunto de la 'selfi' ya lo explotó mejor (y más sucintamente) DeGeneres hace años.


El 'tuit'

"HEY DONALD TRUMP, ¿ESTÁS DESPIERTO?"
Si algo hay que reconocer a Kimmel, es su buen manejo del humor ligado a Twitter. La gala acogió una edición especial de 'Mean tweets', un segmento popular de su programa 'Jimmy Kimmel Live!' en el que famosos leen en voz alta los peores tuits dirigidos a sus personas por los 'trolls' de Internet. El dedicado a Miles Teller era especialmente inspirado: "Tiene la cara de un tipo que pide ‘Gangnam style’ en una boda donde no conoce a la novia ni el novio". En otro momento clave de la noche, el presentador se inquietó por la poca actividad de Trump en Twitter y le hizo una mención.


La canción (o canciones)

JOHN LEGEND HACE DE EMMA Y RYAN
Mucho se ha discutido sobre la habilidad de Emma Stone y Ryan Gosling en sus entonaciones y pasos de baile en 'La La Land'. Los hay que aseguran que esta pareja nunca debería haber pisado nada parecido a un musical. Pero, ¿y si el propósito de Chazelle fuera ese, dar voz y espacio para contonearse a un par de 'amateurs'? El encanto de 'La La Land' reside en gran medida en esa falta de excelencia profesional. Por eso, algunos echamos de menos las voces de Stone & Gosling en el 'medley' de la película que se marcó John Legend, quien nada más acabar ya anunciaba la opción de comprar el popurrí en iTunes. Olfato comercial.


El recuerdo

JENNIFER ANISTON RECUERDA A PAXTON
Tristemente, a última hora se añadió un nuevo nombre a todos los que hacía falta recordar en el 'In memoriam', esa parte triste en la que recuerdas a todos los que se fueron y descubres que murió alguien que no sabías y la noche se torna amarga, amarga. Correspondió a Jennifer Aniston recordar a Bill Paxton, el popular actor y ocasional director, cuya muerte por complicaciones derivadas de una operación quirúrgica se había comunicado a primera hora del domingo. El desfile de pérdidas estuvo acompañado por una interpretación de Sara Bareilles del 'Both sides, now' de Joni Mitchell.


La reacción

EL ROSTRO INQUIETANTE DE DENZEL
Por si el resultado no es el que uno espera y sabiendo que el mundo entero te observará, bien está tener ensayada una expresión facial que no se traduzca por "ese Oscar era mío". Denzel Washington no tenía ensayado ese gesto conciliatorio. Lo que recogieron las cámaras cuando Casey Affleck subió a por su más que merecido Oscar al mejor actor por 'Manchester frente al mar' fue un gesto, como mínimo, serio, serio a rabiar. Fue el 'corte a perdedor de esa misma categoría' más impactante de toda la velada. El realizador de la ceremonia todavía está brindando por este momento con sus colegas.


El giro final

SHYAMALAN HA VUELTO A HACERLO
En algún lugar del mundo, hay un fan de 'La La Land' que apagó la tele después de que se anunciara al musical como mejor película. Un fan que duerme plácidamente, satisfecho con el resultado, sabedor de que tenía razón. Pero Faye Dunaway leyó el sobre equivocado (aquí hay trama para un documental de vértigo) y en realidad el Oscar correspondía a 'Moonlight'. Caos, un error histórico, televisión inmortal. Poco después, M. Night Shyamalan, director de 'El sexto sentido', se atribuía este giro inesperado desde Twitter. Y apuntaba: "¡Jimmy Kimmel, nos hemos quedado con ellos!". ¿Quién dijo que Night era malo con el humor?

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